jueves 19 de febrero de 2009 - 10:00 AM

El Centro sigue esperando la reparación de sus casas

Hace nueve meses que Nelly Rueda tuvo que salir de su 'rancho', en la vereda Campo 16, en el que vivió por 40 años.

La perforación del pozo 1487, propiedad de la OXY, asegura ella, destruyó (y continúa destruyendo) por pedazos la vivienda que su padre compró por $800 hace cuatro décadas, cuando llegó a El Centro huyendo de la violencia Guanentina.

'Ellos (los de la OXY) hicieron una perforación. La casa temblaba, pero nunca nos dijeron nada. Como a los dos meses, comenzaron las fisuras', afirmó Nelly.
Desde ese momento, dijo, emprendió ‘una batalla’ para que la petrolera le pague los $70 millones que, según ella, vale su vivienda. 'Es que no sólo me dañaron la casa, también pasto de corte y árboles frutales'.

La pugna ha sido dura, tanto, que a la fecha aún desconoce si será indemnizada o si, por lo menos, su 'rancho' será intervenido como lo han sido otras moradas que, a su juicio, no necesitan las reparaciones tanto como la de ella.

En su misma situación

En su misma situación se encuentra María Elena Acevedo, residente de la vereda Pueblo Regao. Ella y otras tantas personas que aseguran vivir con el pálpito de que en cualquier momento van a quedar debajo de los tubos, de las latas de zinc y de los pocos ladrillos que componen sus casas.

'Ellos (los de la OXY) sí vinieron a tomar fotos de la casa, pero cuando ya estaba rajada', indicó Acevedo.

Según una misiva entregada a ella por la multinacional después del registro fotográfico, 'la construcción no cuenta con las condiciones técnicas adecuadas de sismorresistencia, situación que generó con el transcurrir del tiempo los agrietamientos presentados en los muros'.

La mujer  respondió que 'claro, cómo va a tener condiciones sismorresistentes si mi papá la paró pobremente con lo que pudo y mucho antes de que llegaran a sacar petróleo'.

Ella, al igual que Nelly Rueda, de quien es amiga, también espera, aunque sin salir de su vivienda, que la OXY le responda por sus cuatro paredes, por esas en las que el progreso petrolero parece que siempre chocará con la tradición labriega del pueblo ‘comemango’.

El proceso


Una vez curados en salud con las viviendas dañadas, los profesionales de la Cira-Infantas instalaron un sistema de monitoreo en todas las viviendas de El Centro, para determinar su estado antes de comenzar los trabajos.

Ese diagnóstico, queda consignado en un acta de vecindad, que es firmada por los propietario, de manera que, terminados los trabajos, haya una constancia de que hubo afectación o no la hubo. 'Si la casa tiene una condición diferente a la que tenía en el acta, entramos a hacer la reparación'. Así las cosas, antes de empezar el programa de vivienda, la Cira-Infantas tuvo que reparar 16 moradas.

En la actualidad, nueve están en proceso y 70 más, en lista de espera. Los trabajos son ejecutados por la misma comunidad a través de Fundesmag y tienen un costo de $2.837 millones contratados por espacio de un año desde el 5 de noviembre de 2008.

Estudios y vivienda


Voceros del proyecto La Cira-Infantas aceptaron que han tenido reclamaciones por presuntas fisuras en algunas viviendas a causa de la explotación petrolera y que, posiblemente en algunos casos, son ciertas. Por eso, añadieron, se pudieron de inmediato en la tarea de determinar la verdadera razón de los inconvenientes.

Contrataron tres estudios: uno con la Sociedad Colombiana de Arquitectos (determinó que las casas no tenían cimentación), otro con la Universidad Industrial de Santander (determinó que la mayoría de los suelos son arcillas que modifican sus características dependiendo de los cambios climáticos) y un tercero, con una firma de Medellín para medir las vibraciones a través de unos aparatos llamados geófonos.

'Con todo esto, nos dimos cuenta de que ni los taladros, ni el paso de los vehículos pesados tenían incidencia, siempre y cuando las viviendas estuvieran ubicadas a una distancia considerable'.

Para no entrar en pugnas sobre si las grietas eran a causa del proyecto o no lo eran, La Cira-Infantas creó un programa de mejoramiento de vivienda que, básicamente, consiste en un mejoramiento de estructura, es decir, en hacer los cimientos. 

 

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