domingo 19 de junio de 2022 - 12:00 AM

Aquileo Parra y su historia perdida en Barichara

Es el único santandereano que ha estado un periodo completo como presidente del país. Lo fue cuando la nación era llamada Estados Unidos de Colombia, entre 1876 y 1878.

La importancia de los pueblos radica en la historia, la cultura y los personajes que los representan. Es difícil encontrar casos como el de Barichara, Santander, que además de ser reconocida por la arquitectura colonial y la tradición de los indígenas Guane, quienes habitaron esta zona del departamento, también es la cuna de uno de los presidentes del país.

Aunque vivió apenas parte de su infancia en esta población del sur de Santander, el nombre de José Bonifacio Aquileo Elías Parra Gómez le da un valor extra a los baricharas o por lo menos así debería ser.

En la actualidad reconocido como uno de los lugares más bonitos de Colombia y parte de la red de Pueblos Patrimonio del país, Barichara es visitado por nacionales y extranjeros, lo que le ha permitido ser una de las principales vitrinas del turismo en Santander, siendo este el motor económico del municipio con una participación superior al 80%.

Sin embargo, el nombre del que fuese un liberal radical, quien estuvo a cargo del país entre 1876 y 1878 cuando la nación se llamaba Estados Unidos de Colombia, no aparece con fuerza dentro de la oferta histórica de la localidad, ni en las peticiones que hacen los turistas.

“Preguntan más por la casa donde vivió Belisario Betancur que por él (Aquileo Parra)”, asegura un poco apenado Sergio Viviescas, haciendo referencia a la vivienda del también exmandatario nacional oriundo de Amagá (Antioquia) y quien eligió a Barichara para pasar parte de sus días.

De 10 visitantes por ahí uno pregunta por Aquileo Parra o su casa, sigue con el relato el ciudadano que se desempeña desde 2011 como conductor de un ‘Tuc-Tuc’, esas motos adecuadas con cabinas traseras para hacer recorridos guiados a los visitantes.

Al ser cuestionado sobre qué sabía del que debería ser el personaje o uno de los ‘hijos más ilustres’ de su municipio por sus logros, atinó a decir lo básico, es decir, que había nacido en Barichara y fue Presidente de Colombia en 1876.

La cosa no para ahí. Luego, al hacer un recorrido por las tiendas y negocios dedicados a la venta de recordatorios no hay siquiera un retrato o una artesanía con el nombre de Aquileo Parra.

Después de varias preguntas, los mismos comerciantes reconocieron que esa no era una mala idea. Agregaron que solo en un negocio se podría encontrar algo así y, si no era ahí, no era en ningún lado. Entonces, ahí mismo, en el centro de Barichara, a unos pasos del parque principal, la única opción probable era “Ancestral Barichara”, propiedad de Yolanda Díaz Galindo, una bogotana llegada a Barichara hace 15 años, y quien hace poco tiempo decidió emprender con un espacio en donde solo vende artesanías y recuerdos elaborados por habitantes del municipio. Todos sus productos representan la cultura y la historia de la región.

Entre las vasijas en cerámica propias de los Guanes y los productos tejidos, ella reconoció que no había nada relacionado con Aquileo Parra, algo triste, pero cierto.

Una casa natal o un falso histórico

Seguir las huellas de un ilustre personaje como Aquileo Parra debería ser fácil en su pueblo natal. La realidad es otra.

El que fuese un exitoso comerciante que salió adelante e hizo su fortuna en la provincia de Vélez a punta del empuje que representa a los santandereanos trabajando desde muy joven y abandonando la escuela a temprana edad, convirtiéndose en autodidacta, tiene una casa museo que permanece cerrada, en mal estado y que funciona en donde supuestamente se habría dado su nacimiento.

Una placa en hierro, ubicada en el exterior de la puerta, explica que el reconocimiento a la vivienda como casa natal de Aquileo Parra se hizo en 1976, como conmemoración a los 100 años de su mandato.

“La casa no es la casa. Eso es un engaño al pueblo de Barichara, al país y un atropello para la historia”, asegura monseñor José Antonio Arenas Prada, un estudioso de la historia de Barichara y Santander.

Rodeado de cuadros, libros y bustos en su vivienda, el religioso contó que en una visita adelantada por el entonces presidente Alfonso López, por allá en 1972, durante un recorrido por el municipio al preguntar y ver que no había una casa del nacimiento de Aquileo Parra, decidieron nombrar una en compañía del alcalde de la época.

Para la destinación se habría tomado una vivienda que estaba por caerse, y comprarla no resultaba tan costoso. Arenas expresó que es imposible pensar que Parra hubiese vivido en dicha zona del municipio. ¿La razón? Esas casas fueron inicialmente construidas por los esclavos para vivir ahí y durante mucho tiempo fueron reconocidas como guaraperías (negocios destinados a la venta de guarapo, una bebida ancestral).

Al ser indagado sobre esta hipótesis, Mario Norberto Ortiz Silva sonrió y confirmó que efectivamente la casa natal era algo inventado. Reconocido por ser muy juicioso en el estudio de la historia del municipio y miembro de una entidad del Estado, expresó que el museo ubicado en la esquina de la carrera 1 con calle 6 fue un inmueble que perteneció a su suegro, quien la vendió para dicho fin.

Ahora, lo que no está claro y nadie sabe es en dónde está ubicada realmente la casa donde habría nacido el empresario convertido en presidente.

Humberto Muñoz, director de la casa de la cultura de Barichara, en donde apenas hay un pequeño espacio destinado al ilustre personaje, cataloga a la casa museo como “falso positivo” o un “falso histórico”. El funcionario concuerda en que la falta de importancia dada y la ausencia de una investigación seria, sumado a los documentos que se fueron perdiendo en la historia, no permiten conocer realmente la casa natal de Aquileo Parra.

Es que ni en las memorias que dejó el Presidente habría un dato preciso que permita descifrar esta incógnita, es más Barichara apenas y aparece unas cuantas veces, aseguran los expertos.

Un colegio, un busto

y dos cuadros

Si usted visita Barichara podrá encontrar en el parque principal un busto de un hombre con poco cabello y mucha barba, una escultura en honor a José Bonifacio Aquileo Elías Parra Gómez, que fue donada por los masones a inicios de este siglo, logia a la que perteneció el Presidente de los baricharas.

El busto está ubicado frente al Instituto Técnico Aquileo Parra, un colegio que cumple 76 años de fundación, y que funciona en lo que fue una gran mansión. La fachada colonial y una primera sección que cumple con los estándares de las construcciones antiguas, contrasta con la parte posterior de la institución que ha ido creciendo a pedazos y que es otro ejemplo de la falta de inversión del Estado.

“Nosotros tenemos entre nuestros egresados a personas muy importantes y grandes profesionales”, dice Rubiela Barón, rectora de la institución, explicando que el colegio tiene historia por el nombre y por el trabajo de formación. “No podemos negar que el colegio existe porque Barichara tuvo presidente”, afirmó.

Detrás del escritorio de la rectora hay un pequeño retrato en carboncillo con la imagen del mandatario y es lo único que hay dentro de la institución del mismo.

A unos 100 metros, en el despacho del Alcalde de Barichara, hay otro cuadro, ya un poco más grande y que desde el conocimiento de monseñor Durán es la obra más importante existente de Aquileo Parra, por su antigüedad y calidad.

Después de todas estas historias y este recorrido, queda claro que don José Bonifacio Aquileo Elías Parra Gómez merece más reconocimiento, más que un museo cerrado, una casa en dudas, un busto donado, un escondite en la casa de cultura y unos cuantos cuadros.

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