martes 08 de marzo de 2011 - 12:00 AM

Las mujeres son más, pero votan menos y por hombres

Si las mujeres lo decidieran, ellas solas con su voto elegirían gobernador de Santander y alcalde de Bucaramanga, sin importar el voto masculino.
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Sólo es cuestión de hacer cuentas: El censo electoral en Santander señala que de un millón 350 mil personas aptas para votar, 744 mil 198 son mujeres y Horacio Serpa fue elegido Gobernador con  473 mil 457 votos. Para la Alcaldía de Bucaramanga el caso sería aún más fácil, pues Fernando Vargas Mendoza salió electo con 118 mil 191 votos.

Es más, en las pasadas elecciones para Presidencia votaron 356 mil 894 mujeres, es decir el 47% del censo electoral femenino, un porcentaje que no estaría mal, pero habría que tener en cuenta que los hombres son menos en el censo pero votan más.

Con estas cuentas, la reflexión para hoy, Día de la Mujer, es ¿por qué si son más numéricamente hablando, no hay más mujeres en la política o ejerciendo cargos de elección popular?

Para la delegada de la Registraduría Departamental, Elizabeth Monsalve, el problema es que "hay una tendencia de mentalidad machista, muchas mujeres incluso hemos llegado a creer que no podemos dirigir un país y son pocas las mujeres que aceptan el reto".

No obstante, ella destaca que si bien el número de mujeres en política ha ido en aumento, aún hay mucho trecho por recorrer.

"Las mismas mujeres tenemos que empezar a superar el machismo. No es que seamos envidiosas con las mujeres sino que hay un machismo marcado", reiteró la Registradora.

No hay que quedarse en ser líderes comunales
En Bucaramanga hay más mujeres como líderes en las Juntas de Acción Comunal, que hombres,  la proporción es 70-30, pero esto no se refleja en otros espacios participativos y de toma de decisión como el Concejo.

De los 19 concejales sólo cinco son mujeres: Carmen Lucía Agredo, Marta Montero,  Élida Mantilla, Sonia Navas y Carolina Moreno.

En la Asamblea es aún más escasa la participación de la mujer, pues de los 15 diputados sólo está Yolanda Blanco.

Esto tiene una razón de ser en lo que los expertos denominan "discriminación positiva". Para Marcela Prieto, politóloga directora del Instituto de Ciencias Políticas Hernán Echavarría, el punto es "hasta dónde una mujer representa mejor los intereses de una mujer o uno vota por los mejores programas. Eso no tiene que ver con machismo o feminismo sino por quién vota, indudablemente las mujeres que son candidatas no son lo suficientemente competitivas, quitémosle el tinte machista a la situación".

La Politóloga considera que hay mucho por recorrer, pues el liderazgo de la mujer se queda en la líder comunitaria. "Hay que abrir espacio, este país necesita educación democrática para votar de manera responsable".

Claudia Baquero, doctora en Estudios Políticos de América Latina de la Universidad de Educación a Distancia de España, afirma que "si bien la elección de un mayor número de mujeres es fundamental para el desarrollo y el cambio social, también lo es que la mujer tenga una percepción de ella misma como persona completamente capaz de ejercer sus roles y de defender la satisfacción de sus particulares necesidades. No se trata de convertirse en un hombre con poder sino de ser una mujer que ejerce el poder para reivindicar y hacer respetar derechos que son propios".

De tal manera que más allá de que hoy se recuerden esas grandes marchas de trabajadoras textiles en 1857 y de la manifestación pacífica en Nueva York en protesta por las malas condiciones de trabajo que ellas padecían, la reflexión es: si son mayoría, han ganado espacio público y derechos políticos: ¿por qué no deciden sin el voto de los hombres?

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