domingo 29 de marzo de 2009 - 10:00 AM

Cuando ser caddie es más que cargar talegas

Enfundado en un overol color café claro, en medio de un inmenso verde de diversas tonalidades, a lo lejos se ve a Alexander Fiscal. Camina tranquilo, sosegado, disfrutando del paisaje, mientras que en su hombro derecho carga una pesada talega y a su lado marcha Alejandro Rauhut, uno de los mejores golfistas colombianos.

La presión de estar compitiendo en el Club Colombia Masters es algo que tiene al deportista vallecaucano al borde del terror; en cambio su ‘partner’, como llaman a quienes ofician de ‘caddies’, lo cita a la calma y prepara en su interior la estrategia a seguir para embocar la bola en el siguiente hoyo.

'Para mí el ‘caddie’ es la mano derecha del deportista, es la persona que te saca de una duda en determinado momento o el que, en cierta instancia, puede llegar a definir un torneo gracias a su opinión. Cuando uno es jugador llega cierto momento en el cual la presión lo nubla y toma decisiones que no son, allí, el ‘caddie’ es el apoyo', afirma sonriente Alexander.

Rauhut termina su jornada. Tras casi cinco horas de transitar el campo un estrechón de manos cierra la labor del deportista y su ‘caddie’, al menos en la jornada de competencia. Ambos sonríen, el ‘score’ ha sido bueno, la posición en la tabla es óptima, el profesional saca una bola de la talega, la regala a su compañero y pactan otra cita para una hora después en el campo de entrenamiento, para practicar algunos golpes más.

¿Un maestro anónimo?

Tras 19 años de estar en la actividad, Alexander Rauhut hace parte de la primera categoría, la máxima de en las que se dividen los ‘caddies’. Son muchos los kilómetros caminados cargando una talega con palos y bolas, varios los campos de todo el país recorridos y, sobre todo, invaluables los conocimientos que ronda a ronda ha logrado aprender, para ser cada día mejor en su actividad.

Por comentarios de amigos y ante la necesidad de ganar dinero para subsistir, este hombre, hoy de 33 años de edad, incursionó en el mundo del golf hace más de una década. La alimentación no daba espera, el vestirse menos, por ello, con sumo esfuerzo empezó a cargar pesadas talegas que ya maneja con naturalidad, mientras que las pocas cuadras que a diario caminaba empezaron a convertirse en varios miles de metros; todo le hace tener un estado físico digno de un deportista.

'Esta fue una buena forma de empezar ya que es un trabajo bonito, fácil y se gana bien. Esto es lo que me ayuda a salir de la monotonía, de problemas cuando los hay y me ayuda a relacionarme con mucha gente. Lo rico es que es deporte, que lo aleja a uno de muchas cosas, vicios y demás', asegura el hombre del Country Club de Bogotá.

Inicialmente trabajaba todos los días, pero con el paso de los años la reglamentación le exigió que dedicara tiempo a su oficio solamente los fines de semana y los días festivos. Esta razón hizo que comprara un taxi, el cual maneja entre semana, ya que sabe que a pesar de ganar un buen monto como ‘caddie’, se necesita algo más para vivir modestamente.

'Este trabajo es más bien como una ayuda. Si uno trabajara todos los días, de pronto podría vivir de esto, pero para ser ‘caddie’ todos los días hay un reglamento: no ser mayor de 23 años, estar estudiando, luego de esa edad se trabaja sólo sábados, domingo, festivos y los días de torneos', indica Alexander, mientras descansa sentado cerca del inmenso lago de en medio del campo.

Claro está que de algo le ha servido más de una década dedicado al golf. Cuando puede se le mide a la tarea de instructor, labor que suele cumplir en el campo de La Florida, en las afueras de Bogotá, y donde recibe 25 mil pesos por clase.

Su experiencia le ha permitido estar en torneos acompañando en sus recorridos a los profesionales más destacados del circuito. El que más recuerda: Michael Sims, así como a varios colombianos, entre quienes están Gustavo Mendoza, Jesús Amaya y Roberth Herrera.

