martes 03 de diciembre de 2019 - 12:00 AM

¿Seguirá el fujimorismo?

En plena campaña electoral, el retorno de Keiko Fujimori a la escena política peruana podría reconfigurar las fuerzas de poder en ese país. La líder opositora, investigada por el caso Odebrecht, cobra protagonismo.
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Con la liberación de la líder opositora Keiko Fujimori, se agita el debate político en Perú y la gran pregunta que se plantean muchos, es cuál será el impacto de su excarcelación a ocho semanas de elecciones parlamentarias.

La hija del expresidente Alberto Fujimori recobró la libertad el pasado 25 de noviembre, tras pasar 13 meses en una cárcel limeña, gracias a un polémico fallo emitido por el Tribunal Constitucional, que anuló la prisión preventiva, un caso parecido al de Luiz Inácio Lula da Silva en Brasil.

Pese a la decisión judicial, la líder de Fuerza Popular aún continúa vinculada a una investigación que la acusa de haber recibido presuntos aportes de la constructora brasileña Odebrecht para su campaña electoral del año 2011.

Aunque se haya debilitado y la tarea de recuperar la confianza de la ciudadanía no será fácil, Keiko todavía posee capital político.

En efecto, el último sondeo de El Comercio-Ipsos, la excandidata presidencial subió de 8% a 10% de aprobación en noviembre, y se situó solo por debajo del exprimer ministro Salvador del Solar y el alcalde de La Victoria, George Forsyth.

En este contexto, hay que tener presente que Perú afrontó recientemente una crisis institucional por el enfrentamiento entre el Gobierno y el Congreso, dominado por el fujimorismo. Resultado de ello, el presidente Martín Vizcarra disolvió el Parlamento, el pasado 30 de septiembre, y convocó a elecciones legislativas para 2020, ante la imposibilidad de sacar adelante sus medidas anticorrupción.

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La lectura del analista político Renzo Mazzei es que a pesar de que Keiko Fujimori tiene como objetivo principal recomponer su núcleo familiar, como ella bien lo dijo tras salir de prisión, no descarta que tenga algún nivel de participación en la campaña electoral para el Parlamento del próximo mes.

“Su presencia será determinante para ver la orientación política de su partido en este nuevo escenario. Es decir, si mantiene un rol confrontacional con el Gobierno o promueve un trabajo coordinado”, considera el periodista peruano.

En su criterio, de los resultados de esta elección de enero se determinará el nivel de participación de Fujimori en los comicios generales de 2021.

“La elección parlamentaria de enero será una especie de termómetro para sus aspiraciones electorales”, comenta Mazzei.

Estrategia política

La líder fujimorista aprovechará su paso por la prisión para victimizarse y ganar votos, apunta en esa línea Aaron Taus, profesor del Departamento de Ciencias Políticas Universidad Nacional en Medellín.

“Ella todavía tiene muchos seguidores y capital político, y ahora se va a presentar como una víctima y una candidata anti-establiment”, insiste Taus, quien no sabe realmente si esta estrategia le permitirá a largo plazo llegar a la Presidencia en 2021.

El experto además, señala otro hecho relevante: el partido de Keiko, Fuerza Popular, presenta una situación más compleja, porque los medios se concentraron en ella, y en sus vínculos con Odebrecht.

Para él, su liberación otra vez, va a crear “una falsa polarización producida mediáticamente por dos diferentes corrientes políticas representantes de la derecha peruana”.

Julio Benavides, analista político y docente de la Universidad Autónoma de Bucaramanga, Unab, llama la atención en que Keiko Fujimori lidera un partido totalmente personalista, “por lo tanto el hecho de que salga de prisión va a gravitar en la conducción en términos de consolidar un equipo que trabaje para las elecciones”.

Aunque su popularidad es baja, pues no supera el 10% respecto del total cuando en un momento dado alcanzó el 30% de favorabilidad, el experto cree que la situación no deja de ser incierta.

En ese sentido, Dionne Cruz, politóloga y docente del Departamento de Ciencias Políticas de la Universidad Javeriana, resalta que lo primero a considerar es que la líder fujimorista sigue vinculada a las investigaciones por el caso Odebrecht.

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Al respecto, Mazzei anota que su liberación es un llamado de alerta al equipo de fiscales encargado del caso Lava Jato (Odebrecht).

“El problema es que los procesos sin acusación formal y sentencia definitiva se prolongan por mucho tiempo”, precisa el analista político peruano, quien recuerda que Keiko Fujimori cumplió poco más de un año con prisión preventiva, igualmente sin acusación formal.

Por otra parte, Cruz sostiene que el hecho de que haya sido excarcelada, plantea varios interrogantes para el sistema político peruano.

Y en ese orden de ideas, destaca el papel protagónico que tendrá Keiko para fortalecer su movimiento de cara a las elecciones del 26 de enero próximo en el Congreso.

Pero la politóloga también reconoce que “es probable es que su partido sufra los efectos del escándalo de Odebrecht”, que vale decir ha afectado a cuatro expresidentes del Perú, uno de ellos incluso se quitó la vida (Alan García).

“Es un momento muy complejo porque este escándalo de Odebrecht va a impactar mucho... de cara a lo que van ser las elecciones presidenciales, que dependen mucho de cómo quede el panorama en el Congreso”, reitera la docente universitaria.

Otro factor interesante, dice, es el Tribunal Constitucional, que fue el que precisamente dejó en libertad a la dirigente opositora e igualmente, cuestiona que sea un órgano que se ha politizado bastante en ese país.

Sobre este alto tribunal, Alexander Arciniegas, analista político, investigador y profesor de la Udes, explica que el hábeas corpus concedido a Keiko Fujimori ordenando su libertad, fue no solo polémico en términos jurídicos dado lo apretada de la votación (4-3), sino considerando que la elección de sus magistrados estuvo en el centro de la crisis política que hace unos meses llevó al cierre del Congreso de mayoría fujimorista.

Se refiere igualmente a que Keiko, investigada por lavado de activos, podría ser objeto de una nueva prisión preventiva ordenada por el poder judicial, aunque afirma que dependerá de nuevas pruebas para justificar una eventual obstrucción a la justicia o el riesgo de fuga.

Mientras tanto, todo indica que las elecciones de enero próximo son percibidas por muchos políticos acusados de corrupción, buena parte de ellos fujimoristas, como un seguro que les garantiza inmunidad, opina Arciniegas.

“Y en ese contexto, Keiko Fujimori seguirá tras bambalinas interfiriendo significativamente en la coyuntura política peruana”, concluye.

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