viernes 26 de julio de 2019 - 12:00 AM

El milagro de la subienda de pescado en Barrancabermeja

Un peculiar fenómeno natural, que los barranqueños denominan ‘veranillo’, generó la fuga de peces, que por montones se venden en el muelle del Puerto Petrolero. La romería de compradores es el común denominador.

Maravillados por un peculiar fenómeno natural están los barranqueños, quienes por estos días, en los que las altas temperaturas hacen su ‘agosto’, en julio, se aglomeran en el muelle para aprovisionarse de pescado, que por montones es comercializado.

Con la llegada del ‘veranillo’, que a unos afecta, porque el río Magdalena se seca y la movilidad se hace difícil; pero que a otros beneficia, porque hace que sea más fácil la pesca; la actividad en el puerto es mucho más frenética que de costumbre.

Una milagrosa subienda tiene a la gente, a propios y extraños, concentrados en bajar al muelle, para aprovecharse de las bendiciones que la naturaleza por estos días les está otorgando.

El río se está secando, y los peces se están viendo obligados a buscar aguas más profundas. La gente está maravillada con el fugaz fenómeno, que a lo sumo durará una semana, porque, según los ‘viejos lobos de río, pescadores, comerciantes, chaluperos, escamadores y arroyadores de pescado, cuando arrecie el verano, la cosa será a otro precio, los afluentes se secarán y el pescado escaseará.

Las canoas llegan al muelle de Las Carmelitas, de Puerto Berrío, de Bocas del Sogamoso, de Puerto Wilches, de las cienagas de Barrancabermeja.

Y allí, desde las 5:00 de la madrugada está Luis Roberto Lima.

Antes que los rayos del sol despunten en el horizonte este hombre ya está listo para comprar el pescado, que decenas de pescadores ofrecen en el muelle, a pocos metros de la mesa donde los exhibe, y ofrece a la gente que se aglomera por estos días en el Paseo del Río motivados a comprar barato y bastante, porque con la abundancia los precios bajan hasta en un 40%.

Hay bocachico de $500, de $1.000, de $2.000, pero cuando no hay subienda el pescado puede llegar a costar $15 mil, el de una libra, y el más pequeño a $5 mil.

Arreglan 150 al día
Al muelle llegan los pescadores para vender los pescados, que los comerciantes compran, pero los pescados deben ser arreglados, escamados, picados, y arroyados. Para ese trabajo hay expertos, como la señora Aleida Padilla, quien además de comercializar los pescados, también se encarga de arreglarlos. “Soy experta en escamar y arroyar el pescado. Si la persona compró un pescado, que se lo pueda comer, es por eso que lo escamo, lo arroyo, le quito las agallas y las víceras, para brindarle un buen producto al cliente. En el día arreglo unos 150 pescados, mojarra y bocachico”, manifestó la mujer que se esmera para satisfacer a los compradores ávidos de los manjares del río.
VOCES DE LA COMUNIDAD
Luis Tapias:
Comerciante,
“A la gente le gusta el pescado, todo el tiempo se vende pescado, pero en subienda mucho más”.
Wilfredo Medina:
Comprador,
“Cuando hay subienda es muy bonito bajar al muelle, porque se consigue buen pescado y barato”.
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