viernes 29 de mayo de 2020 - 12:00 AM

Urgen medidas en apoyo al sector de los restaurantes en Bucaramanga y Santander

Es necesario que tanto las administraciones del área metropolitana, como la departamental propongan formas de apoyo y vías de solución para el gremio, pues todos, con mayor o menor rigor, están sufriendo las perjudiciales consecuencias del prolongado cierre de sus restaurantes...
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La gastronomía típica es uno de los más importantes estandartes de Santander. Por nuestras recetas autóctonas se nos reconoce en varias partes del país y quienes nos visitan y prueban platos de nuestro menú regional expresan las mejores opiniones. No es exagerado afirmar que parte de nuestra cultura santandereana se ha edificado alrededor de la comida, porque representa los productos de la tierra, las costumbres de reunión en familia y el gusto por los placeres de la mesa.

En los últimos años, Bucaramanga presenció un fenómeno nuevo y muy interesante, como lo es el establecimiento de decenas de nuevos restaurantes, fundados y dirigidos por coterráneos que se formaron como chefs de la mayor calidad en el exterior y regresaron a su tierra, a trabajar sobre sus raíces y a atreverse a replantear tratamientos y presentaciones muy atractivas de los mismos platos tradicionales. Esa especie de nueva ola gastronómica había innovado también en la manera de hacer los negocios, pues en lugar de involucrarse en una guerra comercial, habían logrado pactar alianzas y acuerdos importantes que los beneficiaban a ellos y a los consumidores. Incluso en los comienzos del período de aislamiento preventivo obligatorio esa unidad gremial los llevó a reaccionar rápidamente en favor de quienes requerían sus donaciones.

Pero el tiempo de confinamiento se extendió a límites que para muchos de estos empresarios convirtió en insostenibles sus emprendimientos. Las pérdidas acumuladas en estos meses y las pocas posibilidades que hay en el corto plazo de que puedan retornar al 100% en la apertura de sus negocios, ha comenzado a generar el cierre definitivo de estos establecimientos que, en pocas palabras, representan no solamente un movimiento empresarial fuerte en la región, sino el futuro de la gastronomía santandereana.

Es, entonces, desde todo punto de vista, necesario y justo que tanto las administraciones municipales del área metropolitana, como la departamental propongan formas de apoyo y vías de solución tanto para estos nuevos empresarios, como para el gremio entero, representado para muchos de ellos por Acodres, pues todos, con mayor o menor rigor, están sufriendo las perjudiciales consecuencias del prolongado cierre de sus restaurantes. De ninguna manera conviene que se pierda ese gran potencial que para la economía local representa todo el sector de comidas en general, por lo que el respaldo de los gobiernos local y seccional debe llegar y con urgencia.

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