domingo 03 de julio de 2022 - 12:00 AM

Las historias de tres obras del Salón Nacional de Artistas en Barrancabermeja

Doce obras que hacen parte de la exposición “La Línea Negra” estarán exhibidas en el Hotel Pipatón de Barrancabermeja hasta el 20 de julio.

Adentrarse en las doce obras, que hacen parte de la segunda exposición llamada “La línea Negra” del Salón Nacional de Artistas, que llegó desde el pasado 24 de junio al Hotel Pipatón de Barrancabermeja, es sumergirse en miles de historias que durante décadas se han construido alrededor del río Magdalena.

Hoy les contamos la historia de tres de las obras que allí se exhiben y que son el abrebocas de un recorrido fascinante, que no se pueden perder.

$!Foto: Lesly Cifuentes/VANGUARDIA
Foto: Lesly Cifuentes/VANGUARDIA

‘Pisoteados’

Son cerca de 960 zapatos, reciclados del río Magdalena, que conservan las huellas y esconden las historias de sus dueños, la mayoría de ellas desconocidas, pero que generan un cúmulo de emociones y develan una realidad profunda de miles de pobladores de territorios ribereños.

Zapatos que evocan y esconden en lo más intrínseco de la memoria la vida de pescadores, campesinos, líderes, soldados, mujeres, hombres y niños. Muchos de ellos fueron arrastrados por la corriente, al igual que miles de cuerpos que hallaron allí su última morada. Zapatos que aún conservan sus texturas, mezcladas con el olor a río y arena.

Eduardo Butrón, el creador, es un artista y ambientalista nacido en Magangué (Bolívar); quien ante la desaforada contaminación del afluente, en los años 90 empezó a limpiarlo, lo recorría para sacar basura, plásticos, botellas y de esta forma contribuía a mejorar el entorno y creaba obras con un fuerte mensaje ambiental. Pero desde hace una década empezó a recolectar también los zapatos que hallaba en el río, para él, son la representación perfecta de la desigualdad social, la pobreza y el abandono de las poblaciones del sur de Bolívar y la Mohana sucreña.

“Son las historias de estas poblaciones muy pobres, abandonadas, donde ser anfibio es sinónimo de abandono y donde todos los años terminan inundados; una inundación que los agota, los empobrece y que, cuando acaba, los pobladores tienen que volverse a llenar de esperanza. “Lo que yo quise con estos zapatos es mostrar como si fueran sus historias y que se contaran ahí, como si fueran sus huellas contando la historia de un territorio que durante décadas ha lidiado con la violencia. Si supiéramos la cantidad de cuerpos, de muertos, N.N. que han bajado por el río Magdalena y que muchas veces debíamos dejar ir”, relata el artista.

La cuenta de cuántos zapatos ha recolectado del río ya la perdió. De la exposición hacen parte casi mil, pero hay muchos más que conserva en sacos que guarda en su taller, “no sé cuántos hay, pero mi tarea no termina aquí, mi obra continúa porque yo creo que es un propósito de vida, la obra misma es mi vida y se va a seguir construyendo”, expresó.

$!Foto: Lesly Cifuentes/VANGUARDIA
Foto: Lesly Cifuentes/VANGUARDIA

‘Esparcir’, de la serie Nelson Mandela

La obra, que se compone de tres fotografías y tres productos cortos audiovisuales, tiene origen en el barrio Nelson Mandela, que está ubicado al suroccidente de Cartagena y es habitado por cerca de 45.000 habitantes, de los cuales, el 80% son desplazados por la violencia y el 20% es población en condiciones de pobreza.

En ese territorio, que se construyó por quienes llegaron huyendo de la violencia, por quienes fueron desplazados en la dura guerra de los años 90, Dayro Carrasquilla Torres, inició desde este año un recorrido para reconstruir memoria. Armó una carreta que simula ser una casa, en ella empezó a cargar plantas, especialmente medicinales y a recorrer las calles del barrio para hacer un trueque: entrega una planta a cambio de que le cuenten ‘historias de monte’.

Dayro, lleva la casa consigo, empujada con las fuerzas de sus propios brazos, en un andar que genera arraigo a la tierra, cargando consigo lo que la guerra no pudo arrebatarles: su herencia, sus memorias, vivencias y plantas verdes ancestrales que sanan el cuerpo, como la resistencia sana el alma.

“Es un recorrido en la carreta que tiene plantas en sus extremos, en todas su paredes, y voy recorriendo el barrio con un megáfono donde voy invitando a las personas a que se acerquen, a que me cuenten historias de monte o de recetas medicinales a cambio de un plantica”, dijo el artista.

La carreta rememora una práctica tradicional de la región caribe, la del chatarrero, que intercambia cosas en medio de sus recorridos en las calles. “Es una práctica que construye comunidad, que hace que la gente se conecte”, dice. El entregar una planta, además, constituye la oportunidad de sanar los males del cuerpo a la población de este barrio que tiene difícil acceso a los servicios de salud. Con las historias de monte, Dayro construye el recetario medicinal comunitario.

Toda esta reconstrucción de memoria se plasma en tres fotografías y tres productos audiovisuales que hacen parte de la obra “Esparcir”.

$!Foto: Lesly Cifuentes/VANGUARDIA
Foto: Lesly Cifuentes/VANGUARDIA

‘Las mujeres de Mampuján’

Son telas sobre telas tejidas con las manos de mujeres que cargan a sus espaldas el dolor que deja la guerra y el desplazamiento que vivieron en el año 2000 y que representan a 245 familias de Mampujan, Bolívar, luego de una incursión paramilitar que los obligó a huir, vivir hacinados y señalados como colaboradores de la guerrilla.

“En el 2002 llegaría a nuestras vidas Teresa Geiser, una extraordinaria artista de tela y psicóloga menonita, que nos enseñaría la técnica de arte del Quiltin (tela sobre tela) como una herramienta terapéutica de sanación colectiva. Treinta y tres mujeres empezamos a reunirnos para coser retazos geométricos en telares. Esta experiencia se convertiría en nuestra salvación”, relatan las mujeres del colectivo de tejedoras de Mampuján.

Desde entonces, el grupo de mujeres no ha parado de tejer, de plasmar en telares el dolor del pasado que empezó con el desplazamiento, pero también del futuro que sueñan para sus comunidades. Producto del proceso, en el 2004 se forjó la Asociación para la Vida Digna y Solidaria, Asvidas, organización que lidera la iniciativa de paz y de arte “Mujeres Tejiendo Sueños y Sabores de Paz”, o las Tejedoras de Mampuján, como son conocidas.

La obra exhibida está compuesta de cuatro piezas en telares, en el que las texturas y colores se entrelazan entre sí y dibujan paisajes que cuentan historias de sus luchas y del conflicto. Las obras son ‘Mujeres en Resiliencia’, ‘En Libertad’ y ‘Pariendo en el Árbol’. Esta última pieza relata la historia de una mujer en estado de embarazo que huía de la guerra y la muerte criminal que acechó el territorio y, en medio de ella, debió parir a su hijo subida en un árbol.

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