domingo 18 de agosto de 2019 - 12:00 AM

En Oiba, jóvenes cultivan ciencia para el desarrollo de su comunidad

Varios proyectos están enfocados al fortalecimiento de la agricultura de la zona; otros tienen como fin potenciar la materia prima que se extrae de las tierras oibanas como cítricos y caolín.
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La Escuela Industrial de Oiba, EIO, tuvo una semana llena de innovación y tecnología.

La institución le apuesta a los jóvenes emprendedores y a que desde sus aulas se pueda construir conocimiento desde métodos prácticos, como mencionaron los expertos, con el fin de dar valor a los productos propios de la región y fortalecer especialmente las prácticas agrícolas.

Sinapsis es un programa de la institución a cargo del docente Luis Fernando Sanmiguel, que nació con la idea de desarrollar clubes de ciencia, tecnología, matemática e ingeniería, inspirados en científicos colombianos radicados en el exterior. Éstos dedican al país una semana con estudiantes de noveno, décimo y undécimo grado, con miras a conocer las experiencias dentro de las aulas, motivarlos y guiarlos en un proceso que les abre una ventana al espectro profesional.

“Este año llevamos a cabo la Quinta Edición Clubes de Ciencia Colombia, que culminó este sábado con una feria abierta al público en el parque principal del municipio. Año tras año hemos logrado realizarlo luego de vivir unas experiencias a nivel internacional y dije por qué no hacerlos de lleno en Oiba. Logramos un rubro importante, muy difícil para colegios de sexta generación. Gestionamos, convocamos y ahora es una realidad”, explicó Sanmiguel.

Agrega que el docente debe ver la importancia del desarrollo de la ciencia, la investigación y la tecnología, como herramientas que sirven para hacer transversal el proceso de la educación a través de la investigación científica. Con esto, añadió, se puede mejorar la calidad de vida de los habitantes del sector, porque permite que el estudian te se apropie, busque soluciones a sus inquietudes y solvente problemas que tiene su comunidad.

Algunos estudios

Oiba es un municipio que se caracteriza por la extracción de caolín, una arcilla de color blanco, con la que se puede aplicar en la fabricación de porcelanas y diferentes tipos de artesanías; incluso en la producción de papel, pinturas de caucho, entre otros productos.

Durante la semana de ciencia los jóvenes recibieron indicaciones de cómo explotar de mejor forma el mineral, hacerlo más resistente y duradero en sus distintos usos.

“No se le está dando el valor agregado, ni transformación de la materia prima. Hay clubes que buscan cómo mejorar los ingresos de la población por medio de este producto. Encontramos también chicos investigando cómo crear pilas y cómo evaluar una corriente eléctrica. A su vez, emprendimientos a partir de la transformación de productos de cosecha como la guayaba, mora, mango, piña, entre otros”, describe.

Esta nueva versión 2019 pretende generar en los menores la curiosidad necesaria que les dé el impulso para que a futuro desarrollen estudios de educación superior y vuelvan a sus tierras a generar desarrollo.

Expertos señalaron durante las actividades que los jóvenes son el relevo generacional que permitirá mejores comunidades, más ingresos, aportes sostenibles, desarrollo empresarial y nuevas propuestas de emprendimiento.

Por su parte, Yenny Liseth Alonso Moreno, bióloga y maestra en Ciencias de la Universidad Nacional de Colombia, visitó el “Pueblito Pesebre” donde pudo reconocer el trabajo del cuerpo docente en su esfuerzo por reconocer el talento de los muchachos y la curiosidad por aprender más por parte de ellos.

“Para este tipo de ejercicios es muy importante que el profesor reconozca el potencial y talento de los jóvenes del semillero. Por eso la idea de contribuir y llegar a los clubes de ciencias de Oiba, Santander, porque sabemos que hay talento y convicción de que se puede construir sociedad con base en el conocimiento”, comenta.

Alonso Moreno indica que el Club de Ciencias Sinapsis de la Escuela Industrial de Oiba tiene un énfasis muy marcado que ha permitido el desarrollo de habilidades importantes basados en el talento, creatividad y capacidades de los estudiantes.

“Los tiempos van cambiando y para nosotros no era tan claro a esa edad. Ahora es todo lo contrario, como quien dice “ya vienen con el chip puesto”. Tienen un impulso fortalecido y por esto se deben seguir generando estos espacios”, afirma.

Todo un sueño

Vanguardia conoció que muchos de los estudiantes están motivados por sueños, por el impulso de querer ayudar a su municipio y generar propuestas que generen desarrollo.

El proyecto está financiado por la misma institución con aportes de la Alcaldía de Oiba en cabeza de Carlos Miguel Durán Rangel. Proyectos como herramientas de trabajo, frutas procesadas, experimentos de laboratorio y muchos más, expanden el conocimiento del numeroso grupo de jóvenes.

“Queremos seguir acompañando estos procesos, saber qué pasa con los estudiantes; buscamos crear lazos y seguir promoviendo los proyectos que queden planteados después de la semana de clubes. Que sea el inicio de un proceso largo de fomento y desarrollo de proyectos.

Que no paren y podamos volver el año siguiente y seguir impactando más muchachos, proyectos interesantes, mejorar alternativas que el pueblo maneja hace tiempo; generar productos derivados que con un poco más de esfuerzo podrían cambiar la vida del de las personas”, asegura.

La bióloga concluye que el trabajo de la Escuela está formando jóvenes bien capacitados.

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