La falta de apoyo le costó

En una de las tantas vueltas que da la vida, así como ocurre con muchas promesas, a Alexander la falta de apoyo le hizo quedarse como ‘caddie’, mientras que varios de sus compañeros de actividad hoy viven una promisoria carrera como profesionales, entre ellos, Jesús Amaya y Gustavo Mendoza, por nombrar sólo a dos.

Cada vez que se despoja de su papel de ‘par-tner’ y se dedica a ‘pegarle a la bolita’, Alexander se transforma. Los golpes son muy buenos y la precisión es innata; no en vano, su nombre ha brillado en varios de los certámenes que para ‘caddies’ se han cumplido en el ámbito nacional.

'He jugado seis torneos y, aunque no he ganado ninguno, sí he estado entre los tres primeros y me han dado medalla por ser el pegador más fuerte. Me gustaría mucho ser jugador profesional, pero el factor económico falta, así uno no lo quiera aceptar, este es un deporte donde siempre se va mucho dinero', indica mientras se frota las manos.

Así mismo, asegura: 'me gustaría ser un muy buen golfista, ser de verdad bueno y si tuviera los medios jugaría como profesional. En mi trabajo quiero ser reconocido como un buen ‘caddie’, un ‘partner’ que todo el mundo quisiera llevar'.

Hoy, en cada torneo, mientras Alexander carga la talega a otro deportista, se encuentra con quienes anteriormente fueron sus compañeros. Con hombres como Gustavo Mendoza, Jesús Amaya y Jaime Martínez, recorrió muchas veces diferentes campos acompañando jugadores. Actualmente, se los encuentra de vez en cuando, pero con ellos ya en otras lides, con el bastón en la mano y con otro que les carga los utensilios.

'Ellos no cambian para nada, siguen siendo humildes como lo es uno. Son grandes personas, ellos lo ven a uno como un compañero, no como un trabajador, por eso lo tratan como a un amigo', asegura.

Sus hijas son su espejo


Cada vez que Alexander inicia su labor se le vienen sus hijas a la mente. Alisson y Tatiana son la esencia de su vida, el eje sobre el que se mueve su existir. Sueña con que ellas, algún día, ojalá no muy lejano, puedan también meterse al mundo del golf y ser deportistas profesionales.

'A ellas les gusta esto, les tengo sus taquitos y voy y les enseño. Cuando veo golf en televisión se sientan conmigo a ver y les voy diciendo qué está pasando (…) si a ellas les anima las apoyaría. Si me hubieran ayudado, tal vez habría podido ser un buen deportista. Hoy creo que el mejor trabajo es vivir del deporte ya que es lo que a uno más le gusta', asegura sonriente.

El privilegio de ser ‘caddie’ categoría uno es algo que tiene vivo el sueño de Alexander de algún día poderle llevar los palos a Camilo Villegas, el mejor golfista del país en toda su historia. Muchas veces lo ha visto jugar, lo sigue por televisión, pero el honor de estar a su lado durante un entrenamiento o una jornada de competencia no lo ha podido alcanzar.

'Uff, claro, eso sería algo muy especial. Muchas veces, cuando él no era profesional, lo veía jugar, siempre se destacaba, pero ahora pienso que sería un verdadero privilegio trabajar con él, ya que es una persona de talla mundial, un Top 10 en el circuito de la PGA', puntualiza.

Tras cuatro días de competencias en el abierto bogotano, Alejandro Rauhut, en compañía de Alexander Fiscal, culminó 49 con un total de 291 impactos, tres por encima del par del campo y a 16 de diferencia del campeón, el argentino Alan Wagner.

'Me sentí muy bien con Álex, es un muchacho que lleva muchos años trabajando en el club, que conoce el campo, las caídas de los greenes y la verdad es que es una gran ayuda tener un compañero que le colabore y le reafirme a uno a dónde tiene que poner la bola', afirma Rauhut acerca de su ‘partner’ en el Club Colombia Masters. 

Vea además en la edición impresa

  • LA IMPORTANCIA DEL ‘CADDIE’ PARA LOS GOLFISTAS

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