viernes 15 de noviembre de 2019 - 12:00 AM

Corazones cargados de amor con ganas de vivir

Ya son más de tres años los que lleva funcionando la Casa Hogar Niños de Fátima en Bucaramanga, un lugar donde los hijos de las trabajadoras sexuales de la ciudad tienen una oportunidad para vivir un momento diferente, en el que el juego, la alimentación, el cariño y el cuidado están a la orden del día. Las historias que se tejen en este lugar brindan a sus voluntarios un aliciente para seguir brindando el amor que estos pequeños tanto necesitan. Esta es una de las cinco fundaciones que participa en la campaña Santander sin límites.
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Uno de los instantes más gratificantes para Andrés Felipe Martínez Olave es la mañana, pues cuando llega a visitar la Fundación Clown por una Sonrisa - Casa Hogar Niños de Fátima el amor, el cariño y la ternura no se hacen esperar y le dan un toque especial a su día.

Este lugar es una cuna de la felicidad, pues en cada uno de sus espacios se pueden encontrar pequeños que lo único que reclaman es un abrazo, un beso, una caricia o tan solo atención de sus inentendibles balbuceos.

Ya son tres años los que lleva funcionado esta casa hogar, que con mucho trabajo han logrado mantener en pie Andrés Felipe y Fátima Bacca, un joven de tan solo 26 años y la líder de las trabajadoras sexuales de Bucaramanga, quien cambió su trabajo en las calles de la capital santandereana por, como ella lo dice, “cambiar pañales y cuidar de estos niños, ya que no crié a los míos”.

Han sido diversos sucesos, personas y niños los que han pasado por los pasillos de esta casa, ubicada en la cra. 13 # 33 – 53, en pleno Centro de Bucaramanga. Así mismo, han sido muchos los esfuerzos para seguirles brindando un espacio especial a cada uno de estos pequeños seres que la habitan día a día.

“Vivimos todos los meses algunos momentos fuertes, porque la población con la que tratamos es compleja. Sin embargo, mensualmente el instante de pagar los servicios públicos es complicado porque las donaciones no se realizan todo el tiempo y nos toca mirar de dónde sacar el dinero para pagar el agua, la luz y el gas. Hay una característica especial en esta casa y es que antes funcionaba una fábrica, por lo tanto los servicios llegan demasiado elevados, ya pusimos una tutela pero aún no nos han dado respuesta. Muchas veces me toca sacar dinero de mi bolsillo para pagar estos recibos”, asegura Andrés Felipe Martínez.

Pero esta es solo una de las preocupaciones que mes a mes tiene la casa hogar, pues no pasa semana sin que un niño falte y se inquieten por saber dónde se encuentra o si su estado de salud es bueno. “Por ejemplo, el año pasado un pequeño que asistía periódicamente a la casa dejó de ir una semana. No teníamos razón de él, era hijo de una trabajadora sexual y se nos hizo muy extraño, entonces tomamos la decisión de ir a buscarlo. Yo me fui a mirar si estaba en los hoteles donde habitan las trabajadoras sexuales, por los lados de la Quebradaseca, y, efectivamente, al niño me lo tenían encerrado en un cuarto, estaba desnutrido, aparte estaba en unas condiciones que no son para una persona de su edad; me dio mucha tristeza y logramos rescatarlo”, manifiesta con euforia Fátima Bacca.

La felicidad llega

No obstante, todo en la casa hogar no son instantes de tristeza y preocupación, pues cuando llegan donaciones de juguetes, utensilios para los niños o comida el regocijo y la alegría brotan por los poros de cada uno de los integrantes de la familia de Fátima.

Una de las épocas más satisfactorias para la Fundación Clown por una Sonrisa – Casa Hogar Niños de Fátima es la decembrina, pues es cuando más personas abren sus corazones para ayudar. De este modo, las donaciones se hacen más evidentes y los niños pueden vivir muchos momentos de alegría.

“Hemos vivido muchos momentos emotivos, sobre todo en época de Navidad los niños están muy atentos a que los escuchemos, a que oigamos esos deseos que tanto anhelan cumplir como recibir un juguete o ropita nueva para esa fecha. Todos los años los escucho y salgo a la calle a tratar de hacer mi mayor esfuerzo para poder cumplirles. Así busco donaciones de personas que se unen a esta causa”, cuenta con emoción André Felipe Martínez.

Fundación Clown por una Sonrisa – Casa Hogar Niños de Fátima es una de las cinco fundaciones que participa por un beneficio de hasta $25 millones que entrega la campaña social Santander sin límites, dinero con el que buscan dotar su sede con insumos como lavadora, nevera, pintura para todo el lugar, grama sintética, sillas, mesas, tableros y una remodelación completa para seguir brindando un espacio que brinde calidad de vida a los niños.

Usted puede apoyar esta fundación al ingresar a www.santandersinlimites.com y dar clic en la categoría Niños. Con su voto puede ayudar a cambiar la vida de estos pequeños. Los resultados de esta campaña, que tiene el apoyo de varias empresas, se darán a conocer el próximo 8 de diciembre.

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