martes 11 de noviembre de 2008 - 10:00 AM

Interminable debate de los licores

Hay dos cosas claras frente a la concesión de licores con la empresa Cava Añeja: primero, que existe una deuda para la cual hay interés de pagar de parte del concesionario y segundo, que terminar el contrato no es tan fácil como lo planteó el secretario General del Departamento, Constantino Tami.

Eso quedó claro ayer entre los diputados y durante el debate que se dio en la plenaria de la Asamblea, a donde de nuevo llegó el tema de la concesión de licores que entregó la Gobernación en 2005 por 20 años.

Y es que al debate le salieron muchos más ‘peros’ de los que se pensaba. Tantos, que mientras el diputado Gilberto Tirado decía que no era tan fácil acabar la concesión, su colega Carlos Alberto Morales pidió posponer la discusión porque había que tener más herramientas.

El ‘nudo’

La discusión de la concesión de licores llegó a la Asamblea luego de que al principio de año se analizara el comportamiento de recaudos y de que la Secretaría de Hacienda advirtiera que existe una deuda por $1.646 millones por concepto de impuesto al consumo.

Si bien las partes –Cava Añeja y Departamento- han tratado de negociar el pago, no ha habido acuerdo alguno, pues según afirmó ayer ante la plenaria el contralor del Departamento, Jaime López, el concesionario admite la deuda y está dispuesto a pagar, pero no existen garantías para convenir el pago.

Los argumentos de Cava Añeja

Pero el asunto va más allá.

El representante legal del concesionario Cava Añeja, Orlando Arciniégas, llamó la atención sobre un par de puntos del contrato que cambiaron y que le sirve de argumento para sustentar la deuda y los atrasos en los pagos.

En primera instancia advirtió que habría una competencia desleal del aguardiente Cristal Caldas frente al Superior (marca propia), por cuanto el Departamento le concedió durante cuatro años -2004 a 2007- una especie de exoneración del pago del impuesto a las degustaciones.

Eso significa, según Arciniégas, que 'la productora de licores debía comercializar todos sus productos causando, declarando y pagando el respectivo tributo'.

Aparte de eso, el Representante Legal de Cava Añeja advirtió que el Departamento también eliminó la cláusula preferente sobre el precio, es decir, que todos los productos elaborados por la Licorera de Caldas debían tener un precio más alto que el Superior, a fin de facilitar la comercialización del producto propio. Sin embargo, al caer la cláusula, el Superior quedó en desventaja frente al Cristal.

Estos argumentos fueron los que llevaron a pensar a los diputados que hubo una variación en las cláusulas iniciales del contrato y que al darlo por terminado, el Departamento podría afrontar problemas jurídicos.

Sin embargo, algunos corporados como Roberto Smallbach y Luis Tulio Tamayo, insisten en que lo mejor es acabar la concesión.

Así las cosas, el debate no termina. Por esa razón, la misma Asamblea planteó que de nuevo se reúnan las partes, más los organismos de control para buscar una salida que no afecte las rentas del Departamento y menos el producto propio.

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