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Obispos de todo el país se dan cita en Barrancabermeja
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16 obispos y 24 vicarios de diferentes partes de Colombia se reunieron ayer en el Hotel Bachué, para discutir sobre su trabajo en el proceso de evangelización y renovación. (Foto: Edgar Pernett/VANGUARDIA LIBERAL)
El evento, además de renovar los lazos de fraternidad entre las diócesis, ha sido un espacio para reflexionar acerca de los temas que marcan la pauta en la opinión pública nacional.
Precisamente Vanguardia Liberal consultó a tres obispos sobre el tema de la legalización de la droga y las respuestas, aunque conservadoras, son un punto de referencia frente a este acontecer (ver recuadro).
“La despenalización de la droga no puede ser, porque no es posible que una persona que ha caído en la droga no sufra”, afirmó monseñor José Vicente Huertas, obispo de Garagoa (Boyacá).
El encuentro, que irá hasta el próximo viernes, también reúne a 24 vicarios generales del país.
50 años de la Diócesis
La presencia de los obispos en Barrancabermeja se debió a la celebración de la reunión anual, de las diócesis en Colombia que adelantan un proceso de renovación y evangelización, inspirados en el Concilio Vaticano II.
“Con motivo de los 50 años de la Diócesis se quiso hacer en Barrancabermeja. La celebración de este aniversario será el próximo 27 de octubre, tendremos la presencia del señor Nuncio Apostólico y el lanzamiento de la Misión Continental para laicos”, afirmó monseñor Camilo Fernando Castrellón, obispo de Barrancabermeja.
Vanguardia Liberal quiso conocer la opinión de tres obispos de Colombia con respecto al tema de la despenalización, legalización o prohibición de la droga en el país:
Mons. Orlando Antonio Corrales
Arzobispo de Santa Fe de Antioquia
“Es un tema complejo. El drogadicto en el fondo es un enfermo y si se trata como tal hay que darle la mano. Más que legalización en sí, yo diría que se debería despenalizar la droga, para que en casos particulares de personas que ya son adictas no se penalice. Legalizar es decir que algo está conforme a la ley, pero esta no es una conducta adecuada. Las cosas no son malas porque estén prohibidas sino que están prohibidas porque son malas. Si una persona consume droga está haciendo mal. Si se prueba que es una conducta que lo domina lo catalogamos como un enfermo. Un poco parecido a un alcohólico”.
Mons. Jairo Jaramillo Monsalve
Arzobispo de Barranquilla
“Este tema de las drogas suscita demasiada controversia. La legalización desde el punto de vista económico, dada la situación que tenemos con los precios colosales que tiene la droga a nivel internacional y que suscita tanto interés por el negocio, debería ser intervenida a través de los Estados. Gran parte de la violencia que estamos viviendo se originan por las drogas. La experiencia que uno tiene es que es lamentable, en términos culturales y religiosos, la pérdida de los valores cristianos y humanos. Nos olvidamos de Dios y los hombres nos hacemos a ídolos. El ídolo de hoy es conseguir un dinero rápido, cualquier cosa se hace. La palabra de Dios nos dice que el apetito desordenado del dinero es la causa de todos los males. Creo que eso resume muy bien lo que está pasando con esta problemática en Colombia y en muchos países”.
Mons. José Vicente Huertas
Obispo de la Diócesis de Garagoa (Boyacá).
“Penalizar es que se castiga la droga y el castigo más grande es convertirse en drogadicto. Creo que en esa situación estamos en Colombia. También se castiga a la familia, que no acompañó a sus hijos y luego deben sufrir las consecuencias. La despenalización de la droga no puede ser porque no es posible que una persona que ha caído en la droga no sufra. Si se prohíbe la droga es un paliativo, no la solución. La solución está desde el amor antes de la concepción. Una persona querida y amada no necesita buscar drogas para compensar sus relaciones familiares ni fraternales. Si queremos erradicar la droga constituyamos familias en serio, con responsabilidad de parte del hombre y la mujer”.