viernes 20 de mayo de 2022 - 12:00 AM

Cerrarían tres salones de colegio Cooperativo, una de las sedes del CUS

La acción preventiva se tomaría mientras se reparan los graves daños, que ponen en riesgo a los estudiantes.

Tras años de olvidos y las quejas de la comunidad estudiantil que aumentaron en los los últimos días, llegaría una inversión que ayudaría a mitigar los graves daños estructurales que sufre el Colegio Cooperativo Cacique Chanchón.

Así por lo menos les fue prometido a los padres de familia y directivos de la institución, que funciona como la sede E del Colegio Universitario del Socorro, CUS.

Jaime Riaño, miembro del Consejo Directivo del CUS y del Consejo de Padres de Familia del colegio cooperativo, expresó que desde la Secretaría de Planeación del municipio se comprometieron a hacer una intervención inmediata debido al riesgo de colapso de uno de los salones. La promesa habría sido apoyada también desde la Secretaría de Educación de Santander.

Por lo pronto y mientras llega el proyecto, los recursos y la contratación, por orden del Comité de Gestión de Riesgos del Socorro, los tres salones con daños serios deben ser desalojados.

Riaño contó que ya habían recibido la orden oral pero estaban esperando el documento. El problema es que al ser el CUS la institución educativa más grande del municipio con falencias estructurales en varias sedes, especialmente en la principal no tiene donde dictar clases a los seis grupos afectados por el desalojo, por lo que ayer buscaban opciones para no afectar la formación de los menores.

En total, la sede del colegio Cooperativo Cacique Chanchón tiene 12 salones que sirven para recibir a cerca de 500 alumnos de primaria en la mañana y la tarde. Es decir, que por lo menos tres grupos deben ser reubicados.

Riaño dijo que desde la asociación de padres se hará el proceso de vigilancia y veeduría para que les cumplan con lo prometido.

Falencias que llevan años

Uno de los tres salones deteriorados deberá ser demolido y, por supuesto, reconstruido. Los otros dos están con deficiencias serias en los techos, al punto que tuvieron que instalar bigas de madera para sostenerlos.

Riaño dijo que la realidad es muy preocupante porque en cualquier momento los muros y techos pueden ceder y caer sobre los niños y docentes. Motivados por ese riesgo, los padres de familia van de a poco retirando los niños y eso es muy triste, aseguró Luis José Paredes, coordinador de la sede.

El vocero de los padres de familia expresó que el objetivo es que los trabajos sean integrales, es decir, que incluyan el salón nuevo, las cubiertas de los otros dos y la batería de baños, que también está en muy mal estado.

Paredes recordó que en las últimas semanas, producto de las lluvias, las groteras y el deterioro ha ido en aumento.

Riaño y Paredes coincidieron en que los daños actuales son el producto de años sin inversión ni mantenimiento por parte de las autoridades locales ni departamentales, quienes hasta el momento habían ignorado derechos de petición, recolección de firmas y demás figuras legales, en donde prácticamente se rogaba para que literalmente invirtieran en la educación digna para los niños.

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