miércoles 07 de enero de 2009 - 10:00 AM

Identificados cinco cuerpos de la masacre del 16 de mayo

'La esperanza era encontrarlo vivo y no muerto. Ahora podemos llorarlo'.

Con estas palabras Luz Almanza recordó ayer a su esposo Nelson García, una de las 25 víctimas de la desaparición forzada que cometieron los paramilitares el 16 de mayo de 1998, en cinco barrios de la Comuna Siete de Barrancabermeja.

Luz Almanza recibirá los restos mortales de su esposo el próximo 23 de enero en un acto especial en las instalaciones de la Fiscalía General de la Nación, seccional Bucaramanga.

El cadáver de Nelson y cinco cuerpos más fueron hallados en una fosa común ubicada vereda Mata de Plátano del municipio de Sabana de Torres, en septiembre pasado.

El levantamiento de los cuerpos fue adelantado por la Comisión Exhumaciones de la Unidad Nacional de Justicia y la Paz de la Fiscalía. La ubicación de los cadáveres se logró con ayuda de desmovilizados de las Auc.

Tras varios exámenes de ADN cinco cuerpos fueron registrados. El restante aún no ha sido plenamente identificar y resta adelantar más pruebas. Sobre las restantes 20 personas desaparecidas aún no se conoce información.

Guardaron silencio

Para el hogar de Luz Almanza y cuatro familias más de Barrancabermeja la incertidumbre de una década sin conocer la suerte de sus seres queridos finalizó.
 
La mujer recuerda que ese 16 de mayo de 1988 Nelson departía en un bazar del barrio El Campín, cuando recibió una llamada para arreglar una motocicleta. Nelson se despidió de su esposa manifestando que regresaría pronto, pero nunca más volvió.

'Conocer esta noticia fue un impacto muy grande. Al mismo tiempo nos trajo consuelo. Ahora podemos llorarlo. A mis hijas les dijeron que el cuerpo de su papá fue devorado vivo por caimanes. No debieron jugar así con nuestros sentimientos. Ahora puedo decirles que aquí está su papá', expresó Luz Almanza.
Las familias de la víctimas explicaron ayer, en rueda de prensa, que el pasado 16 de diciembre el Gobierno Nacional les informó sobre la identificación positiva de los cuerpos.   

No obstante, 'guardé silencio para no dañarle la Navidad y la felicidad de Año Nuevo a mis hijos. Se trató de la Navidad más amarga de mi vida y no sabía cómo darle la noticia a la mamá de Nelson. Por eso acordamos hablar hoy (ayer). Permanecimos en silencio porque tampoco podíamos tener los restos humanos de forma inmediata', señaló Almanza.

Buscanrán contraprueba

Jaime Peña, representante de los familiares de los desaparecidos y padre de uno de ellos, informó que 'tenemos un sentimiento encontrado. Recibir los restos y comprobar en verdad que fue cierta su muerte es un golpe duro. No obstante, hemos aprendido a desconfiar y hemos dicho que a pesar de que la Fiscalía nos afirma que esos son los cuerpos, nosotros queremos más adelante hacer una contraprueba que nos certifique este resultado, con una entidad nacional e internacional con antropólogos y forenses'.

LA VOZ DEL EXPERTO
Francisco Campo
Director Corporación Nación

'Después de 10 años de incertidumbre es un hecho positivo para las familias. Ellas pueden realizar su duelo y dar cristiana sepultura a sus seres queridos. Esperamos que sigan las averiguaciones y aparezcan las víctimas restantes que faltan para su plena identificación'.

En la historia

La noche del 16 de mayo de 1998, un comando paramilitar conformado por la menos 100 hombres al mando de Mario Jaimes, alias ‘El panadero’, recorrió los barrios El Campín, María Eugenia, Nueve de Abril, Villarelis y La Esperanza de Barrancabermeja.

Por su camino iban capturando a sus víctimas. Siete de ellas las mataron en la cancha de El Campín  y por lo menos 25 más  se llevaron en camiones luego de sacarlas de un bazar y de algunos negocios y las transportaron a un lugar en ese entonces desconocido. En el hecho se presume la colaboración del Ejército Nacional de aquella época.

Reparación integral


El director regional de la Comisión Nacional de Reparación y Reconciliación David Augusto Peña Pinzón expresó que 'ahora viene un acompañamiento de muchas instituciones para que las familias cumplan con el proceso de duelo y comenzar la reparación integral de las víctimas por parte del Estado.

El paso a seguir con las familias es verificar si están inscritas o no el proceso de la Ley de Justicia y Paz, para así exigir la reparación por la vía administrativa y que según el Decreto 1290 de 2008, cada familia recibirá  una indemnización de $19 millones. La reparación incluye tratamientos sicológicos para superar el dolor y el duelo y la restitución a su vida social en lo laboral, proyecto de vida o  vivienda según el caso de cada familia.


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