jueves 27 de febrero de 2020 - 12:00 AM

Comunidad expone dudas frente a la Variante de San Gil

La idea es iniciar con los trabajos de la construcción de las vías industriales necesarias para el proyecto en marzo próximo y las primeras obras que se harán de la variante serán los dos puentes: uno sobre el Río Fonce y otro sobre la quebrada Las Lajas.
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Con más dudas que certezas salieron los líderes cívicos de San Gil que participaron en la reunión para la socialización de la licencia ambiental del proyecto de la Variante. La cita hecha por Concay S.A. –empresa encargada del proyecto– y el Instituto Nacional de Vías, Invías, dejó a los asistentes con muchas preguntas sin responder.

María Esperanza Rodríguez, una veedora ciudadana que ha estado al tanto de las diferentes obras como el Aeropuerto Los Pozos y la construcción de la vía San Gil – Charalá, denunció que aparte de todo el informe técnico y los documentos oficiales del consorcio, esta clase de reuniones no cumplen con el papel participativo que deberían tener y en la mayoría de los casos, los asistentes se van con los mismos interrogantes y este caso, según ella, no fue la excepción.

Las preocupaciones son de orden ambiental y económico, en especial porque “no queremos que se repitan los mismos problemas de otras obras, en donde se ha afectado el medio ambiente y a muchas personas no les han cumplido con los compromisos de pagos adquiridos”, aseguró.

Una de esas inconformes fue Yadira Velázquez Mateus, residente de la urbanización Villas del Mochuelo y miembro de la Junta de Acción Comunal de dicho sector, por donde pasará la tan anhelada vía.

La principal incógnita que tiene esta mujer y muchos de los residentes del barrio es hasta donde llega la franja del proyecto, porque hasta ahora no saben ni se les ha informado cuantas calles ni manzanas de la urbanización serán sujetas de intervención.

La vía, según se les explicó, pasa por la parte alta de la urbanización, por lo que algunos predios serán comprados, pero no se sabe exactamente cuáles ni hasta que donde llega dicha franja de compra, aseguró Velázquez.

“Quién nos va a regresar la zona verde grandísima por donde pasará la vía, en donde iba a quedar el parque de los niños. Esa zona verde la necesitamos y es de la urbanización”, dijo la vocera de Villas del Mochuelo, haciendo referencia a un lote verde que sería intervenido.

La otra preocupación de Velázquez es qué protección van a tener el resto de viviendas frente al riesgo por accidentes vehiculares que se generen en la carretera, que quedaría a 20 metros de las casas. “Van a poner un muro o qué protección para que la comunidad no corra peligro”, agregó.

Benjamín Ramírez Arenas, residente de la vereda Ojo de Agua, por donde pasará parte del trazado, teme una vez más que las grandes obras sigan dañando el medio ambiente de este sector rural y sin ningún beneficio a su comunidad.

Afectados ya por la contaminación, los malos olores y el deterioro de la vía por los dos rellenos sanitarios de los que son vecinos y próximamente por el matadero que está en construcción, Arenas ahora está intranquilo por la contaminación que causará la escombrera que se utilizará para tirar el material sobrante de las obras. Además del perjuicio a la naturaleza, también está el “que se nos genera a nosotros por el polvo y la suciedad en el ambiente”.

A estos cuestionamientos, Rodríguez agregó que hay tramos de la Variante planeados sobre zonas que en el Plan de Ordenamiento Territorial están catalogados como de alto riesgo. “No sabemos qué control se va a hacer a la extracción de material del Río Fonce que ya fue afectado en la construcción de la vía San Gil – Charalá, dónde va a estar ubicada la planta de asfalto y que garantías se van a dar para que esta no se convierta en un contaminante más de las fuentes hídricas”, aseguró.

Socialización del proyecto

Camilo Gaviria, director de la obra, dio los detalles técnicos de la licencia ambiental y el contrato que se tiene previsto termine el 31 de diciembre de 2022, cuando la obra esté lista.

La idea es iniciar con los trabajos de la construcción de las vías industriales necesarias para el proyecto en marzo próximo y las primeras obras que se harán de la variante serán los dos puentes: Uno sobre el Río Fonce y otro sobre la quebrada Las Lajas.

Además, el profesional indicó que la compra predial se hará a medida que avance el proyecto, así como las excavaciones y las labores relacionados con las estructuras de aguas lluvias.

