lunes 12 de enero de 2009 - 10:00 AM

'Hemos pasado de un paraíso a un desierto lleno de fieras salvajes'

Ha sufrido cinco desplazamientos y a sus 78 años, aunque no recuerda muy bien las fechas, no se le refunden los hechos.

Los relata con especificaciones climáticas, personajes con nombres completos y apodos, y traza un completo mapa de la región del Magdalena Medio, en donde no existe norte ni sur, si no, indicaciones como, río arriba y río abajo.

En sus ojos y manos se le nota el paso de los años y marcas de reiterados periodos de violencia que hoy junta en historias que quiere inmortalizar.

Así es Pedro Lozada, un pescador,  agricultor y hoy una de las voces que da fe de masacres, desplazamientos y fuego cruzado entre guerrillas, paramilitares y ejército, pero que también, vive para recordar como la miseria no se conocía en la región y los ríos en época de subienda empezaban a oler a putrefacto por la multitud de peces que no se alcanzaban a pescar.

Ahora, a su edad, su mayor sueño es que su agenda negra, en la que ha escrito por más 22 años la historia trajinada de su vida, a puño y letra, hasta con adornos, títulos y demás, se convierta en un libro. Pero mientras tanto, la ilusión se le queda en el papel porque ni siquiera tiene para pagarle a alguien que se la transcriba a computador.

Lozada, nació en Puerto San Víctor y fue bautizado en Puerto Berrío, llegó a Barrancabermeja hace 26 huyendo de la escabrosa ola de violencia que azotó al municipio antioqueño.

¿Por qué llegó al Puerto Petrolero?


Puerto Berrío era un pueblito muy pequeño con una militarización tremenda, uno encontraba un militar a cada metro.

La primera matazón que conocimos en la década del 80, después que vivimos la violencia entre liberales y conservadores, fue la de 11 campesinos en una vereda cercana a Puerto Berrio, llamada Caño Baúl, esa fue cometida por propios militares.

Después de eso se desata una persecución terrible contra líderes cívicos y organizaciones, que se extiende hasta las ciudades.

En ese tiempo, apenas uno escucha por la emisora del pueblo, Radio Venus, cómo el ejército convocaba a hacendados, finqueros y comerciantes para conformar el Mas, (Muerte a Secuestradores).

A comienzos del 82 se hace todavía más difícil vivir allá. El río Magdalena que, en el tiempo entre la violencia de los 40 y 50, no se cubría de la espuma blanca, sino de cadáveres. Se volvió a convertir en un cementerio público, donde todos los días veíamos bajar tres cadáveres juntos, luego empezamos a ver bolsas negras, después nos dimos cuentas que habían cadáveres descuartizados en esas bolsas.  Huyendo de todo eso, y porque yo era un líder comunal, fue que llegué a Barrancabermeja.

¿De qué se trata el libro?


'El libro es una novela sobre la historia de mi vida, que también tiene todo el reflejo de épocas de violencia que han azotado al país, y de grandes hechos en la historia de Colombia que han repercutido en la población del Magdalena Medio, como por ejemplo la muerte de Gaitán y la toma del poder del General Rojas Pinilla.

Antes de que se desatara toda la violencia, era una época en que la comunidad era muy sana, había mucha confianza entre la gente, solidaridad y amistad.
Yo vivía con mi papá y mi hermano en el río Cocorná, ese río tenía una parte donde las guaduas se entrelazaban y pasar por debajo de eso era hermoso.
Pasando de esa época de los años 30 ó 40, es como pasar de un paraíso a un desierto lleno de fieras.

A los amigos, nos convierten en enemigos, se acaba la solidaridad, la confianza y luego llega la zozobra, el miedo y el terror'.

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