domingo 06 de junio de 2021 - 12:00 AM

Ya es hora de avanzar

A nadie le conviene sumir a la ciudad, a la región y al país en el caos y la destrucción. A todos nos corresponde buscar soluciones para salir. Tal vez todos podemos contribuir a bajar las tensiones desarmando también nuestro diálogo diario...
Escuchar este artículo

Llegamos a 40 días de paro y la situación comienza a exasperar. La válida protesta de los estudiantes y diversos sectores, que inició con un justo rechazo a una reforma tributaria y que con los días se tornó en una serie de exigencias de mejores condiciones de vida para todos, se ha desdibujado con el tiempo en un largo paro nacional, que en cada región tiene peticiones distintas, muchas de ellas no tan claras, y que ha llevado a que hoy cuando se pregunta por dónde empezar a destrabar este país no existan respuestas claras.

Una vez más se insiste en que la protesta es un derecho válido y protegido por la Constitución, garantía de un país democrático. Eso no está en discusión, pero en Colombia cada día que pasa se desfigura más esta protesta, sumida en el exceso de quienes confundieron protesta con vandalismo, bloqueos y agresiones, y de quienes han abusado también del poder, reprimiendo los desmanes con exceso de violencia.

Esto tiene que parar. Los comerciantes ya están asfixiados. Duele ver las vitrinas de los locales a lo largo de Bucaramanga y su área metropolitana cubiertas ante el miedo a su destrucción. Duele ver cada vez más locales cerrados de forma definitiva y donde antes había un negocio, del que muy seguramente dependía una familia, ahora solo se anuncia una venta o arriendo. Duele también sentir cada día más el golpe al empleo, pues empiezan a cerrarse puestos de trabajo en muchas compañías como consecuencia de los bloqueos del país, la baja en las ventas, el miedo de los ciudadanos a invertir y un largo etc. No es ficción. Este largo paro está arrastrando a una región próspera como la nuestra a un camino de deterioro, en el que al final todos, absolutamente todos, vamos a perder. Y esta situación solo traerá precisamente mucho más de lo que hoy se rechaza: más pobreza, más desigualdad, menos posibilidad de educación y de progreso. Es un círculo vicioso el que empezamos a caminar.

Por eso ha llegado la ahora de avanzar, de que las partes cedan y lleguen a acuerdos. Quienes han salido a las calles han insistido en que no pararán hasta que haya “garantías y respeto por la protesta social”. Pues entonces tal vez llegó la hora de llegar a acuerdos sobre esas garantías, pero a su vez, también que se pida a los manifestantes que no habrá más protestas con bloqueos de vías, daño a bienes públicos y vandalismo. Los mismos manifestantes deberían ser también garantes de que esto no suceda. Los estudiantes han dicho muchas veces que no están de acuerdo con los desmanes, entonces que los mismos jóvenes y demás manifestantes se comprometan también también a rechazar públicamente a quienes protagonizan los actos de vandalismo.

Según trascendió esta semana, en la ciudad, de los 34 puntos que líderes sindicales y jóvenes han puesto sobre la mesa, ya se ha llegado a acuerdos en 16. Son noticias de avances que dan un poco de esperanza.

A nadie le conviene sumir a la ciudad, a la región y al país en el caos y la destrucción. A todos nos corresponde buscar soluciones para salir. Tal vez todos podemos contribuir a bajar las tensiones desarmando también nuestro diálogo diario y pidiendo también en cada uno de nuestros espacios personales que avancemos y dejemos ya tanta violencia entre nosotros mismos.

editorial
Elija a Vanguardia como su fuente de información preferida en Google Noticias aquí.
Suscríbete
Publicado por
Lea también
Publicidad
Publicidad
Publicidad
Publicidad