Para la valorización de los predios la encargada es la Lonja de Propiedad Raíz de Santander y en total serán 191, por ahora. El objetivo es que el proceso de compra terminé en agosto de 2021.

Con más dudas que certezas salieron los líderes cívicos de San Gil que participaron en la reunión para la socialización de la licencia ambiental del proyecto de la Variante. La cita hecha por Concay S.A. –empresa encargada del proyecto– y el Instituto Nacional de Vías, Invías, dejó a los asistentes con muchas preguntas sin responder.

María Esperanza Rodríguez, una veedora ciudadana que ha estado al tanto de las diferentes obras como el Aeropuerto Los Pozos y la construcción de la vía San Gil – Charalá, denunció que aparte de todo el informe técnico y los documentos oficiales del consorcio, esta clase de reuniones no cumplen con el papel participativo que deberían tener y en la mayoría de los casos, los asistentes se van con los mismos interrogantes y este caso, según ella, no fue la excepción.

Lea también: Variante de San Gil será socializada con la comunidad.

Las preocupaciones son de orden ambiental y económico, en especial porque “no queremos que se repitan los mismos problemas de otras obras, en donde se ha afectado el medio ambiente y a muchas personas no les han cumplido con los compromisos de pagos adquiridos”, aseguró.

Una de esas inconformes fue Yadira Velázquez Mateus, residente de la urbanización Villas del Mochuelo y miembro de la Junta de Acción Comunal de dicho sector, por donde pasará la tan anhelada vía.

La principal incógnita que tiene esta mujer y muchos de los residentes del barrio es hasta donde llega la franja del proyecto, porque hasta ahora no saben ni se les ha informado cuantas calles ni manzanas de la urbanización serán sujetas de intervención.

La vía, según se les explicó, pasa por la parte alta de la urbanización, por lo que algunos predios serán comprados, pero no se sabe exactamente cuáles ni hasta que donde llega dicha franja de compra, aseguró Velázquez.

“Quién nos va a regresar la zona verde grandísima por donde pasará la vía, en donde iba a quedar el parque de los niños. Esa zona verde la necesitamos y es de la urbanización”, dijo la vocera de Villas del Mochuelo, haciendo referencia a un lote verde que sería intervenido.

La otra preocupación de Velázquez es qué protección van a tener el resto de viviendas frente al riesgo por accidentes vehiculares que se generen en la carretera, que quedaría a 20 metros de las casas. “Van a poner un muro o qué protección para que la comunidad no corra peligro”, agregó.

Benjamín Ramírez Arenas, residente de la vereda Ojo de Agua, por donde pasará parte del trazado, teme una vez más que las grandes obras sigan dañando el medio ambiente de este sector rural y sin ningún beneficio a su comunidad.

Le puede interesar: En diciembre comienza la construcción de la variante en San Gil.

Afectados ya por la contaminación, los malos olores y el deterioro de la vía por los dos rellenos sanitarios de los que son vecinos y próximamente por el matadero que está en construcción, Arenas ahora está intranquilo por la contaminación que causará la escombrera que se utilizará para tirar el material sobrante de las obras. Además del perjuicio a la naturaleza, también está el “que se nos genera a nosotros por el polvo y la suciedad en el ambiente”.

A estos cuestionamientos, Rodríguez agregó que hay tramos de la Variante planeados sobre zonas que en el Plan de Ordenamiento Territorial están catalogados como de alto riesgo. “No sabemos qué control se va a hacer a la extracción de material del Río Fonce que ya fue afectado en la construcción de la vía San Gil – Charalá, dónde va a estar ubicada la planta de asfalto y que garantías se van a dar para que esta no se convierta en un contaminante más de las fuentes hídricas”, aseguró.

Socialización del proyecto

Camilo Gaviria, director de la obra, dio los detalles técnicos de la licencia ambiental y el contrato que se tiene previsto termine el 31 de diciembre de 2022, cuando la obra esté lista.

La idea es iniciar con los trabajos de la construcción de las vías industriales necesarias para el proyecto en marzo próximo y las primeras obras que se harán de la variante serán los dos puentes: Uno sobre el Río Fonce y otro sobre la quebrada Las Lajas.

Además, el profesional indicó que la compra predial se hará a medida que avance el proyecto, así como las excavaciones y las labores relacionados con las estructuras de aguas lluvias.

Para la valorización de los predios la encargada es la Lonja de Propiedad Raíz de Santander y en total serán 191, por ahora. El objetivo es que el proceso de compra terminé en agosto de 2021.

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