La comunidad educativa del Colegio Guillermo Suárez Díaz, de la vereda Árbol Solo de la capital comunera, celebró el jueves el Día Internacional del Sordo, con una actividad masiva de integración, pues ha comprobado que la inclusión educativa hace la diferencia en una sociedad.

Publicado por: Nancy Milena Gómez Cala
Su experiencia se originó gracias a una gestión que hizo la dirección del plantel educativo, ante el Ministerio de Educación y la Gobernación de Santander, para que se incorporara un modelo lingüístico, con una persona sorda capacitada en el manejo de la lengua señas en todas las sedes del colegio.
Desde mediados de julio este delegado acompaña el proceso educativo desde las aulas, con un estudiante de la vereda que presenta su misma situación de discapacidad, con los demás alumnos, los docentes y padres de familia, que paulatinamente aprenden la lengua de señas.
“Esto nos ha traído un gran desarrollo en el grado quinto, el estudiante se ha integrado muy bien, gracias a la respuesta que han tenido los compañeros y profesores. Tengo entendido que en el Socorro, el modelo también funciona en el Colegio Universitario Socorro y en el Colegio Avelina Moreno”, manifestó Jimmy Suárez Mejía, rector del plantel.
Lengua de seña
Para que fuera efectiva la inclusión, los profesores primero entendieron muy bien cuál es exactamente la discapacidad que presenta el menor y luego aprendieron la lengua de señas para poder mantener una buena comunicación con él.















