Que el centro histórico de San Gil presente contrastes de casas coloniales y fachadas en madera con edificios modernos tiene una sola razón: La capital turística del departamento aún adolece de un Plan Especial de Protección, PEP, que les permita a los constructores y dueños de inmuebles tener reglas claras a la hora de edificar o remodelar.
Publicado por: REDACCION REGIONAL
La advertencia la hizo ayer el arquitecto, Antonio José Díaz Ardila, delegado de la Sociedad Colombiana de Arquitectos y quien hace parte de la Junta de Protección del Centro Histórico de San Gil.
Precisamente es este último ente el único mecanismo que se cuentan para avalar los proyectos locales.
'Los arquitectos han asumido mucha valoración sobre la uniformidad y características que debe tener el centro histórico, no obstante pese a que San Gil fue declarado monumento nacional desde hace más de 40 años, nunca ha tenido una reglamentación clara sobre las intervenciones a inmuebles', dijo el experto.
Agregó que si bien hace un año el Concejo aprobó la creación de la Junta de Protección, 'es indispensable que se cuente con un Plan Especial de Protección, tal y como ya lo tienen Barichara y Girón'.
Cabe anotar que hace más de un año el Ministerio de Cultura firmó un convenio con la Gobernación de Santander, junto con los alcaldes de San Gil, Socorro y Barichara, para la puesta en marcha del PEP.
No obstante, fue declarado desierto en las dos oportunidades en que ha salido a licitación pública, al parecer, por exigencias demasiado altas.
'Mucha gente alega que si no existe la reglamentación, ¿con base en qué se aprueba la intervención? De ahí que si bien la Junta de Protección ayuda a esclarecer algunos aspectos frente al tema, la misma sigue siendo insuficiente', dijo el arquitecto Antonio José Díaz.















