viernes 29 de mayo de 2009 - 10:00 AM

Familia desplazada no tiene qué darles de comer a sus hijas

La bienestarina se convirtió en el único alimento que desde hace un mes les viene dando de comer a sus pequeñas hijas de 12 y 24 meses, una joven madre de 17 años de edad que hace un mes llegó desplazada a Barrancabermeja, procedente de una zona rural del municipio de Puerto Parra.

Las consecuencias de la mala alimentación, son evidentes. La mayor, además de mostrar signos de debilidad en su cuerpo, sufre ataques de epilepsia. La menor, presenta diarrea y, en los últimos días, una protuberancia apareció en su boca.

El llanto de ambas es constante y desespera a la joven mujer, que no tiene trabajo ni dinero para comprarles comida.

Aferrada a ellas y con lágrimas en sus ojos, María Niño, quien además se encuentra en estado de embarazo (ocho meses) y, al parecer, padece una extraña enfermedad (anemia severa), asegura que no quiere perderlas. 'Yo las quiero mucho, no quiero que me las quiten, pero no tengo comida ni trabajo'.

La mujer vive junto a su esposo de 37 años, que tampoco tiene trabajo fijo, en un rancho de tablas en la invasión conocida como Pablo Acuña bajo, en la Comuna Siete de la ciudad.

Esta familia clama por atención del Estado pues, a la fecha, las niñas no tienen servicios médicos ni reciben algún tipo de ayuda particular. El desconocimiento absoluto sobre la existencia de programas que les podrían ayudar, además del temor de perder a las niñas,  agrava la situación de la familia.

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