martes 04 de mayo de 2021 - 12:00 AM

Dos familias fueron evacuadas por riesgo de colapso

Benito Ballesteros, con la tristeza propia de quien de un momento a otro puede quedarse sin el patrimonio por que el que ha luchado toda su vida, dijo que la tierra se había estado deslizando durante todo el domingo y ya con las lluvias de la noche, ellos sabían que algo así podría pasar.
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Doce personas, miembros de dos familias, tuvieron que salir de emergencia de una vivienda de dos pisos por el riesgo de colapso que representaba. Desde hace más de dos semanas los ahora damnificados esperaban que esto pudiera suceder.

A las 4:00 de la mañana un fuerte sonido se escuchó y ellos imaginaban lo que había pasado. La bancada se había vuelto a llevar parte de la vía y esta vez estaba solo a un metro de la casa.

Benito Ballesteros, con la tristeza propia de quien de un momento a otro puede quedarse sin el patrimonio por el que ha luchado toda la vida, dijo que la tierra se había estado deslizando durante todo el domingo y ya con las lluvias de la noche, ellos sabían que algo así podría pasar.

El sufrimiento de este hombre, su esposa y dos hijos, propietario de la vivienda y quien habitaba hasta ayer en el segundo piso de la misma, inició en enero de este año con la construcción de un edificio de 10 pisos frente a su propiedad, en la carrera 3 con transversal 10, en el sector de Acacias en San Gil.

El pasado 14 de abril, a la medianoche, la tierra se movió por primera vez. La carrera tercera se desbancó en un tramo y las grietas se hicieron evidentes en el andén de la vivienda de Ballesteros.

En ese momento, la Secretaría de Control Urbano e Infraestructura llegó a la zona, que colinda con la parte anterior del lote donde se construye el Hospital Regional de San Gil. Tras la visita se ordenó al constructor construir un muro lo antes posible que contuviera el talud y no se siguiera desplazando la tierra, como sucedió otra vez en la madrugada de ayer.

Pedro Lopez, vocero del despacho de Infraestructura, repitió ayer que todo empezó por los errores del constructor en la excavación y explicó que el carácter urgente de la construcción del muro de contención es mayor para que los daños no aumenten.

Dos meses por fuera

Tras una reunión con las familias afectadas y las autoridades locales, Johan Sebastían García Porras, director de obra del proyecto, reconoció la responsabilidad total de la empresa en este proceso y aseguró que los dos grupos familiares afectados serían reubicados mientras se adelantan la sobras de mitigación correspondientes.

En el caso especial de la familia que habita en el primer piso de la vivienda (siete personas), García dijo que se hace un balance para entregarle un subsidio equivalente a las utilidades que dejaba el negocio para no afectar su sostenimiento.

En la contención del talud se construirá un muro gaviones que irá hasta la mitad de la vía para evitar mayores afectaciones y después irá otro muro que haría parte de la construcción del edificio. La estabilización tardaría cerca de dos meses, el mismo tiempo que estaría la carrera tercera cerrada y las familias afectadas viviendo fuera de su residencia.

La constructora también deberá responder por las afectación al carreteable y otros daños generados.

García explicó que las demoras en la construcción de la infraestructura para la estabilización del terreno se han dado por los riesgos de la obra y el clima (las lluvias), que agudizan la problemática.

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