sábado 30 de abril de 2016 - 12:01 AM

El padre Mario Aparicio Blanco, párroco de Guapotá, cristalizó el sueño de una familia

El sueño de contar con una vivienda digna se hizo realidad para una familia de Guapotá, gracias al emprendimiento y la campaña que desarrolló en tiempo récord, el párroco Mario Aparicio Blanco.
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“Yo solo lideré la campaña, desperté la solidaridad entre los guapoteños, pero los aportes y la obra la realizaron varias familias de esta población, los estudiantes del Colegio que participaron decididamente en la marcha del ladrillo, y ante todo la voluntad de Dios, que todo lo puede hacer posible”, dijo el presbítero.

Angela Patricia Ladino Jiménez, beneficiaria junto con su familia de esta obra, dio las gracias primeramente a Dios y al padre Mario, “quien fue el que me ayudó, a los estudiantes que colaboraron a remover tierra e hicieron parte de la marcha del ladrillo, a mi esposo e hijos”.

De otro lado, la feliz beneficiaria de este gran logro anunció: “Gracias al padre Mario vamos a dar un gran paso, vamos a casarnos y a formalizar nuestro hogar”.

Recordó que en diciembre pasado se realizó la Novena de aguinaldos en el rancho donde vivían y la secretaria del padre se dio cuenta de las condiciones en que vivíamos, y un día dijo que el padre me iba a ayudar: “Cuando él conoció la casa nos anunció que íbamos a contar con una casa digna y fue así que en dos meses se hizo posible este sueño”.

El padre Mario Aparicio expresó su satisfacción de estar cumpliendo parte de lo que nos corresponde a nosotros como pastores, porque la iglesia no puede ser ajena a las necesidades de nuestros feligreses, por eso la satisfacción de estar cumpliendo con el deber que Dios y la iglesia nos encomendaron cuando optamos por ser sacerdotes”.

Dijo también que no era fácil convocar a la comunidad a estas campañas, “ya que son pueblos que por su idiosincracia son individualistas, pero cuando uno les sabe llegar a los sentimientos y a aquellas personas que pueden colaborar y tienen cómo hacerlo, se despierta el sentido de solidaridad”.

Finalizó diciendo que esta obra “fue entregada por la comunidad, aquí colaboraron 12 familias; si 600 familias nos uniéramos a solucionar problemas de la gente pobre, donando un ladrillo se pueden hacer muchas más obras”.

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