martes 20 de julio de 2021 - 12:00 AM

La Constitución de 1821, dos siglos después

Dicen que para entender lo que vivimos hoy, debemos recurrir a la historia. Y hoy, 20 de Julio, recordamos la Constitución Política de 1821 que, más que un compendio de normas, representó el sentir de nuestro pueblo.
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Este año se cumplen dos siglos de una Constitución que, en su tiempo, promulgó con vehemencia la liberación progresiva de la esclavitud, la plena libertad de expresión, al igual que el alcance de nuevas reformas de contrato para la libertad social, económica y política de los territorios. Hablamos de la Constitución de 1821.

La Constitución de 1821, dos siglos después

Ella también es conocida como la ‘Constitución de Cúcuta’ y según los historiadores, tuvo como objeto la creación de la Gran Colombia mediante la unificación de Colombia, Panamá y Venezuela, en el que se ratificó como Presidente de la República a Simón Bolívar, y como Vicepresidente a Francisco de Paula Santander.

Ella fue aprobada en la Villa del Rosario de Cúcuta el 30 de agosto de 1821 y sancionada por el Libertador el 6 de octubre del mismo año.

Y si bien esa carta recopiló los ideales y los derechos de nuestra gente, qué tanto están ‘letra muerta’ y qué se conserva de ella en la actualidad.

Según José Gregorio Hernández Galindo, jurista, exmagistrado, catedrático universitario y autor de varios libros de Derecho Constitucional, Ciencia Política y Derechos Humanos, “de aquella Constitución, aprobada por el Congreso General de Colombia y sancionada por el Libertador, quedan la expresa declaración de la soberanía y la Independencia de la República, el Estado democrático de Derecho, la distribución de funciones con mutua y plena autonomía entre quienes ejercen el poder público, las elecciones públicas y libres, el Senado y la Cámara de Representantes”.

También nos quedó, “la potestad presidencial reglamentaria y la función de hacer cumplir las leyes, el Poder Judicial independiente, a cuya cabeza estaba la Alta Corte de Justicia de Colombia y la división del territorio en departamentos”.

Y agregó que también nos quedó “la libertad de expresión y publicación del pensamiento ‘sin necesidad de examen, revisión o censura alguna’, la presunción de inocencia, el derecho de defensa, la libertad personal, el principio de legalidad, la inviolabilidad de domicilio, la no sujeción de los civiles a leyes militares, la condena a todo abuso de poder por parte de las autoridades, el derecho al trabajo, la libertad de cultura, industria y comercio”.

“Para entonces se definió el período presidencial de cuatro años, tal y como está ahora, y se prohibía la reelección por más de una vez sin intermisión. Se contemplaba la posibilidad de la conmoción interior por ataque a mano armada que amenazara la seguridad de la República”, precisó Hernández Galindo.

En síntesis, según lo revelan él y los historiadores, podría decirse que nuestra actual Constitución, la de 1991, aún conserva los ejes fundamentales de lo que fuera la Carta magna de 1821.

Es más, una de las contribuciones más relevantes de esta Carta Política fue la relevancia del pueblo como titular de la soberanía; eso lo hemos conservado hasta hoy, pues allí se definió nuestro modelo de Estado.

