martes 21 de septiembre de 2021 - 12:00 AM

Vacunar a niños y jóvenes debe ser un objetivo prioritario en las próximas semanas

Mantener esta población escolar por fuera de la vacunación masiva no es precisamente lo deseable en un país que está tratando de reimplantar la presencialidad en la educación...
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Al tiempo con la excelente noticia de que, el pasado fin de semana, por dos días consecutivos Santander registró cero fallecimientos por COVID-19, recibimos la información de que la vacunación a los menores entre 12 y 15 años no alcanza aún el 2%. En el primer caso sentimos, por fin, un descanso en la tensión que hemos vivido por ya demasiados meses, en los que hemos visto morir a nuestros allegados, conocidos y paisanos en general, aunque la verdad es que debemos permanecer atentos, pues los expertos e incluso el Gobierno Nacional han advertido de una aparentemente inevitable cuarta ola de la pandemia, cuyos efectos debemos reducir anticipándonos a su paso por nuestro país.

Y una de las medidas más importantes que debemos tomar para minimizar el impacto de esa nueva aceleración de contagios del virus es la vacunación, pero la inmunidad de rebaño sigue estando muy lejos del objetivo, aunque las personas de edades avanzadas acudieron rápida y masivamente a los puestos de vacunación y los demás rangos de edades se comportaron también adecuadamente, el ritmo al que han llegado las vacunas al país ha ralentizado demasiado el proceso, con lo que ahora se ven perjudicados los más jóvenes.

Ahora bien, mantener esta población escolar por fuera de la vacunación masiva no es precisamente lo deseable en un país que está tratando de reimplantar la presencialidad en la educación, cosa que se ha logrado bien en el sector privado, pero que está muy lejos de lo esperado en las instituciones oficiales, que aún no terminan de cumplir con las adecuaciones físicas de los colegios, las exigencias de los maestros y la desconfianza de los padres de familia. Una vacunación masiva y pronta a los menores en edad escolar, sin duda sería el elemento que podría acelerar definitivamente este proceso.

Por ahora, los porcentajes de ninguno de los distintos grupos en edad escolar llega al 9% siquiera, lo que nos indica la importancia de que los gobiernos municipales y departamental concentren allí sus esfuerzos para beneficiar al sector educativo, pero también en proveer la segunda dosis a los jóvenes que no han podido completar su esquema por el incumplimiento en la disponibilidad del biológico.

En pocas palabras, las buenas cifras de hoy no son motivo de confianza y sí, por el contrario, debemos acelerar al máximo para, de paso, dar un mayor impulso a la recuperación económica que avanza, pero a un paso menor del esperado.

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