domingo 30 de junio de 2019 - 12:00 AM

Panela, una tradición en crisis

Pese a la crisis panelera, los agricultores no se detienen. Conozca la historia de una familia que ha trabajado en el producto durante más de 40 años y no se detendrá.

En esta época la provincia Comunera huele a molienda: ese aroma dulce que indica que la caña se está procesando para convertirse en panela. En las vías rurales a veces surgen trancones porque son varias las docenas de mulas que transitan por allí cargando la caña desde los cultivos hasta el trapiche.

Tradición

Para hablar con Jesús Durán Moreno sobre el oficio de la panela, hay que tomarse su tiempo. Es un apasionado y no era para menos: recuerda con claridad que los mejores momentos de su vida los ha vivido entre bagazo, caña, mulas, largos jornales y limonada endulzada con panela. El olor a molienda lo relaciona con vacaciones, Navidad y encuentros familiares en aquel lugar que no tiene paredes, es abierto, corre el aire y lo protegen unas columnas en ladrillo.

Las enormes pailas calientan el área mientras hierven durante el proceso que comienza con la trituración de la caña donde se extrae el jugo, el cual luego se evaporará hasta que solo quede el dulce.

Este se retira mientras el horno sigue en su mayor potencia, se lleva a una sala conjunta, se revuelve hasta que se enfría, toma consistencia y luego se reparte en moldes que finalmente dan la forma que encontramos en el mercado.

“La panela es una tradición que viene desde mi abuelo, incluso de antes. Luego pasó a mi papá y ahora somos sus hijos los que llevamos las riendas de este oficio. Cuando todo el mundo viajaba en sus vacaciones, nosotros pasábamos esas fechas divirtiéndonos de otra forma en la finca. Nos hemos preparado, educado y capacitado en todo lo que tiene que ver con la panela. Ofrece diversidad de labores, así como de entretenimiento, distracción. La vida en el campo es una maravilla”.

Pese a que apenas era un niño, Jesús recuerda cuando los trapiches eran artesanales y se movían con la fuerza de los animales. Explicó que bueyes y mulas de tiro eran usados como tracción y de esta forma se le sacaba el jugo al cultivo. Hoy en día con la llegada de las tecnologías, las mulas solo son empleadas para carga y fueron reemplazadas por motores y guayas. Esto ha hecho que los procesos sean más dinámicos, consiguiendo producciones de 25 mil kilos de panela por mes, lo que equivale a 50 mil bloques de panela. “Las variedades han cambiado: cuadradas como las conocemos, panelas especiales tipo pastilla, cuadri-panela y panela pulverizada, que es a la que se le apunta un mayor consumo”.

24 horas al día

Por lo general, se hace una molienda por mes. Comienza con el apronte de caña una semana antes de encender motores. Los obreros cortan las varas, las organizan sobre las mulas y las transportan hasta el molino. Cuando inicia el trabajo de producción, que conlleva varias semanas, trabajan las 24 horas del día, sin descanso: “Trabajamos por turnos. El cansancio es notorio, pero cuando uno va a la plaza del mercado o incluso a un hogar y encuentra su producto es muy satisfactorio. Cada persona tiene una pasión en particular, la cultiva, se vuelve experta, la explota y se le reconoce por ello. Para nosotros es la panela. Eso sí, y no solo en mi caso, pero los paneleros garantizamos que hablamos de un producto 100% natural: sin conservantes, sin ningún tipo de aditivo, sin saborizantes, fresco, limpio, de los pocos que quedan en el mercado”.

La crisis

Jesús Durán y su familia llevan casi 40 años en la tarea y así como ellos son miles de colombianos que viven de esta tradición, pese a las dificultades y la crisis panelera que se ha suscitado. Denis Ariza Mateus es un panelero de la provincia de Vélez. Él explicó que la crisis de los paneleros se viene dando hace más de un año y radica principalmente en que están vendiendo la panela muy por debajo del costo de producción, es decir, que si un kilo de panela le cuesta $2.500, lo está vendiendo en aproximadamente $1.500: “La crisis es insostenible, los paneleros tenemos créditos que hemos sacado para invertir en infraestructura, en insumos, en tierras; a muchos están a punto de embargar o de perder lo que poco o mucho han conseguido”.

Las manifestaciones han reunido delegaciones de departamentos como Antioquia, Nariño, Cundinamarca, Santander y otros sectores del país. Esto luego de que, según contó, una comisión enviara un comunicado al Presidente Iván Duque, pero nunca obtuvieron respuesta. La marcha fue un llamado a la no violencia al tratarse de un evento pacífico de uno de los sectores agrícolas más grandes del país después del café.

“La situación es a nivel nacional, por ejemplo, los de la Hoya del Río Suárez, sectores como Moniquirá, provincia de Vélez, parte de Boyacá, provincia Comunera y Guanentina, e incluso la parte sur del país en límites con Ecuador. Nosotros somos generadores de muchos empleos y por ende no somos los únicos perjudicados. La crisis toca al obrero, al alzador del molino, a los tenderos, al que provee la carne. No hay solución a corto plazo porque la situación es profunda. El Gobierno debe tomar decisiones importantes”, dijo a Vanguardia el panelero.

¿Qué piden?

Según Ariza Mateus, el gremio panelero pide condonación de intereses en los bancos y plazos para pago de créditos.

A su vez, solicitan rigurosidad en el tema de contrabando de panela y la no importación de panela, azúcar, etanol y/o mieles: “Nosotros somos de los mejores productores en este tipo de industria. Todos los paneleros a nivel nacional estamos en condición de producir la mejor miel, por ejemplo”.

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