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¿POR QUÉ DURÓ TAN POCO?
¿Por qué duró tan poco esa Constitución? ¿Acaso Simón Bolívar -como Libertador- fue ‘indispensable’ para el sostén de la Carta, teniendo en cuenta que con su deceso se dieron cambios?
En 1826 los pueblos de Venezuela, Cartagena, Quito y Guayaquil pidieron cambiar la Constitución para avanzar hacia un régimen federal, pese a que el artículo 191 lo impedía antes de haberla experimentado 10 años. Fue tan grave el suceso de La Cosiata, en Valencia, que el Congreso de 1827 reinterpretó el artículo 191 para convocar a la Gran Convención Constituyente en Ocaña. Allí, los diputados no pudieron ponerse de acuerdo en el texto de la nueva Constitución, con lo cual se disolvió el evento por falta de quórum. Así murió la carta de la Villa del Rosario, que solo fue reemplazada en 1830 por un nuevo Congreso Constitucional. Pero ya era tarde, Venezuela y Ecuador se habían separado para formar nuevos Estados Nacionales.
¿QUÉ TANTO NOS FAVORECIÓ?
¿A quién favoreció más la Independencia, teniendo en cuenta que el país siguió siendo pobre?
Según el historiador Armando Martínez, “la verdad fue que no favoreció a nadie. Se perdió el comercio de Cartagena con los puertos españoles y antillanos y el aparato productivo fue dañado. Una guerra civil es una destrucción masiva de personas, ahorro social y capacidad productiva. Hasta 1832 la destrucción de bienes y ahorro social no se detuvieron, con lo cual solo hasta la formación de Estado de la Nueva Granada no pudo comenzar la reconstrucción de las empresas productivas.
El lema ‘Libertad y Orden’, acogido por el presidente Santander, fue un llamado al sosiego político y a la reconstrucción económica”.
CINCO PUNTOS CLAVES
Según el historiador Andrés Botero, la Constitución de Villa del Rosario de 1821 es importante porque...
1) Consolida la Independencia de los territorios que antes conformaban el Virreinato de la Nueva Granada, la Capitanía General de Venezuela y la Real Audiencia de Quito.
2) Da lugar a un nuevo país, dentro de la orquesta mundial de naciones, como sería la Gran Colombia; un país aun muy inestable en 1821 (el enemigo todavía no había sido derrotado y había que empezar a construir gobierno casi desde cero).
3) Surge una estructura burocrática incipiente y débil, que será la escuela de las élites gobernantes de las décadas siguientes en Colombia, Ecuador y Venezuela. Dicho con otras palabras, esos años de gobierno de la Gran Colombia forjó, para bien o para mal, a un grupo de ciudadanos en el arte del gobierno, ciudadanos que en su mayoría solo habían tenido experiencias de manejo de tropas.
4) Rompe parcialmente con los modelos colegiados y corporativistas de las constituciones neogranadinas de la primera república (1811-1815), imponiendo una nueva forma de construir Estado para salvar los territorios recién independizados.
5) Tal Constitución es parte de nuestro pasado, y haya sido buena o mala, es nuestro pasado. Y hacer memoria de lo que ha acaecido es parte del aprendizaje que todo ciudadano debe tener para afrontar su futuro mientras construye el presente.
HABLA UN RECONOCIDO HISTORIADOR BUMANGUÉS
Armando Martínez Garnica, historiador bumangués, respondió algunas de las preguntas que nos plantearon algunos ciudadanos sobre la Constitución de 1821. Veamos:
¿Qué relevancia tuvo el General Santander en la aplicación de las normas constitucionales?
Como ‘hombre de las leyes’, todos los días el vicepresidente Santander se reunía a despachar con sus secretarios del Interior, Relaciones Exteriores, Hacienda y Guerra. Cada asunto a resolver lo consultaba con el texto de la Constitución de la Villa del Rosario.
¿Cómo se reflejó la Constitución de 1821 en Santander?
Santander solo existe desde 1857. En las provincias de Socorro y Pamplona la Constitución de la Villa del Rosario fue jurada, pues sus diputados jugaron un papel determinante en la redacción del texto aprobado el 30 de agosto de 1821. Un viajero inglés, que pasó por la provincia en 1823, registró que el tratamiento de “ciudadano” era muy común entre las gentes que conoció, una indicación de que se habían tomado en serio la idea de Nación como universalidad de los ciudadanos.
¿Había enclaves de esclavos en Santander?
Existían esclavos en algunas haciendas de Vélez, Socorro, San Gil, Girón, Bucaramanga y Piedecuesta. Pero desde 1853 no quedó en ellas ni uno.
¿Qué le debe la Constitución de Colombia al General Santander?
Técnicamente no le debe nada, porque ni fue diputado electo ni acudió a las sesiones de la Villa del Rosario. Y aunque tuvo amigos constituyentes, como Francisco Soto y Vicente Azuero, es a estos a quienes se debe el texto constitucional aprobado.
¿Qué argumento de cohesión faltó en esa Constitución de 1821, porque en 1830 se fracturó la Gran Colombia integrada por Panamá, Ecuador, Venezuela y la Nueva Granada?
Levantada la bandera del Federalismo en 1826, el vicepresidente Francisco de Paula Santander juzgó en la Gran Convención de Ocaña que la alternativa de tres distritos en unión federal, cada uno con su propia asamblea, sería la mejor opción de cohesión. Pero su propuesta fue derrotada por el voto de la mayoría de los diputados, que prefirieron seguir con la opción centralizada. Las tradiciones centenarias de autonomía de Santafé, Caracas y Quito fueron más poderosas que el proyecto de unión colombiana de la década de 1820.
¿Estamos repitiendo la historia con sistemas administrativos que no satisfacen al pueblo y este se subleva?
Ningún sistema administrativo estatal puede satisfacer a los pueblos. En los regímenes garantistas como Colombia son posibles las sublevaciones; mientras que en los regímenes de partido único como China, Cuba y Nicaragua no se toleran las sublevaciones.
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Euclides Kilô Ardila

Periodista de Vanguardia desde 1989. Egresado de la Universidad Autónoma de Bucaramanga y especialista en Gerencia de La Comunicación Organizacional de la Universidad Pontificia Bolivariana. Miembro del equipo de Área Metropolitana y encargado de la página Espiritualidad. Ganador del Premio Nacional de Periodismo Simón Bolívar.

@kiloardila

eardila@vanguardia.com

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