domingo 25 de noviembre de 2018 - 12:01 AM

Marcha de la UIS atravesó las provincias Comunera y Vélez en Santander

Los más de 100 estudiantes atravesaron dos provincias en los últimos días. Generalmente entre San Gil y Socorro hay una distancia vehicular de 20 a 25 minutos. Ellos gastaron casi 8 horas.

Hoy se cumplen seis días de caminata de los más de cien estudiantes de la Universidad Industrial de Santander, UIS, que tienen como objetivo llegar a la Plaza de Bolívar de Bogotá.

El lunes 19 partieron de la sede principal en Bucaramanga y contra los rigores del clima, cansancio, traslados nocturnos y ampollas en los pies, lograron atravesar la provincia Comunera y al cierre de esta edición terminaban la de Vélez.

Tatiana Amaya, estudiante de trabajo social y vocera de la universidad ante la Unión Nacional de Educación Superior, Unees, espera que el próximo 28 de noviembre puedan reunirse en la capital colombiana con estudiantes del Caquetá, Medellín y Cauca.

VANGUARDIA LIBERAL: ¿Cómo dio inicio esta travesía?

TATIANA AMAYA: Tomamos una semana previa a la salida para planificar todo. En cada municipio teníamos contactos para tener a dónde llegar, así como para organizar esquemas de seguridad.

Las condiciones físicas y mentales de la marcha son muy fuertes. Nos han hospedado en fincas, colegios y sedes de la UIS.

Cada vez es más duro, se siente el cansancio y los efectos del clima. Pero nos motiva que hemos logrado que la gente entienda que es una causa común.

No solamente para nosotros sino para las generaciones que vienen atrás. La educación es un elemento de transformación social que nos permite pensarnos y ser una sociedad diferente.

VL: ¿Cuánto caminan diariamente?

TA: Partimos de la sede de la UIS Bucaramanga y el primer punto de llegada fue Curos. Ese día caminamos 50 kilómetros. Al siguiente día descansamos para al final de la tarde empezar una caminata y conquistar el Cañón del Chicamocha, hasta llegar a una finca donde nos hospedamos. El siguiente punto fue Aratoca: gente amable. Nos dieron bocadillos, dulces, frutas, agua. Luego partimos hacia San Gil y fue emocionante porque nos estaban esperando con papayera y un acto muy bonito. Desde allí caminamos casi 8 horas y llegamos a Socorro. En la sede la gente nos recibió, comimos y dormimos allí. Partimos muy temprano al otro día hasta Oiba. Poco a poco hemos avanzado. Hoy salimos de Barbosa para llegar a Puente Nacional. En cada municipio nos atienden muy bien: Cruz Roja, Defensa Civil, personal médico y Policía Nacional.

VL: ¿Cómo se preparan antes de emprender ruta?

TA: Es difícil porque no estamos acostumbrados a pensar en colectivo por la misma educación y el sistema en el que vivimos. Marchamos en bloque y a un mismo ritmo. Nos comunicamos constantemente. Nos detenemos y estiramos cada hora para evitar lesiones, hidratarnos y revisarnos. Vamos acompañados por la Policía Nacional. Las condiciones en el país son muy delicadas por los asesinatos de líderes sociales. Es el pan de cada día. En cada jurisdicción cambiamos de agentes. Nos sirve mucho además porque vamos por vía nacional y el flujo vehicular es muy alto.

VL: ¿Por qué una caminata?

TA: Porque somos hijos de los comuneros, herederos de Manuela Beltrán, Antonia Santos y José Antonio Galán.

En el 64 ya había salido una marcha comunera con 28 estudiantes. Se hicieron llamar ‘La marcha del triunfo’. Las largas caminatas representan un esfuerzo físico y mental.

VL: ¿Qué pasará una vez lleguen a Bogotá?

TA: La cita, aunque no se sabe la hora, es en la Plaza de Bolívar el 28 de noviembre. Se ha convocado a una gran toma de la capital por parte de todos los caminantes y estudiantes de educación superior. Hay que movilizarnos. En cada capital del país también saldrán a movilizarse. A pesar de que en el Gobierno hay una mesa de trabajo, no hay voluntad para responder a las peticiones de los estudiantes.

VL: Recordemos esas peticiones.

TA: La Unees está en 52 instituciones de educación superior de todo el país. Decidimos crear una plataforma y construir un pliego de peticiones con 10 puntos. Hay algunas universidades que no tienen cómo cerrar el año, tal es el caso de la Universidad del Tolima.

Más dinero para la educación, pero invertida en bienestar universitario y descongelamiento de la planta docente. La protesta social no tiene garantías. La educación es un bien común. Es un derecho, no un privilegio.

Publicado por

Etiquetas

Lea también
Publicidad
Comentarios
Comente con Facebook
Vanguardia no se hace responsable por las opiniones emitidas en este espacio. Los comentarios que aquí se publican son responsabilidad del usuario que los ha escrito. Vanguardia se reserva el derecho de eliminar aquellos que utilicen un lenguaje soez, que ataquen a otras personas o sean publicidad de cualquier tipo.
Publicidad
Publicidad
Publicidad
Publicidad