domingo 31 de julio de 2022 - 3:55 PM

Gustavo Petro quiere mostrar desde el inicio cómo gobernará

En las primeras semanas, el presidente electo Gustavo Petro mostrará qué esperar de su mandato, en donde estará una posible cita con Nicolás Maduro, retomar las conversaciones con el Eln y el trámite de varias reformas.

Aunque políticamente Gustavo Petro y Álvaro Uribe son los polos extremos, en otros asuntos hay cosas que les unen y mucho, al menos en el tema del trabajo, en donde ahora el entrante mandatario del país desde ya puso en uso el dicho que le caracterizó por muchos años a Uribe: Trabajar, trabajar y trabajar.

Y es que así lo quiere Petro para empezar a poner en marcha desde el 7 de agosto su propio sello y estilo de gobierno, una izquierda progresista, que se aleja de la corrupción y que le va a cumplir a los colombianos, incluso a los que no votaron por él, según prometió.

Aunque a menos de diez días de estar juramentándose, Petro no ha nombrado a todos sus ministros, ya empezó a avanzar en asuntos muy fundamentales para su gobierno, sin importar que esos aún siguen siendo resorte de su antecesor Iván Duque, quien le dio un manejo muy diferente a lo que hará él.

En esa lista están asuntos que en los cuatro años de Duque quedaron en el congelador por no decir que en la gaveta, como lo fueron el diálogo de paz con la guerrilla del ELN, el proceso de sometimiento de los grupos armados ilegales y la relación con Venezuela, en donde su mandatario Nicolás Maduro fue considerado como un dictador y por eso se rompió todo tipo de diálogo y relación.

La paz

El asunto de la paz para Petro estuvo incluso por encima que el económico, de ahí que su primer ministro, Álvaro Leyva Durán, arrancó una agenda internacional centrada en volver a tener a Colombia en paz y así cumplir el proceso que se hizo con las Farc.

Leyva, un veterano político, ha dedicado gran parte de su vida a esos asuntos, incluso en gobiernos anteriores había sido el facilitador para que los mismos hablaran con los jefes de la entonces guerrilla de las Farc, pero por diversos asuntos no se dio.

En esta oportunidad parece que el tema de los diálogos de paz están en las prioridades del gobierno Petro. El canciller ha vuelto a retomar el contacto con socios que fueron claves en la negociación con Farc y con el ELN en el gobierno Santos, los países europeos y Chile. En el caso de Chile, el propio presidente Gabriel Boric le dijo a la vicepresidenta Francia Márquez que ofrece su país como sede de esos nuevos diálogos con la guerrilla.

Sin embargo, al presidente Petro le parece mejor que sea en Cuba, por muchas razones, en particular porque se vuelva a reestablecer de lleno una relación diplomática que se distanció durante los cuatro años de Iván Duque.

Incluso desde Cuba, el máximo jefe del ELN, Nicolás García, señaló que esa organización guerrillera está dispuesta a retomar la negociación con el Gobierno colombiano, incluso con lo que se había avanzado hasta hace cuatro años. No obstante, para que esto sea realidad, Petro ya les envió un mensaje claro: que deben cesar la violencia en los territorios para empezar a pensar en un posible cese bilateral al fuego.

Otro diálogo, tal vez no tan inmediato, es el que buscaría la administración Petro con los otros grupos armados ilegales, en particular para buscar su sometimiento a la justicia. Incluso ya desde hace dos semanas se habla de cómo sería la figura que se podría tener. La preocupación son las acciones violentas del Clan del Golfo que se han incrementado en las últimas semanas, asesinando a un número lamentable de policías.

El mandatario explicó que: “El contacto debe ser judicial, no se trata de una negociación política, tiene que ver mucho con negociaciones judiciales, es la justicia la que tiene que dar la posibilidad de un sometimiento a la justicia digno, la dignidad tiene que ver con la verdad, con la reparación a las víctimas, siempre y cuando haya garantía de no repetición”.

La apuesta económica

Otro frente con el que ya arrancó Petro sin que se haya posesionado es con el político, desde el pasado 20 de julio logró una coalición muy fuerte en el Congreso de la República, la cual le ayudará a que toda o al menos gran parte de su agenda de reformas legislativas les sean aprobadas.

Petro con un ministro de Hacienda de prestigio a nivel nacional e internacional, José Antonio Ocampo, le está apostando a su principal proyecto, la reforma tributaria, con la cual espera recaudar al menos 50 billones de pesos que serán fundamentales para arrancar a cumplir sus promesas de campaña

Su principal socio para lograrlo será su partido, Pacto Histórico, a la cabeza del presidente del Senado, Roy Barreras, quien ya habría ideado el cronograma para sacar adelante la tributaria y otras reformas, entre ellas la agraria, la política y la electoral.

Barreras explicó que la segunda reforma -después de la tributaria- será la ley contra el hambre, que implicará subsidios a los alimentos y a los fertilizantes para bajar los precios de los alimentos más primordiales de la canasta familiar.

Indicó además que la reforma rural integral también se radicará y estará conformada por varias leyes como es la jurisdicción agraria, estatuto del campesino y la ley de baldíos, las cuales se tramitarán al mismo tiempo.

Una ley que además tendrá especial interés para la administración nueva es la Ley General de Presupuesto de la Nación. La Comisión Primera tendrá la tarea de tramitar la reforma política anticorrupción que implica arrancar de raíz el sistema clientelar de la compra y venta de votos.

No hay duda que el dicho popular de que escoba nueva barre bien, es el que desde ya empezó a poner en práctica Gustavo Petro, para lograr cumplir un propósito que ya alcanzó en parte, mostrar que la izquierda en Colombia puede gobernar mejor que la derecha.

Cuestión Maduro

Sin duda alguna, el restablecimiento de las relaciones con Venezuela es la impronta que espera dar de entrada Petro. Desde la campaña y ahora en el mes y medio de electo, el presidente ha evidenciado que con ese país se tendrá el mecanismo para volver a la relación fluida que hubo por años, pero que por la era de Chávez y Maduro se distanció con los gobiernos anteriores de Colombia.

Y esta semana que termina se dio un paso fundamental en ese propósito, cuando en el estado de Táchira, San Cristóbal, el ministro de Relaciones Exteriores designado, Álvaro Leyva, se reunió con su homólogo de Venezuela, Carlos Faria, como preámbulo al restablecimiento de relaciones diplomáticas con el país actualmente gobernado por Nicolás Maduro.

Los ministros acordaron que tras la posesión, Colombia y Venezuela comenzarán a trabajar para restablecer las relaciones diplomáticas entre ambos países.

Incluso se tiene, por Colombia, quien sería el embajador en ese país. Armando Benedetti sería ese diplomático que empiece esa normalización de las relaciones. Al respecto el presidente Petro señaló que: “Se está estudiando, es una de las posibilidades, todavía el canciller tiene el poder de escoger los embajadores, se ha discutido pero no se han tomado decisiones”.

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