miércoles 17 de febrero de 2010 - 10:00 AM

Una sola razón para los peajes urbanos

Con plena justificación se ha despertado en diferentes círculos y ambientes de la ciudad, una sana polémica a raíz de la propuesta de la actual Administración Municipal de Bucaramanga, de trasladar a la ciudadanía los costos de construcción de la llamada Troncal Norte Sur, que se supone garantizará una mayor movilidad en el área metropolitana.

El precio final se estima en unos 400 mil millones de pesos, de los cuales un alto porcentaje se cubriría mediante el sistema de peajes cobrados a los usuarios de dicha vía.

Sobre el tema, no se puede olvidar que la experiencia que se tiene con el manejo de los peajes no es ciertamente la más tranquilizadora. En demasiadas ocasiones se han visto casos en los cuales, a pesar de cobrarles religiosamente a los conductores, el mantenimiento de las carreteras deja mucho qué desear y cuando se trata de construirlas o ampliarlas, las demoras no se cuentan por días o semanas, sino por años. La cimentación de la doble calzada que de Bucaramanga conduce al aeropuerto, es prueba fehaciente e irrebatible de ello.

Incluso, el argumento en contra gana más adeptos si se le agrega el hecho de que no se puede acudir siempre a la estrategia fácil de cobrarle a la ciudadanía, que de por sí se queja con justificadas razones por tener que pagar unos impuestos altos comparados con otros países, cada vez que se necesita construir una obra, como ciertamente es este caso.

Sin embargo, es en este punto donde la triste realidad acaba con cualquier argumento que se le enfrente.

En Colombia, y Bucaramanga no es la excepción, los presupuestos exiguos, golpeados además por la corrupción y magullados por el derroche, no son suficientes para financiar una inversión tan necesaria para mejorar la calidad de vida de la ciudad, como la troncal Norte-Sur.

Es por esa simple y única razón, que se llega a la conclusión, luego de echarle mano a una buena dosis de pragmatismo, que el peaje urbano estaría justificado en esta oportunidad, para que quienes deseen desplazarse con rapidez y quieran pagar por ello, tengan la opción de hacerlo. Pero eso sí, se debe ser estricto en demasía con el concesionario de la vía en materia de calidad de la obra y tiempos de entrega, para que no se repitan errores de ingrata recordación.

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