sábado 25 de julio de 2020 - 12:00 AM

Estudios revelan situación real de la Basílica del Socorro

Dos estudios fueron entregados esta semana a la Diócesis del Socorro y San Gil. Uno de Consultoría Estructural del ingeniero Raúl Quintanilla y el otro de Vulnerabilidad Sísmica de la Sociedad Santandereana de Ingenieros.
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Que la catedral se está corriendo, que la iglesia se va a caer, que el pueblo se va a hundir, que hay una maldición, que la iglesia está construida sobre un cementerio indio... En fin. Sobre la situación actual de la Basílica Menor Nuestra Señora del Socorro hay uno y mil dichos dentro de la ciudadanía.

El agrietamiento que viene sufriendo año a año la estructura de esta gran catedral de piedra y el cierre obligado que se hizo hace un mes de la misma por el riesgo que representa ante un posible colapso, aumentan el temor de los católicos y no católicos, de que esto suceda.

Desde ese momento, en la comunidad socorrana se viene escuchando con más fuerza el pedido de intervención de esta obra iniciada en 1873 y terminada en 1955, propiedad de la iglesia católica pero emblema del municipio y un referente turístico del mismo.

Las voces poco han sido escuchadas y hoy, aunque no se sabe cómo arreglarla, por lo menos está claro cual es el estado real de la icónica construcción.

Dos estudios fueron entregados esta semana a la Diócesis del Socorro y San Gil. Uno, un estudio de Consultoría Estructural, elaborado por el socorrano Raúl Quintanilla Villaba y su equipo de trabajo, que demuestra cuál es el estado del edificio desde las bases hasta la punta de las torres.

El otro, de la Sociedad Santandereana de Ingenieros y que en este caso fue liderado por Jaime Suárez Díaz, es el de Vulnerabilidad Sísmica, que analizó los suelos sobre los que está construída este importante patrimonio arquitectónico.

Los dos, elaborados y entregados de forma gratuita, se esperan sean el esquetelo central sobre los que se construya el proyecto de intervención que se debe presentar ante Patrimonio Nacional para poder intervenir la Basílica Menor Nuestra Señora del Socorro. Cada uno de estos estudios en el mercado puede costar más de $200 millones.

¿Por qué se mueve la iglesia?

Para los que creen que este edificio de 50 metros de altura –en su punto más alto- se está moviendo desplazándose en conjunto hacia adelante y se va a llevar todo a su paso, es apropiado precisar que esto no sucederá. Lo que si es cierto es que la Basílica Menor si está en riesgo de colapsar, a menos que se intervenga.

La iglesia se viene hundiendo desde que empezó a construirse. La razón es que es muy pesada y su construcción se hizo sobre un terreno arcilloso con un alto nivel freático, es decir con mucha agua.

El ingeniero Suárez Diáz explicó que con el paso de los años empezó a hundirse más la parte de adelante (las torres), porque son más pesadas y están sobre más arcilla que el resto. Es que debajo de la iglesia, después de la arcilla hay una gran roca, que no es uniforme.

Entonces, mientras que en la parte anterior de la iglesia, entre la roca y la cimentación hay cinco metros de arcilla; en el sector de las torres (parte delantera de la iglesia), la capa de arcilla es de 10 metros.

Esta situación ha ocasionado que las torres, al mejor estilo de la Torre de Pizza, se hayan inclinado hacia adelante 0,6%, un desplazamiento de 30 centímetros.

Las malas condiciones del suelo y la actividad sísmica constante, generan mucha presión a la estructura, que en cada temblor siente los movimientos con mucha más intensidad.

La estructura agrietada y en riesgo

Las grietas que se ven en el templo son la evidencia de lo que está sucediendo por debajo de ella. Eso lo comprueba los resultados de la Consultoría Estructural.

Las dos torres no solo están agrietadas, ya están separadas de la estructura por las aperturas evidentes.

Según la explicación entregada por Quintanilla hay dos grandes fisuras compuestas por pequeñas grietas que tienen en riesgo de precolapso a la estructura de piedra.

En el estudio, este socorrano comprobó que la iglesia ubicada en la mitad de su pueblo no tiene hierro ni pilotes verticales. Solo una gran base horizontal que va de lado a lado y a pocos metros de profundidad.

Lo más preocupante para Quintanilla es que el cuadro fisurativo va en aumento. “La cubierta presenta separaciones de 15 o 20 centímetros, no se ha caído de milagro”, aseguró el ingeniero, indicando que con el tiempo y los temblores, las averías van siendo más grandes.

Los movimientos de tierra son justamente uno de los principales enemigos de este gigante. Quintanilla expresó que temblores superiores a 5,5 en la escala de Ritcher, sobre todo si son superficiales.

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