miércoles 03 de agosto de 2022 - 2:36 PM

Petro plantea revolcón a los ascensos militares para evitar colados

El gobierno quiere cazar casos de corrupción y “despolitizar” el estamento castrense. Este es su plan.

El gobierno buscará que el Ejército, la Fuerza Aérea y la Armada sigan en el Ministerio de Defensa, pero pasaría la Policía a la nueva cartera de Paz, Seguridad y convivencia.

Una de las tantas reformas que hará el gobierno entrante tiene la mirada puesta sobre las Fuerzas Armadas. Gustavo Petro quiere aplicar cambios internos a las instituciones de Defensa para desbaratar los círculos de poder internos y “despolitizarlas”.

Si bien la prioridad legislativa sigue siendo la reforma tributaria, el objetivo es que en la Comisión Segunda del Senado aterricen dos asuntos. Uno que se comenzó a bocetear el martes que consiste en una reforma integral a la Policía y otro que aún no está escrito para hacer una cirugía al funcionamiento del Ejército, la Armada y la Fuerza Área.

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El mismo encargado del empalme en el sector Defensa, el mayor general de la Reserva de la Policía Nacional William Salamanca, ya confirmó que esos proyectos tendrán trámite en el Congreso.

El último de esos persigue objetivos como priorizar los estándares de Derechos Humanos, erradicar la corrupción dentro del estamento militar y lograr una “despolitización” de los cuarteles que apunta, específicamente, a una revisión del sistema de ascensos que actualmente define el Ejecutivo, pero debe contar con el visto bueno del Senado.

Todo esto lleva a pasos como fortalecer los filtros internos, lo que implicaría una reforma administrativa.

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Actualmente los sistemas de ascenso dependen de los grados, pasan por comités de evaluación –con instancias como la evaluación 360– y para cargos superiores implican el curso del Estado Mayor, la Junta Asesora del Ministerio de Defensa, estudios en la Escuela Superior de Guerra y la decisión del presidente de la República quien posteriormente emite un decreto que es enviado al Congreso para la aprobación de los ascensos.

Si bien es un procedimiento largo, en los altos mandos se han colado casos de presunta corrupción y posibles violaciones a los Derechos Humanos –como sucedió con los exgenerales (r) Mauricio Santoyo y Mario Montoya Uribe– que son los puntos que el gobierno quiere atacar.

Los mismos militares retirados apuntaron a este diario que “hay círculos de poder” dentro de la institución y esas son las esferas que el Ejecutivo entrante pretende cerrar. Esas instancias se atacarían con los sistemas de contrainteligencia de las Fuerzas Armadas, un paso que genera ruido pues hoy quienes temen que se convierta en una “cacería de brujas”.

Una forma de conseguir esa meta sería aplicando un cambio pronto a la Cúpula Militar, en las primeras semanas del gobierno, y no a las cuatro meses de la administración como lo hizo en su momento Iván Duque.

La articulación de la transformación a las Fuerzas Armadas está en marcha y el gobierno entrante ha ido delineando algunos puntos que contendrá. Por ejemplo, que la Policía dependa de un nuevo Ministerio de Paz, Seguridad y Convivencia –cuya creación tendrá que ser tramitada en el Congreso– y no de la cartera Defensa. En el tintero también están las modificaciones al Esmad.

El meollo del asunto está en cómo evitar que a los altos mandos lleguen uniformados con cuestionamientos, por lo que se buscará que las investigaciones tengan peso para que no se asciendan a efectivos con procesos por presuntos casos de corrupción o de violaciones a los Derechos Humanos.

Ante el escozor que genera la iniciativa, el ministro designado de Defensa, Iván Velásquez, y su equipo se han citado con oficiales, generales, soldados y militares retirados para explicarles la agenda.

Quienes han estado en esos encuentros apuntan que los emisarios solo han confirmado lo que ya habían escuchado en medios, algunos manifiestan sentir desconfianza en Velásquez por las críticas que este hizo en el pasado a los efectivos y hasta dicen que son más las dudas que las respuestas. Una de esas citas fue hace tres días y quienes asistieron reclamaron cumplir con el rigor y las tradiciones de contempladas en la Constitución.

Los cambios están en construcción y, mientras llega el articulado, la oposición en la Comisión Segunda del Senado ya trazó sus líneas rojas. En palabras de Paola Holguín, que no se desvincule a la Policía del Ministerio de Defensa para evitar su politización y poder así elevar su capacidad operativa.

Los militares, entre tanto, ya conocen puntos que se mantendrán como los derechos ganados en el régimen pensiona y el bienestar de las Fuerzas Armadas, dos de los únicos puntos que dan tranquilidad a los efectivos .

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