Política
Martes 19 de junio de 2012 - 11:16 AM

En Bucaramanga se graduó el primer desmovilizado del país

Después de pertenecer al Bloque Norte de las Autodefensas Unidas de Colombia, se graduó este martes en Santander el primer desmovilizado que culmina la "Ruta de Reintegración del Gobierno Nacional". Israel se llama el excombatiente que recibirá esta tarde en Bucaramanga el certificado de que terminó su proceso de reintegración a la vida civil. Es la primera persona que culmina este proceso.

En Bucaramanga se graduó el primer desmovilizado del país (Foto: Archivo/VANGUARDIA LIBERAL)
En Bucaramanga se graduó el primer desmovilizado del país (Foto: Archivo/VANGUARDIA LIBERAL)

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Publicado por: REDACCIÓN ON-LINE

Israel, de 39 años, ingresó al programa el 6 de marzo de 2006 y ya cumplió con todos los requisitos y pasos de la Ruta de Reintegración. La ceremonia se desarrollará, a las 5:00 p.m. en la Gobernación de Santander.

Israel es un campesino oriundo de San Pablo, al sur de Bolívar. Él se desmovilizó para evitar que los paramilitares se llevaran a su padre y a otro de sus hermanos. “Fue como una especie de canje. Uno no quisiera estar allá, pero la guerra lo obliga”, dice el hombre, que es padre de cuatro hijos.

En el proceso de reintegración se encuentran cerca de 33 mil desmovilizados más. Cabe recordar que la Ruta de Reintegración para cada participante tiene una duración aproximada de 6 años y medio.

Para Alejandro Éder Garcés, director general de la Agencia Colombiana para la Reintegración, ACR, la certificación de este participante se constituye en una muestra de que la Política de Reintegración Social y Económica del Gobierno Nacional da resultados y es un elemento que contribuye con la consecución de la paz en el país.

“Este es un ejemplo para todas las personas desmovilizadas vinculadas a la ACR, para los que aún no se han vinculado al Proceso y para las personas que aún están en los grupos armados ilegales”, manifestó.

Para Israel lo más difícil ha sido conseguir trabajo y con qué sostener a su familia. Además, sueña con tener una vivienda más digna, pues está acomodado en una casa de lona, con tejas de zinc, en un barrio de invasión en la periferia de Bucaramanga.

“A uno lo que lo desanima es la búsqueda de trabajo y la necesidad de mantener a la familia. Cuando estaba en las Autodefensas tenía un sueldo y uno allá no gastaba nada porque estaba en el monte.  Ahora es muy difícil conseguir empleo, pero vale la pena hacer el esfuerzo, porque no hay nada más bonito que estar en la legalidad, sin deberle nada a nadie”, dice Israel, quien trabaja desde hace año y medio en una empresa municipal.

“Me gano el mínimo y con eso sobrevivo. Tengo suerte, porque sé que muchos de mis compañeros que se desmovilizaron no han podido ubicarse. Mi situación no es la mejor, pero hay otros que la pasan más mal. Lo que le pido al país es que nos entregue una oportunidad. Nosotros, los desmovilizados, nos comprometimos con la legalidad y necesitamos que nos acepten”, manifiesta el participante.

Publicado por: REDACCIÓN ON-LINE

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