sábado 01 de abril de 2023 - 12:00 AM

Urge controlar el microtráfico en el área metropolitana

Al parecer, se ha creado todo un sistema de comercialización de drogas a través de las redes sociales que, entre otras cosas, pueden terminar en fiestas de la magnitud de la ya comentada, que ocurren, incluso, a pocos metros de las casas de los participantes
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En la semana que termina, las redes sociales sirvieron de mecanismo para convocar a un grupo de jóvenes a la sede social de un conjunto residencial en el sur de la ciudad, a una reunión que tenía entre sus propósitos el de consumir alcohol y drogas. Para estupor de la ciudad entera, una vez el ambiente de la reunión subió en exceso, se llamó a la policía y esta encontró un grupo de más de 100 jóvenes entre 13 y 18 años, en posesión de estupefacientes y bebidas embriagantes, pero también varias armas blancas y una traumática.

Esto deja varios interrogantes para los padres de familia, pero, además de toda la ciudad y el área metropolitana donde, desde hace tiempo, se ha sabido de reuniones de muchachos, algunas de varios días seguidos, en las que se consumen drogas y alcohol a capricho, sin que los adultos lo sepan, ni las autoridades lo controlen, sólo que en los momentos actuales, el fenómeno adquiere otras dimensiones debido al avance inusitado de las bandas de microtráfico en toda esta zona, que se valen de varios recursos existentes en internet.

Al parecer, se ha creado todo un sistema de comercialización de drogas a través de las redes sociales que, entre otras cosas, pueden terminar en fiestas de la magnitud de la ya comentada, que ocurren, incluso, a pocos metros de las casas de los participantes, sin que necesariamente las personas externas se enteren de todo lo que está ocurriendo tras las puertas cerradas de las sedes sociales de los conjuntos residenciales. Para la juventud ya es común encontrar en diferentes plataformas tecnológicas, la manera sencilla y ‘segura’ de adquirir cannabis, analgésicos prohibidos sin prescripción médica y otras sustancias restringidas, además de licores, un tráfico que ahora se hace puerta a puerta y que es mucho más difícil de detectar y combatir.

De aquí que el consumo de drogas en nuestra juventud siga aumentando y lo haya hecho en un 13% en el último año, un porcentaje sumamente preocupante en tanto, como se sabe, una importante cantidad de nuevos consumidores se consiguen en las afueras y en el interior de las instituciones educativas. Para los padres de familia, para las autoridades administrativas y para la fuerza policial, este no puede ser un tema secundario, pues si no se controla el microtráfico, seguirá pasando cada año una proporción mayor de nuestros jóvenes a las redes mafiosas y, para algunos de ellos, a la calle, la desesperanza y el desamparo.

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