jueves 23 de julio de 2020 - 12:00 AM

La idea de una joven bumanguesa por sacar a una familia de las calles

Los corazones solidarios de los bumangueses han sido un alivio para muchas familias que en medio de la pandemia no han encontrado una salida para la pobreza.

Este es el caso de María Laura Vallejo, una joven de 21 años que extendió su mano para ayudar a una madre cabeza de familia que deambulaba por las calles de ‘La bonita’.

Vallejo es estudiante de psicología e investigación criminal en la Unab y desde hace dos años conoce a ‘la señora Nelly’, una mujer de 39 años quien fue desplazada a causa de la violencia desde el municipio de Chiquinquirá, Boyacá.

“Ella se ubicaba con sus tres hijos cerca al Centro Comercial Cacique, pedía dinero o vendía bolsas para aseo. Con mis padres le ayudábamos con mercado cuando podíamos pero con la pandemia fue difícil seguir colaborándole”, afirmó la joven.

Desde hace cuatro años cuando llegó a Bucaramanga, Nelly Galindo trabaja en las calles con la compañía de sus tres hijos de 14, 10 y 9 años. Nunca dejó de caminar por la ciudad a pesar de la cuarentena, pues lo más importante para ella era que sus hijos pudieran alimentarse y además, pagar el arriendo y los servicios de la habitación donde viven, ubicada en Piedecuesta.

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A pesar de la motivación que como madre sentía por mantener con salud a sus hijos, la llegada del virus complicó la situación. Las personas en la calle disminuyeron, el miedo en cambio aumentó tanto que debía soportar desprecios de algunos transeúntes quienes creían que ella podía contagiarlos.

“Un día llegó hasta mi casa y me pidió que por favor le ayudáramos porque nadie le estaba comprando bolsas. Fue en ese momento donde pensé en alguna idea que pudiera realmente representar una solución, ya que un mercado podía acabarse nuevamente”, agregó Vallejo.

La esperanza llegó en forma de cajitas de cartón

De la evidente necesidad, surgió la idea de vender unas cajas decoradas rellenas con dulces. Una manera de poder quedarse en casa y sostenerse económicamente.

Fue así como desde su red social Instagram, Laura publicó videos e imágenes contando la historia de esta familia que emprendió un camino diferente, con menos riesgos y donde sus hijos podrían ayudarla.

“Muchos amigos empezaron a escribirme y apoyar esta causa, hasta que pudimos vender aproximadamente 45 cajas y con el dinero recolectado le compramos un mercado, además, se le entregó un celular porque antes no tenía ningún medio de comunicación”, señaló Vallejo.

Asimismo, una persona voluntaria se ofreció a repartir los domicilios de los pedidos gratis cada semana, lo que representó una carga menos en el momento de distribuir las ‘cajitas de esperanza’.

“La señora Nelly ya se está encargando de organizar los pedidos y de elaborar las cajas desde su casa. Así evita los desprecios de las personas y además representa un proyecto con el que puede mantenerse y proteger su salud también”.

De esta manera, cada semana Nelly y sus hijos decoran con dibujos y mensajes cada una de las cajas. “Me ha tocado muy duro, antes tenía que caminar todo el día y aguantar hambre con mis niños”, recuerda con tristeza.

“Le doy gracias a Dios y a Laurita porque han sido una gran ayuda, de lo que vendo saco para el mercadito. Quisiera que muchas personas me sigan apoyando porque de verdad necesito darles un futuro diferente a mis niños, que no tengan que repetir lo que yo he vivido”, afirmó Nelly.

Los tres menores de edad en la actualidad no estudian porque no cuentan con los recursos tecnológicos para realizar sus actividades académicas, sin embargo, este nuevo proyecto les ha permitido sentirse útiles.

“Cada semana nos comunicamos, también tienen la idea de vender pulseras porque ellos se dieron cuenta que tienen las capacidad para ser más creativos y que así como sacan de la ganancia para el mercado también guardan dinero para poder volver a invertir”, añadió Vallejo.

El rostro de alegría ha sido la motivación de la joven por seguir ayudando no solo a la familia de Nelly sino a todos aquellos que pasan por situaciones complejas. “La idea de mostrarlo es que más personas puedan inspirarse y comenzar proyectos, que reconozcan que sí es posible salir adelante a pesar de las dificultades”.

Las cajitas de esperanza tienen un precio de $5 mil pesos y los envíos son gratis. Para colaborar a esta causa con materiales o recursos económicos, pueden comunicarse al 316 7934616.

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