sábado 09 de enero de 2021 - 12:00 AM

Hospital Manuela Beltrán falto de medicamentos y personal

La demora el suministro de los fármacos necesarios para la atención de pacientes críticos con COVID-19 obligó a Pablo Cáceres, gerente del Manuela Beltrán, a extremar las alertas.
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Esperar parece ser la palabra de moda cuando se habla de servicios hospitalarios relacionados con el COVID-19. El Hospital Manuela Beltrán del Socorro, que cumple hoy su tercer día en alerta máxima, es el mejor ejemplo de ello.

En esta ocasión la espera, normalizada en el país para los pacientes durante los últimos años, es también para las entidades de salud que, como esta, viven una odisea porque los medicamentos prometidos por el Gobierno Nacional no aparecen aún en sus estantes.

La demora en el suministro de los fármacos necesarios para la atención de pacientes críticos con COVID-19 obligó a Pablo Cáceres, gerente del Manuela Beltrán, a extremar la alerta roja para la atención en toda el área destinada para el virus, incluyendo los servicios de urgencias, cuidados intermedios y Unidad de Cuidados Intensivos, UCI.

En la UCI, que es a donde llegan los pacientes que necesitan ser conectados a un ventilador que les ayude a mantenerse con vida, el problema no es la falta de camas ni de equipos. En esta unidad, creada especialmente para la contingencia de la pandemia hay 23 camas con sus equipos especializados respectivos.

Sin embargo, por la existencia de medicamentos en farmacia y el personal especializado disponible, solo es posible ocupar 15 camas. “Con un gran esfuerzo del personal de salud hemos ido recibiendo más pacientes”, dijo Cáceres, reconociendo el trabajo que hacen médicos, enfermeras, auxiliares de enfermaría y terapistas respiratorios por garantizar el servicio a pesar de las dificultades existentes.

Conseguir el personal capacitado y con experiencia es el otro calvario que enfrenta el hospital comunero. Tras una reunión ayer en la Gobernación de Santander para hablar de las dificultades, Cáceres dijo que este es uno de los principales inconvenientes y están trabajando en la contratación de personal de un turno más.

Mientras los medicamentos no lleguen y se pueda hacer la contratación de personal, el hospital seguirá en alerta roja a menos que baje la ocupación, especialmente en la UCI. Aunque los servicios de urgencias y cuidados intermedios de COVID-19 también están al 100% de su capacidad.

Desocupar una UCI no es tarea fácil. Una es que el paciente salga con vida y ahí el tratamiento puede durar 15 días, 20 días o más. La otra, y la que nadie quiere, es que los pacientes mueran.

Con el Hospital del Socorro desbordado y siendo el único de tercer nivel en el sur de Santander y el que mayor número de ventiladores tiene, la opción sería enviar los pacientes al área metropolitana de Bucaramanga, en donde también hay alta ocupación de las UCI.

En el Hospital de San Gil, con una UCI de 10 camas creada en medio de la crisis y solo para pacientes COVID-19, la ocupación en las últimas semanas se mantiene por encima del 70%.

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