jueves 12 de mayo de 2022 - 12:00 AM

Aguas sucias inundan el comedor de una escuela en San Gil

Con el agua a los tobillos, así viene amaneciendo todos estos días la zona del comedor de la escuela Rodolfo González, en el barrio José Antonio Galán de San Gil.

La llamada sede E del Colegio Nacional San José de Guanentá tiene un problema serio y es la falta de capacidad de los sistemas de cañerías. La denuncia fue hecha por Jorge Sanabria, miembro de la Junta de Padres de Familia, quien ve con preocupación como esta situación se mantiene intacta, sin que nadie le preste atención, desde hace más de 15 año, cuando fue inaugurada la nueva sede.

El representante explicó que durante cada temporada invernal o aguacero fuerte, la cañería es incapaz de absorber el agua lluvia y las aguas contaminadas terminan rebosándose en la zona donde debería funcionar el restaurante escolar.

Cuando el sistema colapsa por los sifones de la cocina terminan saliendo las aguas de los baños, de los lavamanos, toda, “porque no hay una separación y no tiene suficiente capacidad”, dijo Sanabria, alertando sobre el riesgo para la salud pública que esto representa para los cerca de 300 estudiantes de primaria que tiene la sede.

“Cada vez que esto sucede, a doña Olga, la señora que nos ayuda con el aseo, le toca ponerse a sacar agua con baldes y escobas, desocupar y luego desinfectar todo, porque ese espacio es el que se usa para entrega de los refrigerios a los estudiantes”, aseguró el representante de la Junta de Padres.

José Antonio Ballesteros, rector del San José de Guanentá, reconoció que efectivamente esta es una falla que lleva muchos años y hasta hora no cuenta ni siquiera con un diagnóstico técnico que permita identificar una solución.

Ante esto, Sanabria fue claro en afirmar que ha faltado voluntad política de las administraciones locales y departamentales, quienes año a año se han lanzado la responsabilidad de lo que sucede en la institución.

Según Ballesteros, con la Alcaldía de San Gil se está trabajando en buscar una solución y al parecer habría esa voluntad de gestionar los recursos que se necesiten.

Restaurante cerrado

No se trata de arreglar solo el problema de las inundaciones, la sede Rodolfo Hernández tiene un problema mayor y es que su restaurante, el mismo que se llena de agua, está clausurado desde hace cerca cinco años por no cumplir con las condiciones estructurales ni de implementos.

“Está cerrado porque no pasó el cumplimiento de los requerimientos mínimos para su funcionamiento”, agregó Ballesteros, reconociendo que al espacio le faltan desde cocinas industriales hasta toda una serie de inversiones de tipo estructural.

Entre algunas de las obras que se tendrían que hacer estarían la atención de las humedades, los problemas en las baterías sanitarias y otras atenciones fundamentales para garantizar que los alimentos puedan ser preparados y servidos a los estudiantes, bajo todos los parámetros de salubridad exigidos por la ley.

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