domingo 28 de junio de 2020 - 12:00 AM

El hormiguero, un mamífero víctima de la ignorancia

El hormiguero no sabe cuando se convirtió en oso, especie con la que no comparte casi ninguna similitud. Es solitario, tranquilo y silencioso, de la familia de los ‘Xenartthras’.
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Un andar tranquilo es el reflejo del espíritu bohemio que lleva en su ADN. No le gustan los compromisos, es como si saliera de fiesta en algunos momentos a conseguir con quien copular y después simplemente desaparecer. Si quedan hijos en el camino, no importa.

En su reino no existen los fiscales, las demandas por alimentos ni todas las demás responsabilidades que enfrenta un padre. En esta misma analogía, ellas son las ‘berracas’ de la historia, que hacen al tiempo de mamá y papá.

Van de árbol en árbol, mirando, conociendo, escarbando y, por supuesto, comiendo hormigas y termitas, su banquete preferido.

El hormiguero no sabe cuando se convirtió en oso, especie con la que no comparte casi ninguna similitud. Es solitario, tranquilo y silencioso. “Es buena gente”, dice entre risas Tinka Plese, una científica de origen croata que llegó a Colombia hace más de 30 años, tiempo que ha dedicado por completo a luchar por la protección y el cuidado de estos animales.

Ella vive en Antioquia, tiene una fundación y un espacio natural destinado al cuidado de estos ‘Xenarthras’ y si en Colombia alguien es experto en estos mamíferos es ella.

Los ‘Xenarthras’ son un grupo de animales especiales, distintos al resto de mamíferos con vértebras extras a las que tienen otro animales. “Son complejos”, asegura Daniel Rodríguez, biólogo de la Universidad Nacional y creador de la Fundación Wii, que trabaja por la protección de Oso Andino, que si es un oso de verdad.

Los hormigueros, junto a los perezosos y los armadillos, son las tres especies que hacen parte del grupo de los ‘Xenarthras’. Por eso, y aunque en todo el mundo se les llama osos, Plese insiste en esta es la principal evidencia del desconocimiento que hay sobre ellos.

Esa misma ignorancia es la que lleva a que muchas personas los ataquen, como ha sucedido en varias ocasiones este año en las provincias Guanentina, Comunera y de Vélez. En marzo, por ejemplo, un Tamandua Mexicano, mejor conocido como el hormiguero de la chaqueta negra, recibió un machetazo en la parte superior de su cabeza en la zona rural de San Gil, propinado por un ‘ignorante’ del que nunca se conoció su identidad.

Un ignorante, según la Real Academia de la Lengua Española, RAE, es una persona que “carece de cultura o desconocimiento” y esta clase de comportamientos es más peligrosa para los hormigueros que los mismos pumas y jaguares, que son sus verdaderos enemigos naturales. Los otros enemigos son la deforestación, la invasión de los bosques y los químicos en los cultivos.

La ignorancia hace que algunos busquen al Pigmeo, a quien se conoce popularmente como ‘la gran bestia’, para quitarle sus garras para usarlas como amuletos de protección. Estos indefensos animales son la especie más pequeña de hormigueros, con apenas 35 centímetros de largo.

En Colombia están las cuatro familias de hormigueros que recorren Latinoamérica: hormiguero gigante, de collar, pigmeo y Tamandua Mexicano, este último el más visto en la zona sur de Santander, los mimos que este año han sido arrollados varias veces por los carros o heridos por personas y perros.

El desconocimiento, dice Plese, inicia desde el Estado, que no asume su responsabilidad de proteger la fauna y la flora del país, como lo indica la carta magna colombiana en su artículo 8.

Eso hace que no se invierta lo suficiente en educación y protección de animales, ya que no están aún en riesgo de extinción y aparecen en la lista roja de UICN como “preocupación menor”. No obstante, tampoco se sabe cuántos hay para poder determinar realmente el estado de la especie.

Mientras esto no suceda, a pesar de su aspecto “bonito”, como los definió el intendente Yesid Bareño del grupo de protección ambiental de la Policía Nacional, seguirán siendo atacados como si fuesen peligrosos o carnívoros.

Una característica para recordar es que ni dientes tienen, solo una lengua larga y pegajosa que les permite comer hasta 35.000 hormigas.

Los hormigueros comen insectos, cumplen un papel fundamental de control de plagas dentro de la naturaleza. Se ponen de pie y abren sus brazos, mostrando sus garras afiladas – las que usan para romper los hormigueros y escalar- , solo cuando se sienten atacados o rompen su círculo vital, nada más que antes de pelear, prefieren huir, cuenta Plese.

Los casos de maltrato en 2020
Jesús Tibaduiza Zarate, médico veterinario y profesional de la Corporación Autónoma de Santander, CAS, explicó que en todos los casos nunca se logra conocer quién es el agresor.
- El 2 de marzo fue rescatado un hormiguero hembra en la zona rural de San Gil con una herida abierta en la cabeza, producida con arma blanca.
- El 5 de junio en Landázuri una hormiguero hembra fue atacada varias veces con un arma blanca y murió tras el ataque.
- El 6 de junio en zona rural de San Gil se encontró un cuerpo de un hormiguero en descomposición.
- El 10 de junio fue recuperado de un árbol un hormiguero que se protegía de los perros de una finca en la zona rural del Socorro.
- El 24 de junio un hormiguero fue atropellado y murió en la vía San Gil – Charalá.
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