martes 24 de marzo de 2009 - 10:00 AM

Polarización máxima por la dosis mínima

Antes que penalizar la dosis personal, el Gobierno debería preocuparse por atender a los adictos considerados como enfermos, reformar la Ley 100 de seguridad social e incluir en el Plan Obligatorio de Salud, POS, ese tratamiento a los farmacodependientes.

Dicha penalización no resuelve el problema del consumo de estupefacientes, pero tampoco su permisividad, amparada en el libre albedrío o el libre desarrollo de la personalidad, es un buen ejemplo social ni garantía de futuro para la niñez.

Estas son algunas de las conclusiones a las que llegaron los participantes en la mesa redonda, que convocada por El País en la misma semana en la que el Gobierno, presentó un nuevo proyecto que busca penalizar la dosis personal de estupefacientes.

En la discusión participaron el congresista, Nicolás Uribe, defensor de la penalización y ponente del anterior proyecto que se hundió en el Congreso; y el representante a la Cámara por el Valle Roy Barreras, entre otros.

Prohibición y sanción

El representante a la Cámara Nicolás Uribe, explicó que de lo que se trata es de modificar el artículo 49 de la Constitución Nacional, agregándole que 'el porte y consumo de sustancias psicotrópicas está prohibido'. De la misma manera, se plantea considerar a los adictos como enfermos y establecer medidas profilácticas y terapéuticas para su atención.

El Congresista explicó que hoy se comercializa la droga a través de la dosis personal y eso tiene preocupado al Gobierno, por el modelo de distribución que se está dando. Denunció que los expendedores de droga tienen una cantidad importante de estupefacientes y la distribuyen en dosis personales para evadir la ley.

En ese sentido, se proponen sanciones administrativas, pedagógicas o terapéuticas y se llega a la internación del consumidor infractor a cargo del Estado siempre y cuando lo defina una juez.

Recordó que 'la droga financió el 70% de las actividades de los paramilitares hasta el año 2000 y el hecho de que se diga que la pelea contra el narcotráfico se perdió, no quiere eso decir que se deba legalizar la droga'.

‘No es un debate político’

Entre tanto, Roy Barreras, representante a la Cámara, coincidió en que el de la dosis personal 'no puede ser un debate político, sino técnico, médico y clínico porque no hay enfermedad más desgraciada para este país que la del narcotráfico'.

'En este punto yo tengo una diferencia con el Gobierno, porque el proyecto va en contravía de la historia. Los millones de dólares que se pierden en la guerra contra el narcotráfico, deberían invertirse en la prevención y rehabilitación de los consumidores', expresó Barreras.

Agregó que 'hay un equívoco porque no puede cometer delito alguien que atenta contra sí mismo. Como cuando uno toma café y atenta contra su salud. Entonces habría que meter a la cárcel los suicidas fallidos'.

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