sábado 07 de febrero de 2009 - 10:00 AM

'La masacre del 16 de mayo me marcó'

Casi 11 años después de que pensara en renunciar a la Diócesis de Barrancabermeja a causa de la masacre del 16 de mayo, el momento más doloroso en su trasegar por el Magdalena Medio, Monseñor Jaime Prieto Amaya salió vitoreado ayer del Puerto Petrolero para dirigirse a Cúcuta, Norte de Santander, en donde hoy se posesionará como obispo de la región.

De esa ciudad, espera que la gente sea tan cariñosa y generosa como lo fueron durante 15 años sus feligreses de las veredas, a quienes siempre les agradecerá que lo hayan dejado dormir en sus ranchitos después de cada celebración eucarística.

Los 25 ataúdes vacíos de la masacre del 16 de mayo y las imágenes de las familias armando a sus seres queridos después de las masacres de los paramilitares, son sus recuerdos más adversos.

Sin embargo, para él, saber que ahora el Magdalena Medio tiene otra manera de pensar, es razón más que suficiente para creer que en cinco años lo prosperidad lo bendecirá del todo.

Monseñor Jaime Prieto Amaya se fue para Cúcuta, pero su legado queda en Barrancabermeja, finalmente, como él lo dicen, fue esta ciudad la que le enseñó el valor de la tolerancia, de la paciencia y, sobre todo, del cariño fraternal.

La posesión


Monseñor Jaime Prieto Amaya será posesionado hoy a las 10:00 a.m. en una ceremonia que tendrá lugar en la catedral San José de Cúcuta.

El acto, según anunció la prensa motilona, contará con la presencia de los altos prelados de la Iglesia Católica colombiana. Entre los asistentes se destacarán el nuncio apostólico, Aldo Cavalli, el cardenal Pedro Rubiano Sáenz y el presidente de la Conferencia Episcopal, monseñor Rubén Salazar Gómez. Una vez termine la posesión, la Gobernación de Norte de Santander y la Diócesis de Cúcuta ofrecerán una recepción en el Club del comercio de esa ciudad.

preguntas y respuestas

El comienzo


Vanguardia Liberal: ¿Qué pensó cuando lo nombraron obispo para el Magdalena Medio?
Jaime Prieto Amaya: 'Llegué sin prevenciones, creo que eso fue lo más importante. Llegué queriendo conocer a la gente sin imponer mi modo de pensar. Cuando comencé a ir a las veredas, empecé a ver las diferencias y las similitudes entre las poblaciones. Me di cuenta de cómo esa gente que está al borde del Magdalena tiene una característica primordial: la pluriculturalidad y de cómo ella se ha ido concretando hasta convertirse en la cultura de lo que hoy es este territorio.

V.L.: ¿Cómo comenzó a trabajar con el Magdalena Medio?  
J.P.A.: Cuando llegué era un territorio muy convulsionado. Lo primero que hice fue proponer un proceso de evangelización de iglesia y después, trabajar en un proceso de desarrollo con el apoyo de diferentes entidades. Esos dos procesos se unieron y conllevaron una metodología de análisis y de realidad que no era la tradicional, sino que trataba de descubrir el alma del pueblo.

V.L.: ¿Qué salió de eso?
J.P.A.: Un estudio de la relación entre entorno y contorno. En él, buscamos cuáles eran los problemas fundamentales del hombre y de la mujer de este territorio y nos encontramos con tres: el sometimiento, el empobrecimiento y la marginación. Para mi fue extraño que no apareciera la violencia como el principal inconveniente.

V.L.: ¿Qué hizo entonces?
J.P.A.: Cuando vimos que era un pueblo sometido y sin autoestima, comenzamos a sensibilizarlo hacia una relación fraterna, porque si no hay una relación de este tipo, no hay nada. Año tras año trabajamos en lemas fantásticos como aprender a saludarnos, por ejemplo. Y así fuimos desvirtuando esas fuerzas negativas para Barrancabermeja. Lamento que todavía no se han desarmado, pirque constato que todavía hay limpieza social proveniente de esos grupos que se quieren retomar el Magdalena Medio.

El cambio

V.L.: ¿Cree que ha valido la pena el trabajo en la región?
J.P.A.: Sí, hubo un proceso de cambio, de todas maneras han sido 15 años trabajando en lo mismo. Lo sé, porque hay otras relaciones, otra manera de pensar. Logramos que no nos eliminen a las organizaciones sociales, pudimos proteger esa red de articulación social. Hoy en día, los pueblos del Magdalena Medio son más concientes de la realidad y más participantes.  
V.L.: ¿Cómo participan?
J.P.A.: Con dos programas que deberían ser políticas públicas: el presupuesto participativo y la planeación participativa. Desde esos puntos se puede formar una sociedad nueva, porque la gente se siente incluida e importante. Es ella la que decide qué se debe hacer con la riqueza de su propia tierra.

Su interior


V.L.: De todas las barbaridades que vivió ¿cuál fue la que más tristeza le produjo?
J.P.A.: La masacre del 16 de mayo fue el momento que más me marcó y el que me hizo pensar en si debía retirarme del Magdalena Medio, porque habíamos trabajado tanto en construir una nueva sociedad y ahora estábamos cambiando la guerrilla por el paramilitarismo. Fue un cuestionamiento tremendo.

V.L.: ¿Por qué se quedó?
J.P.A.: Porque consulté con el Nuncio de esa época y le dije que necesitaba un cambio, pero no uno en otro lugar, sino uno que me permitiera luchar contra otras fuerzas, otra misión. Le dije que iba a intentar hacer región con ellas también, que iba a ensayar y que le avisaba.

V.L.: ¿Cómo recibió su traslado?
J.P.A.: Con sorpresa. Lo que pasa es que toda sorpresa tiene un sabor agridulce, porque han sido 15 años de trabajo, en los que a uno lo marca le gente del Magdalena Medio, sobre la generosidad de la gente pobre.

V.L.: ¿Qué le quedó faltando a la región?
J.P.A.: Más que pensar en ser departamento, debe pensar en formación ciudadana, en integración con los pueblos vecinos. Voy a ser profeta. En cinco años, el Magdalena Medio va a ser diferente para bien, pero para eso, hay que enfrentar los megaproyectos con objetividad y desinterés, porque si no se empieza a pensar en el bien común, no va a llegar el progreso'.

Caja biográfica
Jaime Prieto Amaya


Lugar de nacimiento: Bogotá, Cundinamarca
Fecha: 27 de marzo de 1941.
Estudios: Bachillerato en el Seminario Menor de la capital de la República y después estudió Filosofía y Teología en el Seminario Mayor de la misma ciudad.
Ordenado sacerdote: 14 de agosto de 1965 para la Diócesis de Facatativa.
Otros estudios: Sociólogo pastoral egresado del Centro Internacional de Sociología en Roma, Italia, y licenciado en Ciencias Sociales del Instituto Católico de París, Francia.
Llegada a Barrancabermeja: 11 de noviembre de 1993 fue nombrado obispo de la Diócesis de Barrancabermeja, oficio en el que se desempeñó hasta ayer. Actualmente, es presidente de la Comisión de Pastoral Social y miembro de la Comisión Episcopal de Paz, de la Conferencia Episcopal de Colombia. 

 

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