lunes 11 de enero de 2010 - 10:00 AM

Una Injusticia Inaceptable

Según estadísticas recientemente divulgadas, la violencia intrafamiliar contra la mujer lejos de disminuir, crece cada año en nuestro país, al punto de que, aún sabiendo que no todos los casos de violencia contra la mujer son reportados, un total de 206.735 casos han sido denunciados en los que la mujer aparece como víctima, en los últimos cinco años. Según estas últimas estadísticas, en promedio cada seis días una mujer muere en Colombia a manos de su propia pareja.

Por otra parte, cada año la violencia hacia las mujeres empieza a una edad más temprana, en el seno de los propios hogares, encontrándose como sus principales causas y pretextos la intolerancia, los celos, el alcoholismo, el machismo, el desamor, la infidelidad, razones económicas, drogadicción, separación y divorcio y muchas razones más.

Una lectura literal del Génesis, libro eminentemente simbólico, introdujo en la sociedad y en las culturas la subvaloración de la mujer, basada en el hecho de que el hombre fue hecho por las propias manos de Dios, a quien le infundio vida con un soplo, en tanto que la mujer fue sacada de una costilla del hombre, con lo cual pasó a considerarse un subproducto de él, razón por la cual siempre ha de estar supeditada al hombre, primero a su padre y luego a su esposo, a quien en cierta forma la compraba a través de una dote.

A pesar del progreso científico y tecnológico del mundo surgido a partir del siglo XVIII, denominado el Siglo de las Luces, donde se inicio el eclipse del oscurantismo, no ha sido posible aún erradicar totalmente de la mente de las personas, de las creencias de algunas religiones y de la misma práctica cotidiana, la desigualdad entre el hombre y la mujer, en detrimento de ésta que, consignada en la Constitución y las Leyes, se ha convertido en una verdadera letra muerta y en una injusticia de género inaceptable en un mundo civilizado y en un Estado Social de Derecho.

El dolor silencioso de nuestras mujeres, aprovechando el injusto sigilo de la violencia intrafamiliar, y la discriminación injusta e injustificada de la mujer, especialmente en lo laboral, en lo económico y en lo social, no tienen explicación ni justificación en una sociedad que se dice cristiana, máxime cuando Jesús fue precisamente un gran feminista, como puede constatarse al repasar en los Evangelios las palabras que en más de una oportunidad dedicó a la mujer y a la sacralidad de la vida en pareja.

Es hora de que las instituciones educativas, los medios de comunicación visuales, hablados y escritos, las instituciones gubernamentales y privadas, las empresas, los clubes sociales, las academias, las instituciones de economía solidaria, los diferentes eventos artísticos y culturales, y los púlpitos a lo largo y ancho del país, nos comprometamos en una franca y decidida campaña por la dignificación de la mujer y por la erradicación de tan injusta y vergonzosa costumbre social.

Publicado por
Lea también
Publicidad
Comentarios
Comente con Facebook
Vanguardia no se hace responsable por las opiniones emitidas en este espacio. Los comentarios que aquí se publican son responsabilidad del usuario que los ha escrito. Vanguardia se reserva el derecho de eliminar aquellos que utilicen un lenguaje soez, que ataquen a otras personas o sean publicidad de cualquier tipo.
Publicidad
Publicidad
Publicidad
Publicidad