domingo 07 de marzo de 2010 - 10:00 AM

Lujos extravagantes de la mafia, envueltos en polvo

Decenas de objetos que en su momento colmaron de lujo las casas y haciendas de los capos de la mafia colombiana, muchos ubicados en el ranking mundial de la maldad, hoy son sólo piezas polvorientas con las que las autoridades ya no saben qué hacer.

Muchos de estos bienes permanecen en bodegas a la espera de que el tiempo se encargue de deteriorarlos y otras son exhibidas en museos. En ocasiones, escasas, artículos como camas, mesas y cuadros son prestados para apoyar acciones sociales.

Entre los objetos que llaman la atención por su altísimo valor económico se encuentran exclusivas armas con detalles en oro, teléfonos muy costosos para la época en que se usaron, obras de arte de reconocidos autores y hasta colecciones de zapatos de la llamada ‘Monita retrechera’.

A todo esto se suman porcelanas con oro y bronce, relojes en oro y gafas de sol de marcas exclusivas.

Según Pedro Álvarez, encargado de manejar en la Dirección Nacional de Estupefacientes –DNE- este tipo de depósitos, los procesos de venta de estos lujosos objetos se caen, en su mayoría, por falta de oferentes.

En otras oportunidades son solicitados en préstamo para motivar la asistencia a acciones sociales, aunque pedirlos resulta muy engorroso, pues los trámites incluyen largos procesos administrativos.

Los únicos bienes que se venden inmediatamente son los químicos (que los narcos almacenaban para elaborar sustancias ilegales), cuyo dinero va al Fondo para la Rehabilitación, Inversión Social y Lucha contra el Crimen Organizado (Frisco). Este Fondo, por ley, es utilizado para desarrollar proyectos sociales y combatir el narcotráfico.

Algunas obras de arte o muebles exóticos han sido enviados en custodia a museos. Los objetos que no han corrido la misma suerte descansan en las bodegas de la DNE ubicadas en distintas partes del país, todos bajo esquemas de conservación.

Pero si de decomisos e incautaciones se habla, no se pueden olvidar propiedades como fincas y casas, entregadas al Estado para su administración o para ejecutar proyectos sociales productivos. En el caso de los hoteles, han sido arrendados.

Las casas o vehículos se venden y los dineros van para el Frisco, donde son destinados para la construcción de cárceles o para la lucha contra el narcotráfico por parte de la Dijin, la Fiscalía, el Consejo Superior de la Judicatura, el DAS y demás autoridades encargadas, o también para proyectos de inversión de los ministerios de Defensa y del Interior y Justicia.

En todo caso, la última palabra en cuanto a la destinación del dinero la tiene el Consejo Nacional de Estupefacientes, integrado por ministros y directores de los órganos de control al narcotráfico. De este proceso hacen parte también las barras de oro y los objetos en plata y, claro, la moneda extranjera.


Las reliquias

Algunos de los objetos más llamativos están en manos del Museo de la Policía, en Bogotá, en calidad de préstamo.

Entre los bienes que están bajo su poder desde hace cerca de siete años se encuentra una moto Harley Davidson 1.100 CC, que fue propiedad de Carlos Álzate Urquijo, alias ‘El Arete’, primo hermano de Pablo Escobar.

La moto tiene grabados en oro en la tapa del motor, el espejo retrovisor y en el medidor del aceite, además, lleva taches en plata en distintas partes de la silla. Algunas versiones hablan de que este fue un obsequio de Pablo Escobar a su primo.

El vehículo fue incautado por las autoridades afuera de una prestigiosa discoteca de Medellín, en 1993. A ese lugar llegó la Policía solicitando los documentos de la moto y nadie dio razón de ella. Solo las investigaciones y testimonios recopilados pudieron establecer que el propietario era ‘El Arete’, capturado posteriormente.

En el Museo también está exhibido material de guerra. Muchas de las armas, para la época de los hechos eran propiedad exclusiva del Cartel de Medellín; ni siquiera las Fuerzas Armadas del Estado las portaban.

Uno de los objetos que más llama la atención es la pistola 9 milímetros que el ‘capo de capos’, Pablo Escobar Gaviria, guardaba en su tobillo izquierdo. Es de color plata y de fabricación italiana y su extensión no supera los 6.25 centímetros.

Otras dos pistolas niqueladas, una Browning 9 mm y otra Colt 45 de Gonzalo Rodríguez Gacha, ‘El Mexicano’, hacen parte de la exhibición.

Un rasgo característico en estos objetos son los grabados en oro como herraduras, cabezas de caballo o marcas en el gatillo.

También hay fusiles como el A15 calibre 5,56 mm, otra  exclusividad de los ‘narcos’ para los años 1990.

Un teléfono móvil marca Nacional, que portó Pablo Escobar en sus últimos días y con el cual se comunicaba con su familia, el mismo que produjo su caída, hace parte de las piezas de museo que hoy muchos jóvenes admiran sin saber con exactitud quién era su dueño. El dato curioso lo marca el que para la época sólo existían en el mundo cuatro teléfonos como ese.

El beeper que usaba Escobar también quedó en manos de las autoridades; carga la misma historia que el teléfono móvil, pues ese modelo ni siquiera había llegado a Latinoamérica.

Una mesa tipo caleta, en donde Escobar guardaba droga, armas y el dinero en efectivo, también está en el Museo de la Policía. De ese y otros objetos se ha dicho, incluso, que el narcotraficante mandaba a matar a los carpinteros luego de entregar los trabajos para los cuales eran contratados, para que nadie supiera los secretos.


La ‘monita’ y Perafán

En la DNE, hoy varios grupos de objetos muestran la abundancia de lo que cada capo podía llegar a tener. Uno de éstos tiene el nombre de Elizabeth Montoya de Sarria, alias ‘La Monita Retrechera’. De esa colección hacen parte los 120 pares de zapatos de todas las formas y colores imaginables.

También hay esculturas en bronce incautadas en algunas de sus propiedades, al igual que muebles de estilo Isabelino, una mesa de billar y cubiertos aparentemente de oro.

Entre los objetos más extravagantes de la ‘Monita retrechera’ está un comedor en vidrio basado en tres colmillos originales de elefante.

Entre los bienes de Justo Pastor Perafán destacan esculturas en mármol y muchos objetos de decoración en ese mismo material, además de sillas enchapadas en oro.


El balance

Durante 20 años, la DNE ha tenido en su poder 91.981 bienes decomisados a presuntos narcotraficantes, sumando aeronaves, embarcaciones, obras de arte, recipientes con sustancias químicas, casas y vehículos.

De esos, 16.645 han sido devueltos a sus propietarios por orden judicial. Actualmente, estupefacientes administra 75.246 bienes, de los cuales 10.038 ya están en extinción de dominio y se puede disponer de ellos.

Los otros aún están en custodia a la espera de que un juez resuelva su situación. Por ahora sólo pueden usarse en calidad de préstamo.

Muchos les han sido incautados a capos como Alfonso León Puerta Muñoz, alias ‘El Angelito’; Juan Enrique Urquijo, alias ‘El Arete’; Brace Muñoz Mosquera, alias ‘Tyson’; los hermanos Miguel y Gilberto Rodríguez Orejuela; Carlos Enrique Lehder Rivas, alias ‘El Alemán’; Pablo Ochoa Vásquez; Roberto Escobar Gaviria, alias ‘Osito’, o Dandeny Muñoz Mosquera, alias ‘La Quica’.

Mientras los jueces deciden qué hacer con estos objetos, seguirán bajo la custodia de la Dirección Nacional de Estupefacientes.

 

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