miércoles 26 de febrero de 2020 - 12:00 AM

Así se enfrenta en Santander el desabastecimiento de agua

La sequía y las altas temperaturas continúan azotando al departamento. Ante dichas condiciones, los santandereanos han implementado medidas para hacer frente a la escasez del líquido vital.
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Pese a que se han presentado lluvias en los últimos días, la temporada seca ha impactado negativamente a por lo menos cuatro municipios del departamento, en donde se registran afectaciones por el desabastecimiento de agua.

El director departamental de Gestión del Riesgo de Desastres, César Augusto García Durán, señaló que, a la fecha, Aratoca, Los Santos, Vélez y Barichara, se declararon en calamidad pública por la escasez de agua. Asimismo, se registran afectaciones por el verano en San Gil, Socorro, Oiba y Barbosa.

“A los municipios que se declararon en calamidad se les está llevando agua por medio de carrotanques. También se les hizo la donación de tanques de cinco litros para que puedan almacenar el recurso hídrico en lugares estratégicos de gran impacto como colegios, hospitales, ancianatos y centros poblados.

¿Cómo se vive sin agua?

Por la escasez de agua agricultores, ganaderos y empresarios ajustaron sus actividades. De igual foma, los habitantes de algunos municipios tuvieron que transformar algunos de sus hábitos.

Para conocer cómo las personas le hacen frente al racionamiento, Vanguardia habló con Luis José Pérez. Este hombre vive desde hace 36 años en Barichara, un lugar que ha tenido que modificar sus costumbres para vivir sin el preciado líquido.

“Haya o no verano para nosotros el racionamiento es permanente. En la vereda San José, que es donde vivo, solo se nos suministra agua los lunes, miércoles y viernes durante algunas horas. Con lo que recolectamos nos toca abastecernos los días que quedan”, comentó.

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Para mantener agua en la casa los habitantes también usan otras estrategias como la recolección de agua lluvia y las perforaciones comunitarias.

“Yo recojo el agua lluvia por medio de unos tanques que hice con láminas de zinc y plástico. Luego la uso para regar las plantas y atender a los animales”, afirmó Pérez.

Conseguir el agua es solo el principio de la hazaña, mantenerla es el reto. “El baño no pasa de los tres minutos y el agua que resulta del lavado de la ropa o la loza se vuelve a utilizar en otras actividades de la casa”, afirmó.

En el casco urbano Barichara la situación no es diferente. El alcalde Alonso Rodríguez Patiño, explicó que para suministrar agua a la comunidad, el municipio se divide en dos sectores. Uno se surte de 5:00 a.m. a 9:00 a.m. y el otro de 1:00 p.m. a 5:00 p.m. También se lleva agua hacia las veredas por medio de dos carrotanques.

“En Barichara aprendimos a vivir con poca agua. Ya es habitual ver en las viviendas y los hostales por lo menos un tanque amplio para el almacenamiento”, comentó el alcalde.

A la historia de Luis José se suma la de *Patricia Fernández, una habitante de Aratoca, que enfrenta también los efectos del intenso verano.

Contó que “el agua llega día por medio a la parte alta del casco urbano y últimamente tiene algunos residuos y un color amarillento”. Asimismo añadió que “para consumirla toca hervirla obligatoriamente y en el caso de los jugos para los niños algunas madres preferimos hacerlos con las botellas de agua que compramos en la tienda”.

En la mayoría de las viviendas de Aratoca, el agua se acumula en tanques, baldes y en ‘las pilas’ de los lavaderos. En cuanto a uso, es común economizarla cuando se limpia la casa o se realizan las actividades diarias.

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Las historias siguen. Javier Morales González, productor de bocadillo, manifestó a Vanguardia que a los empresarios también les tocó aprender a vivir sin agua. “En la temporada seca siempre nos vemos afectados, por lo que debemos“traer el agua hacia a las plantas por medio de carrotanques y transportes privados, lo que genera sobrecostos y que disminuya la producción”.

La alcaldesa de Vélez, Angélica María Mateus Santamaría, manifestó que el agua se continúa repartiendo en varios puntos del municipio por medio de carrotanques. De igual forma, explicó que en el casco urbano el preciado líquido se reparte por sectores. “La empresa de servicios abre una válvula y llega agua a un barrio. Luego la cierran y cuando los tanques se llenan nuevamente, se envía el recurso hídrico a otro barrio”.

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