domingo 12 de enero de 2020 - 12:00 AM

Una nueva oportunidad para la seguridad

Si seguimos teniendo una Bucaramanga próspera en la meseta y otra olvidada y deprimida en la escarpa, incubaremos una y otra vez las condiciones para esa forma de violencia que se expresa a través de la delincuencia en nuestra ciudad
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A cinco días de su posesión, la semana pasada, el alcalde de Bucaramanga, Juan Carlos Cárdenas Rey, señaló el del combate a la inseguridad como una de sus principales prioridades, de hecho, la mencionó como la primera después de temas también capitales como la defensa del Páramo de Santurbán, el fortalecimiento de la educación local y la apuesta por el emprendimiento y la generación de empleo.

Tiene razón el nuevo mandatario en expresar tan grande preocupación por la seguridad de los bumangueses que en los últimos años vieron crecer en sus calles formas delincuenciales que van directamente contra los desprotegidos ciudadanos como los hurtos, los atracos, el acoso, pero, sobre todo, experimentamos el surgimiento de delitos claramente infrecuentes como el sicariato. En efecto, tenemos que reconocer que la magnitud del problema de la seguridad ha llegado a niveles de verdadera emergencia cuando vemos que estamos doblando la tasa máxima de homicidios que soporta una comunidad, según como lo considera la Organización Mundial de la Salud.

La situación se resume en la cifras preliminares que a final del año entregó el Instituto de Medicina Legal, con corte a diciembre pasado, según las cuales hubo 113 asesinatos en Bucaramanga, lo que nos deja en 20 homicidios por cada cien mil habitantes. Lo que sobre estos números dice la OMS es que al superar los 10 homicidios por cada 100 mil habitantes estamos ante un problema de salud pública.

El alcalde Cárdenas ha pensado enfrentar el problema desde dos líneas principales: las medidas policivas y la educación en la primera infancia, según él, “para garantizar que nuestros niños de hoy sean los jóvenes y adultos que mañana van a ser capaces de trabajar y liderar nuestra ciudad”.

El de la delincuencia es un problema transversal en una sociedad, por lo que a su solución debe llegarse mediante el combate a las múltiples condiciones de fondo que llevan a la inequidad resultante de la falta de oportunidades en todos los campos. Si seguimos teniendo una Bucaramanga próspera en la meseta y otra olvidada y deprimida en la escarpa, incubaremos una y otra vez las condiciones para esa forma de violencia que se expresa a través de la delincuencia en nuestra ciudad.

Sin duda es un buen comienzo que el alcalde conciba una solución de largo plazo para la inseguridad y que esta se base en la educación, política esta que desde este periódico hemos reclamado reiteradamente.

editorial
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