sábado 09 de octubre de 2021 - 12:00 AM

Una vergüenza de marca mundial

No podemos permanecer en silencio frente al delito, ni frente a la ineficiencia de las autoridades, tanto las policiales como las administrativas, que ven cómo desvalijan las ciudades sin que se tome una sola medida seria y efectiva al respecto.
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La inseguridad en -el área metropolitana ha ocupado titulares con mucha más frecuencia de la deseada, pues se ha manifestado de múltiples formas, desde el sicariato desbordado en varias de las comunas de Bucaramanga especialmente, hasta el robo de tapas de alcantarillas; todo el catálogo de delitos ha venido creciendo ante los ojos de una ciudadanía que se siente amenazada y unas autoridades que se ven desbordadas, pero uno de los últimos hechos delincuenciales conocidos, el robo de postes de alumbrado en la Transversal El Bosque, entra ya en la categoría de vergüenza nacional e internacional.

El hecho no tiene justificación ninguna y, al mismo tiempo, deja en evidencia varias de las formas como se ha deteriorado el sentido de ciudadanía entre nosotros. Del prestigio que ostentaba Bucaramanga hace no tantas décadas, de ser una de las ciudades más ordenadas, cívicas y seguras del país queda poco y fácilmente podrían calificarnos hoy en los últimos lugares de esas categorías; pero no es solo el caso de Bucaramanga, en todos los municipios del área tenemos registros permanentes del maltrato que algunos hacen del mobiliario público, así como del descuido generalizado en el que los gobiernos locales tienen los espacios públicos que terminan, incluso, por convertirse en verdaderas amenazas para los transeúntes.

Este mal ejemplo que las administraciones dan por el descuido de los espacios de la comunidad, ha derivado hacia la ciudadanía que ha perdido en gran medida el sentido de pertenencia y, consecuentemente el respeto por estos bienes comunes; esta negativa dinámica social, se suma a la incapacidad de las autoridades de contener el delito, fenómeno que se ha agudizado en los últimos meses, y de ahí rematamos en el insólito y vergonzoso caso del robo de postes de alumbrado en las avenidas del área metropolitana.

No podemos permanecer en silencio frente al delito, ni frente a la ineficiencia de las autoridades, tanto las policiales como las administrativas, que ven cómo desvalijan las ciudades sin que se tome una sola medida seria y efectiva al respecto. En un comentario editorial anterior, en referencia al robo masivo de tapas de alcantarillado, dijimos que la inoperancia de las autoridades haría que esta clase de hechos aumentaran en número y gravedad: vamos en el robo por decenas de postes de alumbrado y es muy fácil deducir que si este delito también sigue en la impunidad, muy pronto tendremos nuevos motivos para preocuparnos y avergonzarnos.

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