domingo 14 de julio de 2019 - 12:00 AM

Socorrano pide ayuda porque su casa se está viniendo al piso

Luego de 25 años de vivir allí, las inclemencias del clima han hecho que poco a poco las columnas y el techo de la casa de Luis Murillo Báez se vayan al piso. Necesita cemento, ladrillo y tejas.

Luis Murillo Báez no ha tenido paz ni bajo el techo de su casa, la misma que por las inclemencias del clima se está viniendo al piso. A las tablas con las que está construida, el tiempo les está pasando factura; y algunas de las tejas de zinc que lo protegían de la lluvia o el sol, se cansaron de sonar con el fuerte viento y han decidido volar. Parte de su hogar está a la intemperie en una zona boscosa, húmeda y oculta entre los barrios El Diamante y Pueblito Viejo del Socorro. Hoy clama ayuda por parte del pueblo comunero.

Luis Murillo Báez es un socorrano que aunque prefiere ocultar su edad, tal vez porque no la recuerda con exactitud, su estado físico ya denota cansancio. No tiene un trabajo formal. Trata de sobrevivir con 4 o 5 mil pesos diarios que reúne de algunos mandados que hace a los vecinos pagando servicios o sacando citas médicas. Eso le da para comprar la panela para hacer sus aguas y acompañarla con un pan. Algunos días los tiene que pasar incluso sin eso.

Hace 25 años vive en una casa oculta entre el bosque. Justo en un sector llamado La Batea, el mismo que hace algún tiempo era conocido como uno de los sectores más peligros del Socorro. Don Luis contó que allí se cometían delitos de gran índole como drogadicción, abuso sexual, amenazas, entre otros: “Cuando llegamos a vivir aquí encontramos de todo: ropa interior, drogas, basura y entre ellas armas blancas, colillas de lo que fue un cigarrillo y mucho más”. Pero él poco a poco hizo de esa zona un lugar más tranquilo. “Puse orden porque seguían viniendo amigos de lo ajeno y personas poco agradables. Pero cuando se dieron cuenta que aquí vivía una familia y que nos hacíamos respetar, se alejaron”. Él vive con su mamá, una mujer de avanzada edad quien debe mantener el equilibrio apoyada de un bastón.

“Llegamos a vivir aquí el 10 de julio de 1994. Nos hicimos a esta zona verde y cuando las autoridades intentaron sacarnos, el dueño del predio nos defendió y nos dejó quedarnos”, recuerda con exactitud el hombre. 25 años después y durante un almuerzo de cumpleaños, parte del techo les cayó encima: “Era el cumpleaños de mi mamá. Le compré un almuerzo y estábamos comiendo cuando se desplomó eso. Yo dije: aquí nos llegó la hora”. Con ayuda de la comunidad y donación de tejas de zinc, maderas y algunos hierros él mismo construyó lo que hasta hoy es su hogar. Pide ayuda al pueblo socorrano para que donen ladrillos y cemento para reforzar las paredes y columnas y así evitar quedar a la intemperie: “No tenemos ayuda de ninguna parte. Los políticos vienen y nos prometen cosas, pero nunca pasa nada. Necesito un techo y un hogar para poder socorrer mi vida y la de mi mamá. Si alguien nos quiere ayudar agradecemos de corazón porque somos pobres y lo del diario nos alcanza apenas para poder comer”.

Si usted desea ayudar a esta familia puede comunicarse al número de contacto: 3132033214.

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