jueves 01 de noviembre de 2018 - 12:01 AM

Años en busca de amor y mucha bondad

Una joven de 25 años lleva hoy en el corazón a un centenar de abuelitos que los 365 días del año viven de la solidaridad. En el Centro de Bienestar del Anciano los días llegan cargados de necesidades. Kiara, como madrina de esta institución en la campaña “Bucaramanga sin límites”, busca millones de clic en la web para mejorarles su calidad de vida.
Escuchar este artículo

Con morral al hombro, pinta casual y cargada de alegría. Así llegó Kiara María Atria Peñaloza la semana pasada al Centro de Bienestar del Anciano, en plena calle 45 con 11. Saludos por doquier, expontaneidad a flor de piel y una actitud que expresa: ¡Aquí estoy, lista para ayudar! la hicieron sobresalir en cuestión de minutos.

Esta jovencita venezolana, con el corazón cargado de entusiamo, asumió el reto de ser la madrina de esta fundación, una de las cinco que hacen parte de la campaña “Bucaramanga sin límites”, que lidera Vanguardia Liberal y un grupo de empresas y entidades aliadas.

Lea también: La historia del perro callejero que ahora viaja por el mundo

¿Cuál es su misión durante los próximos dos meses? Invitar a todos sus seguidores de redes sociales, sin importar si viven acá o más allá, a que den su voto por el Centro de Bienestar del Anciano y así esta sea la entidad que reciba hasta $25 millones para suplir algunas de las muchas necesidades que hay en lista de espera hace años: el cambio de todo el techo, el cielo raso, el piso y las ventanas.

Y es que hasta unas horas atrás del encuentro de Kiara con el centenar de abuelitos que habitan en la fundación, ella no sabía que allí, en esa gran casa antigua que muchas veces entremiró a su paso, funciona desde 1972 el Centro de Bienestar del Anciano, aunque primero se llamó Casa del Mendigo.

Pero eso no fue lo más sorprendente. Ese centener de abuelitos, algunos con más de 30 años viviendo allí, tienen un millar de historias por contar: unas alegres, otras cargadas de fantasía, pero la mayoría vestidas de dolor.

También tienen un millar de necesidades por suplir. ¿Cuánto dinero se necesita para hacer un desayuno para 100 personas y un almuerzo, una comida y dos medianueves cada uno de los 365 días del año? Pero como si fuera poco, todos los días hasta allí llegan 40 habitantes de calle a probar el mejor bocado, como lo preparan quienes están al frente de la cocina. Ellos se alimentan allá, están algunos minutos y migran de nuevo a su hogar, las calles. Sin duda, los corazones bondadosos son más grandes que las necesidades.

Kiara, como en familia

Las palabras olvido, desamor, indiferencia y necesidad salen a su paso por cada metro de esta extensa edificación. Por eso Kiara hace un alto en el camino para reflexionar. “Uno como joven cree que tiene la vida comprada, que se las sabe todas más uno... Pienso que las personas abandonan a los abuelitos o a sus papás, puede ser por los mismos achaques que traen los años. Imagínate tú llegar a una edad en la que se supone que estás para disfrutar y descansar los años que te quedan, para descansar todo lo que luchaste en esta vida, y tener esa angustia … o peor, no tener un afecto, un cariño, que nadie te quiera, que no eres querido... eso es muy duro”.

Le puede interesar: Crece el amor a cuatro patas

Y como si la vida la hubiera llevado de la mano al Centro de Bienestar del Anciano, Kiara cuenta que desde que llegó de Venezuela hace poco más de año y medio, su abuelo paterno fue quien en Bucaramanga le dio acogida.

“Mi abuelo tiene 89 años pero es una persona muy activa, con agilidad mental, me acompaña al supermercado y no le gusta que le lleve las bolsas... Me da dolor cuando las personas anulan un anciano, lo ignoran, lo tratan mal por las cosas que llegan con la edad. No entiendo cómo hay personas que pierden esa capacidad de amar a sus propios padres, para mí es terrible”.

Grandes salones con sillas, mecedoras, sillas de ruedas y más mecedoras acogen frágiles cuerpos que esperan el paso de las horas. Algún abuelito lee al fondo, otro conversa solo, unos más dejan una partida de parqués, otros miran a Kiara con curiosidad, una abuelita sonríe mostrando sus encías ya sin dentadura, otra le da la mano y uno más llega con la guitarra a dar la serenata del día, esta vez para Kiara, el hoy ‘angelito’ convertido en madrina del Centro de Bienestar del Anciano.

Vea también: Reescribiendo historias de vida

Los pasillos son largos y dan a nuevas áreas: la biblioteca, el salón de terapia o manualidades, la zona de lavado y arreglo de ropa, la enfermería, la cocina, el comedor... todo marcado por el exceso de modestia y sencillez.

En uno de esos andares aparece ‘Germita’, ciego de nacimiento. ‘Germita’ es todo un personaje y uno de los ‘sardinos’ de la institución, a quien le sobra la labia, como a Kiara. Ríe como un niño, abraza a Emilce, la directora, a quien le da las gracias una y otra vez por ser tan buena con ellos y hasta se dispone para una fotografía con ellas dos.

Kiara tiene minutos y más minutos para todos. Se les acerca, les entabla conversación, los hace reír, les pregunta un poco de ellos... y sigue su paso.

Así también se encontró con Lucilita, quien aguarda después de décadas recuperar a sus dos hijas que perdió cuando eran niñas; a Gonzalo, todo un autodidacta de las manualidades y por eso se dedicó un día a elaborar muñecos en tela que vende al precio que ponga el corazón de cada quien. Más allá aparece Joseito, un venezolano de 74 años que tiene tanta historia como para escribir un libro de su vida. Joseito es el gran lector de la institución y asegura haber ‘devorado’ más de 200 ejemplares que casi no tienen lectores.

Más fotos, más saludos, más sonrisas... madrina y abuelitos vivieron así un día diferente en medio de cámaras, luces y mucho andamiaje. Todos, orientados por Emilce, aportaron lo mejor de sí para despertar la solidaridad a través de la campaña “Bucaramanga sin límites”, porque allí las necesidades son ilimitadas y, como dice Kiara: “todos vamos para abuelos”.

Elija a Vanguardia como su fuente de información preferida en Google Noticias aquí.
Publicado por

Etiquetas

Lea también
Publicidad
Comentarios
Comente con Facebook
Vanguardia no se hace responsable por las opiniones emitidas en este espacio. Los comentarios que aquí se publican son responsabilidad del usuario que los ha escrito. Vanguardia se reserva el derecho de eliminar aquellos que utilicen un lenguaje soez, que ataquen a otras personas o sean publicidad de cualquier tipo.
Publicidad
Publicidad
Publicidad