“El río se llevó nuestros negocios pero no es nuestro enemigo”, afirma Amanda Páez al empezar a relatar la historia de Zamorena, una corporación de rutas ecoturísticas que está a un paso de ser reconocida por el Ministerio de Transporte.

Publicado por: NANCY ACUÑA RODRÍGUEZ
Todo inicio en octubre de 2008 cuando una creciente del río Magdalena arrasó con los establecimientos comerciales y viviendas de 136 familias de Puerto Águilas y Puerto Playas, cuando allí funcionaba el terminal fluvial de Barrancabermeja.
“Después de eso conformamos Asocopa, la asociación de las personas damnificadas para hacer rutas ecoturísticas. Pero cuando nos empezó a ir bien las empresas de transporte fluvial, que eran las que nos alquilaban los botes, nos quitaron el apoyo”, expresó Amanda, la representante legal de la Corporación Zamorena.
Pero el 10 de junio de 2010 otra luz se encendió en medio de la oscuridad. Ese día le presentaron a Ecopetrol el proyecto de las rutas, que ya había sido expuesto ante la Alcaldía.
“Nos presentamos tres propuestas. Una era del Llanito, pero se retiraron. La otra era de los motoristas que se habían quedado sin trabajo a raíz de la construcción del puente a Yondó”, agregó la líder.
Estos últimos se unieron a la propuesta de Puerto Águilas, y luego de que algunos damnificados desistieran de pertenecer a la Corporación, hoy 27 personas hacen parte de Zamorena.
“Hicimos nuestra primera ruta el 10 de septiembre de 2011 hacia la Ciénaga San Rafael de Chucurí. Hoy tenemos una pequeña terminal fluvial, tres chalupas y seis rutas definidas”, explicó.
Este año Zamorena busca el reconocimiento ante el Ministerio de Transporte, para legalizar las rutas que ya tiene establecidas y poder prestar, además, el servicio de transporte fluvial especial.
“La riqueza hídrica que tiene en su entorno Barrancabermeja es espectacular. Siempre me he preguntado por qué no le damos el valor a ese tesoro. Alguien dijo que Barranca no es turística, pero sí lo es”, concluyó.
















