martes 22 de noviembre de 2022 - 12:00 AM

Polémica en Socorro, Santander, por arriendo de la ‘Piscina Olímpica’ a un particular

Alcaldesa defiende el procedimiento mediante el cual se entrega este bien municipal, al que se le hizo una millonaria inversión.

En las próximas semanas se espera que entre en funcionamiento la ‘piscina olímpica’ del Socorro, escenario que desde la finalización de sus obras de renovación en octubre de 2020 no fue estrenado oficialmente.

La apertura del balneario se dará luego de la firma de un contrato de arrendamiento firmado por la alcaldía municipal, por un canon de arrendamiento de $1 millón mensual y con una duración de un año.

La relación comercial entre las partes inició oficialmente el pasado 4 de noviembre, ya se hizo el levantamiento del inventario y actualmente el arrendatario ya estaría haciendo los ajustes pertinentes para que los socorranos puedan asistir a la nueva piscina, que ya no es olímpica y que incluye espacios como cafetería, zonas verdes y atractivos acuáticos.

La apertura de la ‘Villa Olímpica’ ha generado una nueva polémica en el Socorro, en donde algunos ciudadanos cuestionan las demoras en los últimos dos años para abrir el lugar, el valor del contrato, el modelo de contratación y el nombre del arrendatario.

Se trata de Luis Fernando Ardila Luque, propietario de un establecimiento en San Gil, que figura con registro mercantil ‘Mi Bariloche Sonido Stereo’, en donde se describe su actividad comercial como “expendio de bebidas alcohólicas” y “servicio de estancia por horas”.

Sobre estos temas, este medio consultó a la alcaldesa del Socorro, Claudia Porras Rodríguez, quien respondió a los cuestionamientos hechos por la ciudadanía.

¿Tiempo perdido?

Uno de los mayores reclamos que en los dos últimos años ha recibido la administración municipal del Socorro es la demora en la apertura de la piscina de la Villa Olímpica, obra que empezó a ejecutarse en 2019 con una inversión de $1.928 millones provenientes de un préstamo adquirido en su momento por el alcalde.

Porras indicó que cuando llegó al cargo en 2020 recibió el proyecto en ejecución y después de algunos ajustes, este se terminó a finales de octubre de ese daño, ya cuando el país y el mundo estaba en pandemia, es decir, con todas las actividades cerradas.

La mandataria expresó que en 2021 se tocaron diferentes puertas como las de la caja de compensación Comfenalco buscando que una empresa asumiera la responsabilidad de operar y administrar el balneario pero no hubo interesados. “Nosotros no tenemos la idoneidad ni la capacidad para asumir esa operación”, explicó.

Este hecho ha generado múltiples críticas porque en la remodelación de la antigua piscina olímpica se invirteron en total $2.284 millones, puesto que en 2020 para culminar la obra la actual alcaldía adicionó $356 millones.

Sin convocatoria ni licitación

Según la mandataria, en medio de la falta de propuestas, su despacho recibió una carta de intención de Ardila Luque, quien manifestaba en la misma su interés por operar la piscina y preguntando que proceso debía cumplir para tal fin.

Acompañada de su asesor jurídico, Carlos Quesada, la alcaldesa aseguró que no se cometió ninguna irregularidad y tras el análisis legal se decidió que para arrendar el inmueble no se debía abrir una licitación según la ley 80 por tratarse de un bien fiscal y que este método ya se usaba en otros predios del municipio como los locales que están en la zona exterior del antiguo Hotel Tamacara.

Además tampoco existía la obligación de hacer una convocatoria abierta, aseveró Quesada, recalcando la legalidad del proceso.

¿Arriendo barato?

Entre las denuncias hechas sobre el arrendamiento de la piscina una de las situaciones que mas ha llamado la atención de los socorranos es el valor del canon de arrendamiento, en este caso $1 millón mensual.

La defensa oficial es que se surtió el trámite legal correspondiente y en este caso, siguiendo con la normatividad, se acudió a un avalúo corporativo encargado a la Lonja Inmobiliaria de Santander.

El cotización fue hecha por tres profesionales quienes habrían determinado el precio del arriendo del complejo en donde hay zona de restaurantes, piscinas para adultos y niños, con una extensión de 2.700 metros cuadrados.

El contrato no incluye el estadio fútbol ni el patinódromo que hacen parte del complejo deportivo.

¿Balneario o club nocturno?

El haber entregado en arriendo a Luque Ayala ha despertado también inconformismo entre la población, por el tipo de negocio al que se dedica habitualmente el empresario.

La pregunta de todos es si existe el riesgo de que el balneario puede convertirse en un negocio de ‘vida alegre’ como se conocen en el argot popular y allí pueda llegar a funcionar otro Bariloche.

Al respecto, Porras y su abogado, fueron tajantes al responder que no y en el contrato se definió que el inmueble solo puede usarse para servicios recreativos, deportivos, venta de alimentos y bebidas.

La primera autoridad precisó también que el Esquema de Ordenamiento Territorial prohibe que exista otro tipo de negocios y que el contrato es vigilado para asegurar su cumplimiento.

El jurista además agregó que el contrato directo de arrendamiento se hace el vinculo con la persona natural y no con los negocios que tenga el mismo, desvirtuando cualquier tipo de inconsistencia.

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