En un 106 % han aumentado los casos de homicidio en Barrancabermeja, con relación al año anterior. La situación de violencia ha envuelto a decenas de familia en un manto de dolor.

Publicado por: Lesly Adriana Cifuentes
En Barrancabermeja, ciudad donde el bullicio compite con el silencio de muchas historias de dolor que terminan olvidadas en medio de la ola de violencia que la ha acechado históricamente, la vida de Harold Campo Albao llegó a un desgarrador final en la penumbra de una ‘olla’. El hecho, ocurrido el pasado 25 de julio, se constituye en uno de los más recientes homicidios que han estremecido al ‘Puerto Petrolero’ en el 2023.
Ese día, el joven de 19 años fue atacado con arma de fuego por un sujeto que llegó hasta la zona conocida como ‘El caño’, en el barrio Colinas del sur, simulando que iba a comprar estupefacientes. “El man llega, le dice deme un ‘pipazo’, fuma y de una saca el arma y le dispara a quemarropa; antes de irse da más disparos”, contaron testigos.
Harold murió en el lugar del ataque, mientras que tres personas más que estaban en el lugar quedaron heridas. Su triste final esconde una cruel historia que lo sumergió en el mundo del microtráfico, la causa que ha motivado más del 90 % de los homicidios perpetrados este año.
A los 10 años, Harold se topó con la droga, una salida aparente a la desesperanza que lo rodeaba. La inocencia de su corta edad se desvaneció en medio del desamparo de su padre, un líder social fundador de dos barrios en Barrancabermeja, quien fue asesinado cuando él era apenas un niño y ya había vivido junto con su familia el desplazamiento forzado.
“Cuando regresamos a Barranca, empecé a hacer cosas que no me gustaban, consumir sustancias psicoactivas o robar. Luego terminé haciéndolo como si nada, igual que lo hacían los demás, solo por encajar y tener amigos”, contó Harold en una entrevista que entregó hace cuatro años a un medio de televisión local.
Con el tiempo, en medio del caos en que se había convertido su vida, quiso alejarse del mundo de las drogas: “Un día cogí el cinturón con el que practicaba taekwondo y dije que no quería seguir más; pero escuche una voz que me dijo que yo no podía desechar el propósito que Dios me había dado... y él fue el que me sacó de ese mundo”, resaltó en ese entonces.
Sin embargo, años después quedó nuevamente atrapado en el consumo de estupefacientes, el mismo que al final lo llevó a la muerte. “Harold era un joven con ganas de salir adelante; lastimosamente cayó en el mundo de las drogas y por eso lo asesinaron”, contó un excompañero de colegio.
La muerte de este joven hace parte de una cruel y fría estadística que revela una cifra alarmante que deja al descubierto una realidad aterradora: la violencia y una guerra que se ha desatado entre grupos armados que se pelean por el control del territorio.
¿Quién están matando?
Según el análisis de contexto de las dinámicas del conflicto en el Magdalena Medio que adelanta Credhos, en Barrancabermeja al igual que en la región, el aumento de los asesinatos obedece al accionar de grupos herederos del paramilitarismo, que bajo acciones armadas y en alianza con bandas criminales que operan en el territorio han venido ganando espacio.
“En Barranca se mata, se asesina por orden de estas personas, de los comandantes de las Autodefensas Gaitanistas y son ellos quienes dan las órdenes”, afirma el líder de Derechos Humanos.
En la misma línea, el coronel Cubillos plantea que hay unos grupos de delincuencia común organizada que se pelean el negocio del microtráfico con las AGC. “Hay varios grupos o bandas criminales que tienen un tipo de control en diferentes ollas y se vino un grupo de AGC a querer asumir estos controles de estos sitios de expendio y se ha generado esta confrontación y lamentablemente estos hechos de muerte”, advierte.
Abril explica que el problema va muchos más allá de una simple disputa y obedece a toda una estrategia de expansión territorial de las AGC, no solo en Barrancabermeja, sino en gran parte del Magdalena Medio: “Esto no es un problema de ollas, de ‘banditas’ de microtráfico; lo que pasa es que en el marco de mercenización de la guerra pueden contratar algún grupo para que hagan la tarea y no queden ellos como los responsables, ellos están ordenando las muertes (...) Vemos con suma preocupación que esto se está dando debido a la imposición y la disputa territorial, derivada de la expansión y posicionamiento de las Autodefensas Gaitanistas de Colombia”, advierte.
Y agrega que lo más preocupante es que se ha evidenciado un nuevo patrón en los hechos de sicariato, en donde no se respeta la vida de inocentes. “Antes se mataba uno a uno; ahora se sigue matando, pero en los últimos meses llegan en motos y cuando están haciendo el atentado ‘rafaguean’ a todo el que esté en el lugar y eso se ha podido evidenciar en los últimos hechos ocurridos en El Arenal, en San Judas, el Boston y en los alrededores del Megacolegio; lo hacen sin importar las demás personas”.
Por este delito la Policía ha reportado 14 capturas y entre las investigaciones que adelanta la institución y el CTI hay un 55 % de esclarecimiento de los hechos de homicidio.
La Defensoría del Pueblo, en la alerta temprana 027 de 2022, advierte que “existe un proceso de expansión de las Autodefensas Gaitanistas de Colombia (AGC), el Eln y disidencias de las Farc. A este escenario se suma la presencia de grupos de delincuencia organizada que controlan el narcotráfico y las rentas criminales en zonas vulnerables, lo que ha incrementado la violencia”.















