domingo 25 de octubre de 2020 - 12:00 AM

Duque y su compromiso incumplido a los alumnos de El Chanchón

La última vez que la escuela recibió una reparación fue hace seis o siete años. El problema fue que no se atendieron los problemas de fondo, como el pozo séptico tapado, la ausencia de suministro de agua potable, la humedad y el techo a punto de caerse.
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Quince niños estudiantes de la escuela rural El Chanchón del Socorro recibieron en octubre de 2018 una carta del entonces recién posesionado presidente Iván Duque Márquez.

El mandatario nacional había recibido durante una visita a la capital Comunera unas cartas escritas por los niños en donde le felicitaban por su logro y le suplicaban que les ayudara a reparar su pequeña escuela.

“Buenos días señor presidente Iván Duque, le pedimos que nos ayude a arreglar nuestra escuelita, que nos ayude a poner Internet que es muy importante para progresar y aprender más, le cuento que los baños están muy mal y las paredes están muy feas, y que nos colabore con la vía, las goteras y el salón de informática. Le pedimos a mi diosito lo cuide y lo proteja mucho mucho”, fue parte del escrito que el pequeño Stiven, en ese momento con ochos años de edad, le escribió al presidente Duque.

La respuesta personalizada a cada uno de los 15 pequeños llegó con foto grande del presidente y una promesa de ayuda.

“Hola Lina, quiero agradecerte por la carta y los dibujos tan bonitos que me enviaste. Sé que hay muchas cosas que tienen que mejorar en tu escuela y por eso quiero decirte que vamos a trabajar para poder conseguir los recursos necesarios para ir a estudiar y aprender con todas las herramientas adecuadas y las mejores condiciones posibles”, contestó el jefe de Estado a una de las niñas en la misiva.

Los niños, felices por las cartas y la foto, posaron y se tomaron juntos una foto para el recuerdo. Eso fue lo único que les quedó de esa experiencia, porque las ayudas nunca llegaron y la escuela El Chanchón está peor que en ese momento, y ni las autoridades locales, departamentales o nacionales han invertido un peso en el lugar.

Lo único que les llegó fue un Punto Vive Digital, pero 10 meses después les fue retirado y la ilusión del servicio de Internet se perdió.

Janneth González Pérez, única docente de la institución, comentó que después de ese proceso llegaron funcionarios del Ministerio de Educación y la Gobernación de Santander a evaluar el estado de la escuela y nada más pasó.

“Nosotros cumplimos con solicitar, enviar documentos, contar lo que está pasando”, dijo Edith Castañeda, directora de la Institución Educativa Verdín, a la que pertenece la escuela El Chanchón.

Lo más preocupante para la rectora, es que los días pasan y el deterioro es cada vez más notorio, haciendo que la sede sea casi que inutilizable.

Los daños

La última vez que la escuela recibió una reparación fue hace seis o siete años. “Pintaron los baños y mejoraron otros lugares”, contó la docente.

El problema fue que no se atendieron los problemas de fondo, como el pozo séptico tapado, la ausencia de suministro de agua potable, las humedades y el techo a punto de caerse.

“Hay un salón que no podemos usar porque se llena de barro cada vez que llueve”, indicó González.

En esta sede hay tres salones de clase, dos de ellos fuera de servicio por los problemas en los techos, las grietas en las paredes y las humedades de los muros. El que está disponible es muy pequeño y allí, todos juntos, reciben las instrucciones desde preescolar hasta quinto primaria.

Los baños tapados por las fallas en la tubería y el pozo séptico están fuera de servicio. La única opción para que los niños y la profesora hagan sus necesidades fisiológicos es usar el baño de los vivientes que tiene la escuela y así se viene haciendo desde hace mucho tiempo.

Un de las mayores preocupaciones de docente, rectora y padres de familia es que el próximo año, como están las cosas, será imposible que los niños vuelvan a las aulas porque no es probable implementar protocolos de bioseguridad y alternancia en una infraestructura en estas condiciones.

Esta semana, tras nuevas escritos a la Presidencia de la República y desde ahí remitidas hasta el Ministerio de Educación, se prometió la visita de funcionarios de la Secretaría de Educación Departamental.

No es el único caso

El centro Educativo Verdín tiene seis sedes rurales, todas con falencias serias en temas de infraestructura, falta de Internet y de elementos educativos.

En un listado elaborado por la directora de Núcleo del Socorro, Luz Helena Solano de Santos, se evidencia que de los cuatro colegios rurales del municipio, con sus 24 sedes, no hay ninguno en buenas condiciones y las principales obras requeridas son arreglos de techos, paredes y baterías de baños.

En el área urbana la realidad no es diferente y los tres colegios públicos, en sus 11 sedes, enfrentan serias dificultades derivadas de la antigüedad de sus instalaciones.

¿Dónde está la Alcaldía?

En información entregada hace algunos meses por el entonces secretario de Planeación del Socorro, Jorge Álvarez, se aseguró que se proyectaba intervenir algunas sedes educativas.

Sin embargo, al intentar con el nuevo responsable de este despacho, Jhon Freddy Uribe sobre la situación específica de El Chanchón, si ya se había hecho el censo con las instituciones educativas y para cuándo se tenían previsto las inversiones, no fue posible obtener una respuesta.

Lo que sí confirmaron desde el Centro Educativo Verdín es que hasta el momento, durante los 10 meses corridos de 2020, ningún funcionario de este despacho ha llegado hasta El Chanchón.

“Esta semana nos visitaron en las otras sedes”, afirmó la rectora de la institución rural.

La comunidad estudiantil de esta pequeña escuela del Socorro espera un milagro y si entre el Gobierno Nacional, la Gobernación de Santander y la Alcaldía del Socorro logran ponerse de acuerdo y reunir lo que se necesita para cumplirle a estos 15 niños.

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