martes 13 de agosto de 2019 - 12:00 AM

El desolador panorama que la sequía trajo a Barrancabermeja

En un verdadero desierto, por el que garzas y chulos caminan, donde antes había agua, está convertido el caño Cardales, brazo del río Magdalena que sirve de conexión con el Puerto de Embarcaciones Menores, donde se comercian el pescado y productos del campo.

Las ironías de la vida hoy se aplican a Barrancabermeja: el municipio santandereano, recientemente declarado Distrito Portuario, Biodiverso, Industrial, y Turístico, se está quedando sin río donde desembarquen el pescado y las mercancías, por cuenta de la sequía.

El intenso verano está secando el Magdalena. El panorama que se observa en el muelle, pero en especial en el Puerto de Embarcaciones Menores es desolador. El caño que discurre en paralelo a la estructura portuaria, donde pescadores y comerciantes negocian los productos y el pescado, está completamente seco.

José Morales, quien ha consagrado 45 de sus 65 años de vida a la pesca, sigue levantándose a las 4:00 de la madrugada, para navegar el río y ciénagas en busca de peces, que con atarraya captura para ir a venderlos al puerto.

Pero por estos días preocupado ve como su estabilidad económica, y la de las personas que viven del río, se viene abajo, debido al intenso verano que lo está secando, al punto de convertir en extensas playas de arena lo que antes estaba cubierto por agua.

Al Puerto de Embarcaciones Menores las chalupas y motorcanoas no pueden entrar por el caño Cardales, brazo del Magdalena que permite que el pescado, productos y alimentos de todo tipo puedan ser desembarcados.

El caño parece más un desierto cuarteado por los rayos del sol donde las garzas y chulos caminan entre los desperdicios, que un canal expedito lleno de agua que permita, si lo estuviera, el ingreso de las embarcaciones cargadas de pescado y productos del campo.

Más de 200 metros del caño están secos, y pescadores y agricultores tienen que desembarcar muy lejos del puerto, allí tienen que pagar para que los 'coteros' les acarreen sus productos, afectando sus bolsillos de manera considerable, por lo menos los costos se les elevan un 30%, porque tienen que gastar más en gasolina buscando aguas más profundas, y además entre $1.000 y $2.000 por el acarreo, situación que no sucedería si el cauce estuviera lleno de agua, porque podrían llegar hasta las escalinatas del puerto y allí negociar directamente con los comerciantes.

“El comprador, es decir el comerciante, paga para que le saquen los pescados. Con el caño seco, el acarreo está más caro. Si el río no estuviera seco al comerciante no le tocaba pagar, porque el pescado le llegaba al puerto, donde están los puestos de venta. La sequía está afectado, vea como está de seco el caño Cardales”, manifestó don José.

“Urge el dragado”

Francisco Díaz es un viejo conocido del sector de la Rampa. El humilde 'cotero', de 65 años, manifestó que la solución a la problemática es la canalización y el dragado del caño Cardales, para garantizar la navegabilidad en épocas de verano.

“La última vez que se hizo un dragado fue hace cinco años, es necesario que se vuelva a hacer”, señaló Manuel, quien en los muelles de Barrancabermeja lleva 50 años acarreando en sus hombros los bultos de los productos del campo que llegan por el río Magdalena al Puerto Petrolero.

“El río seco nos afecta a todos, porque el punto donde ahora llegan las chalupas y motorcanoas está muy lejos del Puerto de Embarcaciones Menores. El acarreo hay que cobrarlo, ahora la distancia que hay que caminar con la mercancía al hombro es mayor, lo que requiere más esfuerzo físico. La cargada de un bulto de maíz se cobra a $3.000; un viaje de plátano de cuatro o cinco gajos (cada gajo está conformado por 30 plátanos) vale $1.000”, explicó Díaz sudando la ‘gota gorda’ en el puerto.

También están los acarreadores de pescado. “Ese es otro grupo, y ellos acarrean el timba'o (caneca con 3 arrobas de pescado en su interior) a $2.000. Caminan por el caño seco hasta el puerto con la carga”, indicó otro 'cotero'.

“La situación está mala, muy dura con el río seco, esto afecta a todo el mundo que trabaja a su alrededor”, exclamó.

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La draga de Cormagdalena
Cabe recordar que el director de Cormagdalena, Pedro Jurado, aseguró que la entidad pondrá a trabajar una draga propia, y que el combustible será suministrado por Ecopetrol. “Esta draga estará en el punto que se conoce como el Canal de la Armada, permitiendo la conexión de todas estas embarcaciones con el terminal portuario de Ecopetrol. Con esta draga conectaremos la refinería de Barrancabermeja con el país, a través del río, de manera más eficiente”, señaló Jurado.
VOCES DE LA COMUNIDAD
Freddy Segovia,
pescador:
“El río está bastante seco, en ocasiones crece un poco, pero vuelve y merma duro el caudal”.
Lucio Cañas,
‘cotero’:
“El río seco nos afecta a todos, a los comerciantes, y a nosotros los cargadores, el trayecto es lejos”.
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